Se demoran las reformas de Basilea III

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Se esperaba que quedaran finalizadas a principios de este año, pero el 3 de enero el Comité de Basilea indicó que la expectativa es que sean completadas “en un futuro cercano”.Se entiende que es en respuesta al ala política de los países centrales, que cuestionaba si era apropiado imponer mayores requisitos de capital en el actual contexto.

Las reformas de Basilea III, que se vienen implementando desde el año 2010 con el objeto de fortalecer el sistema financiero internacional a partir de la experiencia de la crisis de 2007 y 2008, sufrieron una demora en los últimos meses. Se esperaba que quedaran finalizadas a principios de este año, pero el 3 de enero el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (CSBB) indicó que el grupo de Central Bank Governors and Heads of Supervision requería más tiempo para completar las tareas técnicas pendientes, anunciando que espera concluir las mismas en un “futuro cercano”.

Como se señala en un informe de la Secretaría General de FELABAN, este retraso en la publicación del documento de recomendación sobre el mayor uso de los modelos estándar para la mitigación y administración del riesgo de crédito ha generado incertidumbre en la industria financiera y bancaria a nivel global.

Se entiende que esta decisión es una concesión al ala política de los países centrales que cuestionaba si era apropiado imponer mayores requisitos de capital sobre los bancos en economías donde el crédito y la rentabilidad bancaria han permanecido débiles, sobre todo en Europa.

“Todas las medidas de Basilea III son extraordinariamente onerosas en capital. Dan más seguridad a los depositantes, pero reducen la capacidad prestable. Entonces, se restringe o encarece el crédito. Las fuerzas políticas dicen ‘no me detengas el crédito porque no hay un crecimiento impetuoso’”, explicó Diana Mondino, directora de Relaciones Institucionales de la UCEMA.

“Basilea III tiene requisitos respecto de la calidad de los activos que desde el punto de vista prudencial parecen deseables, pero que limitan el acceso al crédito. Entonces, éste se encarece o se elimina”, agregó.

Las reformas de Basilea III promueven la utilización de un modelo estándar para calcular los requisitos de capital, introduciendo un “piso de capital” para limitar la posibilidad de que los bancos reduzcan sus ponderaciones de riesgo a través del uso de modelos internos de exposición al riesgo crediticio y de mercado.

“La mayor preocupación radica en cómo estos modelos estandarizados van a afectar los requisitos de capital, ya que en general se espera que los aumente de manera significativa”, dijo María Gabriela Quiroga, socia de Auditoría de KPMG.

Además de lo antedicho, los bancos deben cumplir un primer pilar de requerimientos mínimos de capital, que se elevan a 4,5% de los activos ponderados por riesgo, más capital para actividades de negociación y derivados y requisitos más estrictos para contrarrestar el riesgo de crédito de contraparte y un coeficiente de apalancamiento no basado en el riesgo, que incluye posiciones fuera de balance. Un segundo pilar contiene normas en materia de buen gobierno y gestión de riesgo en las entidades. Y un tercer pilar exige una divulgación más detallada de los componentes del capital regulador y su conciliación con las cuentas detalladas. Estos requerimientos son acompañados por coeficientes de liquidez para resistir 30 días en un escenario de financiación bajo tensión.

Todas estas medidas generarían más presión sobre la rentabilidad de los bancos y reforzarían la necesidad de algunas entidades de cambiar sus estrategias y modelos de negocios para ser más sustentables.

Además, los cambios en los ponderadores que introduciría el modelo estándar dejan en diferentes lugares a los bancos estadounidenses y los europeos, porque los primeros mantienen menos cartera hipotecaria y de financiamiento a grandes proyectos de infraestructura en sus balances que los segundos, según detalló el informe de FELABAN. Por este motivo, a los europeos les preocupa tener que acopiar más capital y que el crédito se encarezca en una economía que todavía no muestra una gran fortaleza.

En tanto, genera incertidumbre el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien podría modificar la Ley Dodd-Frank, que puso límites a la asistencia bancaria ante quiebras, separó los negocios de trading financiero de la intermediación, generó controles a la deuda bancaria y recogió elementos de las recomendaciones de Basilea, tales como los capitales mínimos regulatorios.

Como se indica en el documento de FELABAN, si bien el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea en su comunicado de comienzos de año habló de concluir este tema en plazos cercanos, hoy hay suficientes elementos para pensar que existen dificultades para alcanzar un consenso en esta primera parte del año 2017, lo que constituye un escollo para cerrar las reformas de Basilea III.

“En base a la demora en la conclusión de este análisis, queda por ver qué tanto se modificarán las propuestas anteriores, en virtud del objetivo del Comité de no aumentar significativamente los requisitos de capital en general. Además del aumento en los requisitos de capital, muchos bancos deberán afrontar costos operacionales muy significativos, al implementar las normas revisadas y deberán alinear sus respuestas con la gran cantidad de reformas regulatorias y presiones comerciales que enfrentan”, dijo Quiroga.

El panorama local

A nivel local, la regulación del Banco Central continúa en proceso de revisión y de adecuación a la normativa de Basilea III.

“Las tareas se han desarrollado en el marco del calendario comprometido con el CSBB y han significado sin duda un incremento en los costos operativos de las entidades en relación con los esfuerzos requeridos para su implementación, a la vez que suponen una revisión del modelo de negocios”, dijo Quiroga.

“La revisión y optimización de los requerimientos de capital se tornan en un análisis imprescindible”, agregó.

Según explicó Mondino, mientras el sistema bancario argentino se adapta a las normas de Basilea, no muestra síntomas de debilidad. “Mientras no haya crisis de pagos, los bancos no tendrán problema. La mora es bajísima en Argentina, lo cual es obvio, porque la tasa de interés real ha sido bajísima durante 15 años. Y el nivel de bancarización todavía puede duplicarse. El sistema financiero no está débil, sino que puede tomar esteroides”, explicó.

Hoy el mercado local también está sufriendo un proceso de consolidación y de cambio del modelo de negocios, debido a las modificaciones que introdujo el Gobierno en la macro y microeconomía.

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