Cae la rentabilidad del sistema financiero

Los primeros meses de 2017 vienen ratificando lo acontecido durante 2016. El ROE se ubicó en torno al 25%, tras haber caído por debajo del 30% el año pasado. En el 2014 había alcanzado el 32,7% y al año siguiente se había mantenido cerca de esa cifra, su mayor nivel de los últimos 15 años.

A contrapelo de lo que muchas personas podrían inferir, bajo el actual gobierno la rentabilidad del sistema financiero en la Argentina sufrió un retroceso con relación a lo acontecido durante la gestión anterior. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ROE (return on equity) del sistema financiero alcanzó en 2014 un 32,7% y un 32,4% en 2015, las cifras más altas de los últimos 15 años y una rentabilidad muy superior a la del resto de los sectores de la economía. Durante 2016, sin embargo, esa cifra se redujo hasta un 29,6%, volviendo a ubicarse por debajo de la línea del 30% y con tendencia a la baja: en los primeros tres meses de este año, el indicador sufrió una caída pronunciada, llegando a un 25,4% en enero, 22,3% en febrero y 25,0% en marzo.

Sin embargo, los especialistas se muestran optimistas. Creen que los actuales indicadores de rentabilidad continúan reflejando un sistema financiero saludable y consideran que los números deben ser analizados a la luz de las especificidades del sector. Además, aseguran que las perspectivas de mediano plazo son positivas y que hoy las entidades deben apostar a incrementar las carteras y el volumen de los créditos.

Diana Mondino, especialista de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), le bajó el tono al fenómeno y explicó a NBS Bancos y Seguros que “el caso del sistema financiero es distinto a cualquier otro sector porque tanto activos como pasivos son monetarios. Es así en todos los lugares del mundo. En los momentos de alta inflación el sector financiero mostraba grandes utilidades porque esos activos se van modificando con la inflación. Otros sectores tienen los activos anclados a valor de compra. Al reducirse la inflación, ese crecimiento mayor que tenían con relación a otros sectores se reduce”.

Pero además, según Mondino, también se han modificado otras variables de la macroeconomía que han afectado especialmente al sector. “Al haberse liberado las tasas de interés, se generó mucha más competencia en el sector financiero. Han bajado las comisiones que se cobraban y han subido las tasas que se pagan a los inversores. De esta manera, hay mayores costos para los bancos. Mayores pasivos para los bancos y menores ingresos y crecimiento en los activos. O sea, que tanto por la cuenta de resultados como por el lado de los aspectos patrimoniales los bancos han tenido un cambio que ahora se nota y que antes tenían el resto de los sectores de la economía”, afirmó.

Por su parte, Diego Zorzoli, Director Ejecutivo para la Industria Financiera de Accenture, señaló que “lo primero que vale la pena aclarar es que la rentabilidad o el ROE, medido como tradicionalmente lo hacemos, sigue siendo bastante favorable y positivo, si bien es cierto que desde el 2015 se nota una tendencia hacia una leve desmejoría”.

Según el experto, en esta reducción influyen varios factores: “Tienen que ver con algún retroceso en el margen financiero y también con un retroceso en el margen de servicios, principalmente por el factor consumo en tarjetas de crédito y, acarreado a eso, las comisiones que pueden estar asociadas”.

A su vez, Fabio Rodriguez, socio director de M&R Asociados, coincidió en que “la caída es muy leve. Mirando los ROA, en 2014 y 2015 promediaban 4% y ahora promedian 3,5%. Hay una caída marginal”.

Sobre los motivos, explicó que “el factor que se ha achicado en porcentaje del activo es el resultado por títulos, que no ha sido compensado, o sólo parcialmente, por mayores ingresos por ‘interés’, que es la actividad genuina de un banco, la de tomar depósitos para prestarlos. Otro ítem que ajustó fue la diferencia de cotización: cuando se mira 2014 hubo saltos bruscos del tipo de cambio cuando los bancos estaban en una posición en moneda extranjera más larga y, obviamente, registraron mayores ganancias”.

¿Un sector beneficiado por las políticas de CFK?

El ROE del sistema financiero creció en forma ininterrumpida durante los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, alcanzando el máximo de 32,7% en 2014, para caer levemente en 2015 (32,4%), el último año de su mandato.

En relación a esta evolución, Mondino indicó que “desde el 2002 en adelante existían un montón de precios controlados que permitían precios más altos, porque no había competencia entre los bancos. Se beneficiaron mucho. Se pagaba muy poco por los depósitos a plazo fijo, los depositantes cobraban muy poco. Esa es la razón por la cual cayó tanto el ahorro en la Argentina. Las tasas de los préstamos estaban controladas, pero la diferencia entre lo que se pagaba y lo que se cobraba era mucho mayor que la que hay ahora”.

“Si vos ponés un precio controlado todos los bancos cobran lo mismo, sin necesidad de competir entre ellos. Ahora tenemos un nivel de competencia bastante razonable. El BCRA ha estado eliminando un montón de regulaciones y a los bancos no les simpatizó demasiado porque les afecto la rentabilidad. Es mejor para el país y el sistema financiero en su conjunto pero no para cada banco en particular”, agregó.

Rodríguez señaló que “antes tenías materia prima muy barata con tasas reguladas, básicamente fondeo a la vista muy abundante donde la totalidad del impuesto inflacionario se lo apropiaban las entidades. Además, las Lebac no arrancaron en 2016. Ahora crecieron hasta casi el billón de pesos, pero la participación de los bancos cayó en forma sostenida. Hoy es casi más importante la posición de individuos y fondos institucionales que la de los bancos. La explicación es que pagaban tasas más bajas y claramente tenían depósitos a la vista más fáciles”.

A pesar de esto, Zorzoli destacó que “no hablaría de beneficios según la coyuntura. Todos los sectores de la industria se van acomodando a las variables y se van creando oportunidades de negocio que, en algunos momentos, se reflejan e impactan de forma más positiva y, en otros, es un poco más matizado por las condiciones de la macroeconomía. Más allá de las coyunturas políticas asociadas a distintos momentos de la macro, éste es un sector que sigue gozando de excelente salud, con niveles de rentabilidad muy interesantes y con una tendencia de repunte en algunos negocios que hace un par de años no estaban siquiera en el radar: por ejemplo, los créditos hipotecarios, donde se ve mayor actividad. Es una buena señal de la actividad del sistema, porque han sido tradicionalmente un producto que tiene impacto en todo lo que hace al desarrollo social de la población”.

Para Rodríguez, “la autoridad monetaria tiene una visión muy clara que es la de lograr que el ahorrista tenga tasas de ahorro positivas. Está medio empatada todavía. Tenés tasas del 18 o 19%, con una inflación en baja. Se van a cruzar. Eso te pone en otro sistema financiero que no es el que tuvimos en la etapa del kirchnerismo, donde la tasa era negativa. Reconfigura claramente el negocio y te obliga a pensar en términos de eficiencia y volumen. Se puede porque tenemos sólo 11 o 12 % de crédito en el producto”.


La rentabilidad del sistema en los próximos años

Los especialistas coincidieron en que nos encontramos en una nueva etapa en la que los bancos deberán encontrar nuevas fuentes de rentabilidad que estarán ligadas, principalmente, a la expansión del volumen del negocio.

Para Rodríguez, “los bancos tienen el desafío de plantear la rentabilidad en un ambiente de inflación en baja. Es clave para entender cómo están reconfigurándose y cambiando las fuentes de rentabilidad. Estamos yendo gradualmente hacia una inflación del 20% y menos. En términos de mediano plazo, uno tiene que imaginarse cómo va a funcionar un sistema financiero con un dígito de inflación. Vas a tener menos ganancias de spread y habrá que compensarlo con volumen. Ese es el desafío, porque el sistema financiero es chico y lo podés hacer pero con volumen. Ese recambio es el gran desafío”.

El economista agregó que ese proceso ya está en marcha. “Si comparás 2016 o 2017 con 2013 o 2014 te vas dar cuenta de que no existía la línea hipotecaria, el prendario no tenía este dinamismo, ni los créditos indexados a UVA. También había muchísimo menos dinamismo en el comercio exterior, que es un gran dato porque se incorpora la intermediación en dólares, que no existía. Son los préstamos que más crecen, aunque desde volúmenes muy bajos”.

Mondino coincidió en que la clave para los próximos años es que los bancos logren “hacer intermediación en el sentido positivo de la palabra: tomar depósitos y prestar. El negocio de prestar en forma masiva todavía no empezó en la Argentina. Hace 50 años que no hay. Tenías préstamos personales a tasas onerosas o para destinos específicos, por ejemplo, en la tarjeta de crédito para viajar. Se generalizaron para ciertas actividades y no para otras. No podías tomar un préstamo para invertir en capital de trabajo para tu empresa, era muy caro. Todavía es incipiente, pero el desarrollo viene por ese lado.”

La analista agregó que “las entidades están embarcadas en procesos de eficientización importantes y hay crecimiento de volumen de depósitos y en cantidad de préstamos. Más gente está siendo alcanzada por servicios financieros. Aunque en términos netos se cobre menos que antes, al haber más gente, los bancos están intentando mantener y aumentar su rentabilidad. Lo que está claro es que para los usuarios del sistema financiero, ya sea los que depositan o toman préstamos, por la relación entre inflación y tasas, la situación es mejor hoy que hace cinco años o, incluso, hace tres o dos. Hay una mayor oferta de préstamos. Además, hay un nuevo tipo de préstamo que es con UVA, que es una opción adicional que la tomará el que le guste. Tener más opciones siempre es positivo”.

En línea con lo manifestado por sus colegas, Zorzoli señaló que, “en la medida en que los bancos puedan volver a jugar un rol protagónico en las líneas de mediano y largo plazo, eso va a contribuir en la rentabilidad del sistema. Muchas entidades y el sistema en su conjunto están trabajando, tanto del lado de los ingresos como de los costos, para tener una ecuación financiera más sana. Ahí hay una oportunidad de mejorar la rentabilidad del sistema en su conjunto dado que, en términos relativos, comparado con otras economías de la región y del mundo, hay un camino de mejora interesante del lado de la gestión de costos y manejo de eficiencia”.

Los especialistas coincidieron en que en esta nueva etapa, la tecnología va a cumplir un rol muy importante.

Como puntualizó Mondino, “la tecnología va a agilizar la llegada a la gente al sistema financiero sin aumento de costos. Vas a tener, como beneficios para el usuario y la gente, la posibilidad de acceder a diferentes productos, préstamos de consumo, de tarjeta, hipotecarios, leasing. Se están haciendo cosas que no se hacían. Se van abriendo múltiples aristas adicionales”.

Zorzoli añadió que “la recuperación va a estar acompañada por la posibilidad de interactuar de manera más agresiva a través de canales digitales y móviles que les permiten a los bancos reducir su base de costos. Es una combinación por el lado de los negocios y trabajar en el cross selling de los segmentos que compongan las carteras de cada una de las entidades, pero acompañado de un trabajo fuerte de gestión de costos para ser más competitivo en este mercado que claramente está cambiando”.

“Hay muchos players del mercado que están trabajando a partir de transformaciones e inyección de tecnología y de la disrupción digital en esta línea, tratando de que la base de costos sea más sana y les permita competir mejor en el mercado y mejorar su rentabilidad”, añadió.

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