Una prueba de carácter

El 23 de octubre, el día después de las elecciones de medio término, se inicia un período crucial para la economía argentina. Para el gobierno será, indudablemente, una etapa más complicada que estos dos años que han pasado, en los cuales, en gran parte por falta de experiencia, se fue innecesariamente a los tumbos para obtener los resultados que están a la vista.


Una oportunidad histórica

El resultado electoral del 13 de agosto abre una interesante oportunidad para la economía argentina. De mantenerse este resultado en las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno contará con el apoyo de la población para continuar con una agenda que, en caso de llegar a buen puerto, marcará un hito en la historia económica de la Argentina.

Es que si la administración logra cumplir con las metas fiscales y avanzar en la reducción gradual del elevado déficit que hoy existe, será la primera vez en los últimos 50 años que una situación de las cuentas públicas de esta gravedad no desemboca en una crisis.


Un límite al crecimiento

En las últimas semanas las estadísticas oficiales vienen confirmando la recuperación de la economía, con crecimientos muy alentadores en junio en sectores como la industria y la construcción, del 6,6% y del 17% respectivamente, con relación al mismo mes del año pasado.

Sin embargo, mezclado entre estos resultados claramente positivos, se destacó un dato preocupante que plantea serias dudas sobre la posibilidad de que el crecimiento alcanzado en este 2017 se pueda sostener en los próximos años. De acuerdo a los últimos datos del INDEC, en el primer semestre del año las exportaciones crecieron apenas un 0,8% en valor y cayeron un 3,6% en cantidades con relación al mismo período del 2016.


El tiempo pasa y…

A pocas semanas de las primarias abiertas que marcan la primera etapa del proceso electoral de este 2017, parece ir concretándose lo que temimos meses atrás en un editorial titulado “Esperando al 2018”, de agosto de 2016: la primera mitad del gobierno de Mauricio Macri sólo brindará tímidas mejoras en lo que refiere a la corrección de los desequilibrios de fondo de la economía argentina.


Un tema de debate para las próximas elecciones

Los datos fiscales que se publicaron a finales de mayo fueron poco auspiciosos. Ya sin la ayuda de los ingresos por el blanqueo, el déficit primario aumento un 71% y el total (incluyendo los intereses de la deuda), un 187%. Este resultado deja en claro que aun cumplir el objetivo poco ambicioso planteado para este año (un déficit primario del 4,2% del PBI) no va a ser un trámite. Ni hablar de las metas que anunció meses atrás el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, para el 2018 y 2019 del -3,2% y -2,2% del PBI, respectivamente.