“Queremos ser un banco de desarrollo que complete mercados”

El titular del BICE, Pablo García, conversó con NBS Bancos y Seguros sobre el fuerte crecimiento que viene teniendo la entidad y el objetivo de ser un actor importante en la ampliación del acceso al financiamiento por parte de pymes y exportadores.

Neuquino, economista y con maestrías nacionales e internacionales, Pablo García volvió al país para desempeñarse como presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) en la gestión de Mauricio Macri. En los dos primeros años que estuvo al frente la entidad se duplicó su cartera de préstamos en relación al año anterior y planea repetir el logro en este 2018.

¿Cuáles fueron los principales ejes de la gestión desde que llegaron al banco?

Lo primero que hicimos fue diseñar un modelo de negocios autosustentable, donde no dependemos del Estado sino que nos financiamos en el mercado de capitales y con los organismos multilaterales de crédito. El segundo eje fue ajustar la estructura interna y comercial para aportar al financiamiento de las pymes y para generar un mercado de largo plazo en Argentina. Y el tercer punto fue escuchar a las empresas y generar instrumentos nuevos todo el tiempo.

¿Cómo hacen para detectar esas necesidades?

Tenemos gente en las provincias y tenemos un departamento de análisis económico que se encarga de relevar necesidades y crear instrumentos financieros. Por otra parte, nuestro principal accionista es el Ministerio de Producción y muchas de las necesidades que atendemos las identificamos a través de ese organismo.

El año pasado el banco incrementó en un 136% su cartera de préstamos. ¿Cuáles fueron los motores de ese crecimiento?

Logramos crecer a pesar de incrementar las tasas de interés porque aumentamos mucho el volumen. Nosotros financiamos comercio e inversión y el contexto nos ayudó: había una inversión reprimida después de los últimos diez años, donde muchas empresas tenían proyectos pero no se animaban a llevarlos a cabo, lo que hizo que la demanda para inversión creciera mucho. Por otro lado, si bien las exportaciones no crecieron mucho, generamos nuevos instrumentos que nos hicieron ser muy dinámicos en ese sector. Desde el punto de vista interno, nos enfocamos en diversificar los instrumentos de nuestra cartera y creamos nuevas opciones, fuimos mucho más agresivos comercialmente y facilitamos los procesos internos.

¿Por qué no despegan las exportaciones? ¿Qué se puede hacer para que repunten?

Yo creo que este proceso donde las exportaciones están reaccionando más lento que las importaciones es normal. La economía se cerró al mundo durante 10 o 12 años y se perdieron un montón de mercados. También se perdió la cultura exportadora y los instrumentos para financiar las exportaciones. Recuperar eso lleva tiempo. Estamos en ese proceso y creo que el Gobierno está tomando medidas para facilitarlo. Primero, con el modelo de inserción inteligente en el mundo. En segundo lugar, con la promoción a través de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Exterior, que está súper activa para volver a abrir mercados. Y el tercer eje está en la simplificación del comercio exterior, como la ventanilla única, que va a ser un cambio paradigmático en la Argentina. Del lado de los bancos, lo que tenemos que hacer es volver a generar instrumentos para facilitar el comercio exterior.

La mitad del crecimiento de los préstamos del banco fue al sector financiero y la otra al sector privado no financiero. ¿Qué diferencias hay entre los créditos que otorgan a uno y al otro?

El objetivo último es el mismo, financiar a la pyme y generar un mercado de largo plazo. Eso lo podemos hacer de dos maneras: una es prestando directamente a las empresas y la otra, prestando a los bancos para que ellos les den créditos a las empresas con los objetivos y condiciones que nosotros queremos que se preste. Lo que estamos haciendo es prestar de forma directa en aquellos casos que necesitan un expertise particular y, para aquellos proyectos de inversión más estándar que los bancos ya financian, tratamos de incentivarlos a que presten a mayor plazo dándoles el fondeo a largo plazo.

¿Cómo controlan que los bancos no presten muy caro el dinero relativamente barato que ustedes les dan?

Tenemos líneas en las que fijamos un spread máximo. Nosotros queremos poner sobre la mesa la discusión del acceso y del plazo. De las más de 650.000 empresas que hay en Argentina, solo el 13% tiene crédito por más de 100.000 pesos. Hay que tener claro que la discusión de la tasa sólo afecta al 13%. En cuanto al plazo, los préstamos promedio del sistema financiero son a 5 meses. El préstamo promedio de nuestra entidad es a 6 años.

¿Qué están haciendo para poder incrementar ese 13% de las empresas que acceden al crédito en nuestro país?

Una de las cosas que estamos haciendo es tomar más riesgo, es decir, calificar a las empresas no tanto por su hoja de balance sino más bien por el proyecto. En segundo lugar, en Argentina muchas empresas no llegan al mercado crediticio porque no tienen garantías. Entonces, vamos contra fianzas o a sola firma y trabajamos mucho con las SGR. Además, les facilitamos el proceso: lo hacemos por Internet y más fácil.

¿Esperan mantener este año el crecimiento del año pasado?

Sí, el objetivo de este año es aprobar 33.000 millones de pesos. Cada vez es más desafiante: duplicar el banco al principio de la gestión era más sencillo que seguir duplicándolo cada año. El objetivo está basado en una política comercial agresiva, en nuevos productos y en que sumamos dos unidades de negocios crediticias, la de leasing y la de factoring. Son dos de las tres empresas que absorbimos de Nación Servicios. Las capitalizamos, les cambiamos el management y las estamos integrando al negocio del banco. Nos van a hacer un aporte grande en términos de desembolso.

¿La entidad viene aumentando su presencia física a lo largo del país? ¿Cómo se ponen en contacto con las empresas?

Nuestra estrategia es trabajar con las oficinas regionales que tenemos en Tucumán, Rosario, Córdoba, Neuquén y Mendoza. Además, tenemos algunas oficinas puntuales en Salta, Chubut y otros lugares. También llegamos a través del resto de los bancos. A mí me encanta decir que tenemos la fuerza comercial más grande del país porque en cualquier banco ofrecen las líneas de esta entidad.

¿Cómo se enteran los empresarios de que existen esas líneas?

Hacemos campañas comerciales, tenemos presencia a través de cámaras, participamos de todos los eventos pyme del Ministerio de Producción, estamos en la casa de la producción de las provincias y hacemos difusión en general pero más segmentada. Hay también mucha educación financiera por hacer para que el empresario vaya al banco y le exija plazo. En esta línea, nosotros desarrollamos una especie de universidad para las pymes, que se llama Comunidad BICE. Es gratis, es un bien público, y allí las empresas pueden tomar cursos virtuales súper sencillos, que les llevan poco tiempo y les muestran cómo financiarse, qué instrumentos hay disponibles, cómo armar una carpeta crediticia y otros temas.

¿Qué líneas sumaron este año?

Este año lanzamos cuatro nuevas líneas. Una fue la prendaria y de leasing para maquinaria agrícola. La presentamos en Expoagro y la ofrecemos a través de los vendedores de maquinaria. El éxito superó lo esperado: levantamos prospectos por 2.200 millones de pesos en una semana. El segundo producto fue la línea para maquinaria forestal. Detectamos que había una demanda insatisfecha para reconversión tecnológica y mejora de maquinaria, entre otras cuestiones, e hicimos algo parecido a lo de Expoagro. Otra línea que lanzamos es para inversiones que impliquen algún tipo de eficiencia energética. Por ejemplo, cambios de bombas, compras de paneles solares, tableros que optimizan el uso de energía o reemplazo de mecanismos de riego para que sea por goteo. Es un programa específico junto con el BID y el Gobierno de Mendoza y lo lanzamos en Mendoza hace un mes. Y el cuarto producto que lanzamos es la línea de mujeres que lideran. La condición es que el 51% de la participación accionaria de la empresa sea de mujeres o que haya una mujer en el directorio y tengan mujeres en el management. Dentro de Comunidad BICE generamos una parte de capacitación específica para que este tipo de empresas sepa dónde buscar financiamiento y todas las líneas disponibles que tienen algún tipo de bonificación para cuestiones de género. También hay una parte que tiene que ver con mentoreo y networking, que estamos trabajando con el Centro de Desarrollo Económico de la Mujer (CEDEM). Además, vamos a lanzar con el BID dos estudios grandes para poder analizar el mercado de crédito en relación al género.

¿Qué rol consideran que debe desempeñar el banco?

Estamos tratando de generar un banco de desarrollo que complete mercados. Un banco de desarrollo trata de mirar los proyectos no sólo por el retorno financiero sino también por el retorno social. Si sólo miráramos la parte financiera, jamás habríamos hecho una línea en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Nosotros tratamos de generar líneas para atender una demanda que el resto de los bancos no atiende. En el momento en que se prueba que esa línea funciona bien, tenemos que salir y tratar de que el resto de los bancos la ofrezcan. Ese es el rol que queremos tener.

¿Cómo ven al sistema financiero? ¿Qué mejoró en estos dos años y qué falta?

El sistema financiero es muy sólido pero terriblemente chico en términos de relación entre crédito y PBI. El intangible de la normalización de la economía fue clave para que el sistema pudiera generar las bases para empezar a crecer. Desde el punto de vista del regulador, yo creo que el trabajo del BCRA, en términos de facilitación de los procesos, eficientización y demás, es fantástico. En la medida en que continúe la desinflación, los márgenes de los bancos van a ser más chicos y necesariamente vamos a tener que empezar a tener más volumen para poder subsistir. En ese proceso es clave el ahorrista. Tenemos que converger a tasas pasivas positivas para que el ahorrista tenga algún incentivo para depositar la plata en el banco. Eso se va a traducir en márgenes más chicos para poder colocar esos recursos pero se compensa con mayor volumen.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el Gobierno en materia económica? ¿Qué cosas se deben lograr para mantener la confianza en este enfoque gradual?

Creo que por primera vez en la historia argentina se eligió un camino claro. Venimos de un proceso muy recesivo, con la economía complicada y, por no devaluar y generar un shock, se trata de hacer la corrección de manera gradual. Eso necesita generar confianza y paciencia en la gente, que está haciendo un esfuerzo enorme. Para poder llevar adelante este gradualismo, el frente fiscal/externo es muy importante y es uno de los principales desafíos. Hay un plan que está tratando de hacer la corrección del déficit fiscal. En la medida en que esa corrección se hace lentamente, se necesita financiar esa transición. Yo diría que el plan fiscal está claro y se está cumpliendo a rajatabla, o sea que no veo que vaya a traer problemas. Del lado del financiamiento externo, claramente el mundo se complicó y las tasas están subiendo. Eso va a repercutir en que el costo del crédito será más alto. La buena noticia es que el Ministerio de Finanzas ha tenido un timing increíble y cubrió las necesidades de financiamiento externo a principio de año.

La otra parte del desafío es la inflación, donde tenemos que continuar trabajando. Como dijo (Federico) Sturzenegger, el último dato no fue el que esperaban, pero si uno lo ve en perspectiva, buena parte del aumento de los precios regulados ya se dio y todos esperamos que en el segundo semestre el proceso de desinflación continúe.

¿La tensión comercial entre China y Estados Unidos afecta a Argentina?

Una eventual guerra comercial entre China y Estados Unidos, a largo plazo, es mala para todos. Ahora, en el corto plazo, hasta puede ser una oportunidad para Argentina. En acero, el Gobierno reaccionó rápido y logró evitar el arancel, con lo que sería una oportunidad en ese mercado. La suba del 25% al arancel de la soja en China es otra oportunidad para Argentina. El principal exportador de soja a China es Estados Unidos, que ahora va a tener ese sobrecosto, y Argentina puede suplirlo. A largo plazo, seguramente se generen excesos en los stocks y los precios sean más complejos pero en la coyuntura inmediata no veo un tema demasiado fuerte por el lado comercial.

Share Button