Los bancos incorporan las tarjetas contactless

¿El sistema de la SUBE se traslada a las finanzas?

La experiencia que diariamente viven quienes usan SUBE para pagar su boleto de transporte está comenzando a replicarse en compras con tarjeta de crédito de Argentina. Luego del cambio que supuso la incorporación del chip a las tarjetas de crédito y débito, los bancos están empezando a ofrecer plásticos contactless. Se trata de tarjetas que permiten hacer pagos con sólo apoyarlas en el lector (tal como funciona la SUBE para pagar el transporte).

La tecnología, que está disponible hace diez años, tuvo un fuerte impulso en el país desde mediados de 2017 y ya hay varias entidades que están ofreciendo este producto mediante la marca Mastercard, la única que ofrece en Argentina esta funcionalidad, cuyo nombre técnico es NFC (por Near Field Communication, es decir, comunicación de campo cercano). Estos plásticos conservan la banda magnética y el chip pero agregan esta tecnología, que se usa para compras de hasta mil pesos, que no requiere firma ni verificación de la identidad del portador.

Los bancos Comafi, Galicia, HSBC, ICBC, Itaú y Supervielle son algunas de las entidades que ya están emitiendo tarjetas con esta tecnología. La ventaja fundamental que tiene el uso de tarjetas con estas características es la velocidad en el pago, especialmente en lugares donde el cliente tarda más en pagar que en comprar, como por ejemplo, los locales de comidas rápidas o estaciones de servicio.

“Nosotros medimos la experiencia y no sólo el uso de contactless es más rápido que una transacción habitual con tarjeta sino que también es más veloz que cuando alguien paga en efectivo y requiere cambio”, puntualizó Nicolás Ingaramo, director de Cuentas de Mastercard para el cono sur.

María Cecilia Britto, de la Dirección de Producto de la Gerencia de Producto y Medios de Pago de Banco Itaú, agregó que “el uso de esta tecnología le permite a la entidad emisora incrementar el consumo porque genera que el cliente haga muchas transacciones pequeñas. Se duplica la cantidad de operaciones y se reduce en un 20% el cierre de cuentas con respecto a las tarjetas tradicionales. A su vez, para el cliente, disminuye el tiempo de espera, baja la necesidad de tener efectivo en la billetera y permite controlar mejor los gastos. Por último, para el comercio, aumenta la transaccionalidad, mejora los tiempos de cola, baja el costo del manejo de efectivo y no genera contracargos”.

Por otra parte, como señaló Patricia Guarnes, gerente general de First Data, “esta operatoria ayuda a reducir el fraude, dado que combina la agilidad de los pagos sin contacto con la seguridad de una tarjeta chip. Sin embargo, las ventajas no se limitan a la seguridad sino también a la agilidad en la experiencia del socio en comercios. Por otro lado, creemos que genera lealtad del consumidor, puesto que elegirán volver a aquellos comercios que utilizan contactless, por la simplicidad y velocidad de la experiencia de pago”.

Los bancos que ya están emitiendo tarjetas contactless todavía tienen pocos plásticos en la calle y predominan las tarjetas de crédito. Esto se debe a que la mayoría de las entidades privadas posee tarjetas de débito bajo la marca Visa Electron, que todavía no tiene disponible esta tecnología.

Fuentes de Prisma, adquirente de Visa en el país, afirmaron que están trabajando activamente para lanzar plásticos contactless en el corto plazo. En tanto, Crisanto Ayanz, gerente de Productos de Banco Comafi, confirmó que esa entidad ya hizo su primer encargo de tarjetas de débito contactless a un proveedor homologado por Visa en el país.

Por ahora, las entidades vienen haciendo el recambio de tarjetas en los segmentos de mayor renta pero apuntan a que se generalice el uso de esta tecnología en lo que queda de este año y 2019.

“Empezamos con las tarjetas Black y ahora vamos por los clientes Premier. La idea es que, a medida que pase el tiempo, podamos hacerlo con todos los segmentos”, indicó Vanda Humar, head de producto de la banca de individuos de HSBC. La entidad ya tiene 20.000 plásticos contactless en la calle y realiza el recambio a partir de la reimpresión, vencimiento o nuevas altas de tarjetas.

“El parque de tarjetas contactless de Comafi hoy es muy chiquito. Sólo las estamos ofreciendo en segmentos de media y alta renta porque son plásticos más caros. Las vamos cambiando a medida que vencen, se deterioran o extravían. Sin embargo, creemos que la tecnología contactless es para todos porque representa una mejor experiencia de uso, una manera de transaccionar más rápido y sin necesidad de entregar la tarjeta”, comentó Ayanz.

En Itaú, en tanto, ya distribuyeron 2.000 plásticos entre sus clientes y apuntan a ser uno de los primeros bancos totalmente contactless de Argentina. “Por ahora sólo contamos con esta tecnología en la cartera Black pero ya estamos trabajando para implementarla en breve en toda la cartera Mastercard. Elegimos ir haciendo el cambio a medida que las tarjetas se fueran venciendo o reimprimiendo. Vamos a hacer acciones publicitarias para que el cliente quiera tenerla y la vaya pidiendo”, dijo Britto.

Guarnes estimó que a mediados de 2019 la totalidad de los plásticos locales incorporarán la tecnología contactless e indicó que el uso “se fortaleció con promociones y acciones comerciales”. En esa sintonía, Humar señaló que se hicieron descuentos especiales para los clientes contactless, por ejemplo, en Galerías Pacífico, buscando que soliciten el producto activamente.

Lenta adopción por parte de los comercios

Si bien desde el punto de vista del usuario la adopción de la tecnología contactless es rápida no sucede lo mismo desde el lado de los comercios. Según First Data, sólo el 43% de las terminales Posnet tiene capacidad de recibir pagos por proximidad. Desde la entidad explicaron que todos los nuevos equipos que están instalando ya tienen incorporada esta tecnología.

Las terminales más antiguas se dividen en dos grupos: las que necesitan una actualización de software para aceptar pagos sin contacto y las que directamente tendrán que ser reemplazadas por dispositivos más modernos.

“Como la nueva terminal no tiene costo incremental, buscamos que el comercio la vaya pidiendo proactivamente. Además, se están lanzando promociones agresivas y planes de comercialización y capacitación en los principales corredores”, contó Ingaramo.

Guarnes destacó, por otra parte, que “se deberá trabajar fuerte en un cambio cultural de cara a los comercios para mantener las terminales Posnet a la vista, de manera que sea el cliente quien apoye la tarjeta para realizar el pago”.

“El desafío es que el comerciante se acostumbre a no pedir la tarjeta. Es un tema de aprendizaje. También se va a facilitar a medida que se extienda el uso del Posnet inalámbrico”, agregó Humar.

Para Ayanz, en tanto, si bien es una tecnología para todos, es probable que se instale antes en lugares con mayor transaccionalidad y/o que atiendan a muchos extranjeros, que llegan al país acostumbrados a esa tecnología.

Una alternativa contra el fraude

La seguridad es un tema de gran importancia en el mundo de los pagos con plásticos. Una parte fundamental de la seguridad que brinda la tarjeta contactless es que el usuario nunca se desprende de ella. De todos modos, para que este factor sea relevante a nivel local, se requiere la generalización de las terminales de pago inalámbricas, de modo tal que, por ejemplo, el camarero de un restaurante pueda acercar el dispositivo a la mesa para que el cliente apoye su tarjeta. Porque, como indicó Ayanz, “en Argentina tenemos un grave problema cultural: tenemos inseguridad de muchos estilos pero no tenemos problema en entregar nuestra tarjeta de crédito para que se la lleven a transaccionar fuera de nuestra vista”.

Por otra parte, si la tarjeta contactless cae en manos equivocadas es más fácil para quien la tomó realizar compras. Por ese motivo, Mastercard estableció el tope de mil pesos para las compras sin firma ni presentación de documento. Esto requirió una autorización del Banco Central, ya que el límite anterior era de 500 pesos.

“Asimismo, luego de cierta cantidad de transacciones, aun si son inferiores a mil pesos, se pide la validación con identificación por firma y DNI. El espíritu es que, si la tarjeta fue robada, el ladrón no pueda hacer muchas transacciones de menos de mil pesos”, explicó Ingaramo.

De todos modos, en nuestro país el nivel de fraude con tarjetas es bajo en términos relativos. “En Argentina, la adquirencia de tarjetas está repartida entre sólo dos empresas. Eso llevó a que el fraude en el país sea de los más bajos de la región y los números son tan buenos que compiten con los mundiales. Esto sucede porque sólo dos compañías controlan todos los puntos de venta al mismo tiempo. Por ese bajo nivel de fraude es que se retrasó un poco el recambio de la banda magnética por la tecnología de chip en Argentina. En Brasil, en cambio, se hizo más rápido porque venía de la mano con una mejora en los casos fraude”, puntualizó Ayanz.

Un futuro promisorio

La tecnología contactless tiene una antigüedad de diez años pero desde hace unos cuatro años se utiliza en tarjetas de crédito y débito alrededor del mundo. Los mercados más avanzados en este proceso son Estados Unidos, Europa y Australia.

“First Data Argentina implementó la tecnología contactless hace un poco más de dos años, sumándose a países de la región como Brasil, Chile y Colombia. De esta forma, nos transformamos en la primera empresa local en poner a disposición esta nueva tecnología, respaldados por nuestra sólida experiencia a nivel global en implementación de metodologías de pago”, destacó Guarnes.

Aunque Argentina está algo retrasada en la implementación, los participantes del sector creen que el país se pondrá a tono rápidamente debido a su perfil de early adopter de tecnologías. “Entre los argentinos, se extiende muy rápido el uso de tecnología”, destacó Humar.

Por su parte, Britto subrayó la actitud positiva del regulador para llevar adelante este proceso. “El BCRA está acompañando estas iniciativas y hay un espíritu de ir hacia la digitalización”, afirmó. De todos modos, admitió que todavía tienen mucho para trabajar porque “no deja de ser un cambio cultural”.

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