Bancos buscan incrementar la inclusión financiera

¿Qué medidas se implementaron para alcanzar esta meta?

Según datos recogidos en el último informe del Global Findex, elaborado por el Banco Mundial en 2017, en Argentina más de la mitad de la población adulta (51,3%) no posee cuenta en un banco y, entre aquellos que sí la tienen, un 20% no la utiliza. Estos datos adquieren aun mayor relevancia si se los compara con los de otros países de la región donde el porcentaje de población adulta no bancarizada es significativamente inferior, como sucede en Chile, con un 25,7%, Brasil, con un 30% o Uruguay, con un 36%.

En este contexto, entidades como el Banco Ciudad, el Banco Galicia y el Banco Macro vienen desplegando distintas iniciativas orientadas a mejorar no sólo el acceso sino también el uso de los diversos productos y servicios que se ofrecen en el sistema financiero local.

Según Patricia García, subgerente general del Banco Ciudad, desde la entidad se aborda esta problemática desde distintos ejes y segmentos: “Por un lado, están los que nunca tuvieron un banco, por estar en situación de economía informal y, por el otro, los jóvenes que todavía no operan y salen en general del colegio sin mucha idea de educación financiera. Esos son los dos segmentos que consideramos más importantes en términos de bancarización. Después tenemos otro eje de trabajo que son aquellos que tienen abierta una cuenta, en muchos casos por un tema puntual, pero que después no la utilizan. Para nosotros, la inclusión financiera no tiene sólo que ver con la apertura de la cuenta sino también con el uso”.

Con el objetivo de fomentar una mayor utilización, la entidad lleva adelante programas de educación financiera en asociaciones donde concurren jóvenes, trabajadores informales, socios de cooperativas y vecinos de barrios incluidos en planes de urbanización. “Contamos con un calendario mensual de actividades en las que personal de la entidad va a dar charlas acerca de lo que es un banco, cómo se usa una cuenta bancaria y cómo pueden operar con medios electrónicos de pago y de transacción. Incluso, tenemos un ATM escuela que permite simular transacciones para que la gente aprenda a hacer las operaciones en cajeros automáticos”, comentó la ejecutiva.

A estas actividades también se le sumaron otras iniciativas que buscan acercar las nuevas tecnologías con ánimo inclusivo. “Por ejemplo, para todos aquellos comercios informales, tuvimos programas de promoción en los que entregamos sin cargo los dongles, que son unos dispositivos que se ajustan al propio celular mediante una app y permiten efectuar cobros pasando la tarjeta de crédito o débito. Entonces, para el comerciante informal, que no tiene un Posnet, esto representa una solución; y también requiere una educación para poder adherirse a este medio de pago”, explicó García.

El otro eje de trabajo que el banco está desarrollando para fomentar una mayor inclusión financiera consiste en la oferta de productos que realiza a través de Ciudad Microcréditos atendiendo a emprendedores informales para satisfacer sus necesidades de financiamiento. La directiva puntualizó que en este segmento “tenemos como novedad el lanzamiento de una aplicación específica que permite hacer todo el proceso de solicitud y evaluación crediticia a través de una app en la que se cargan los datos que pedimos y luego un ejecutivo de crédito te va a visitar directamente para darte el crédito”.

La subgerente general destacó la asistencia personalizada y el acompañamiento del personal de ventas para este segmento: “Para nosotros, nuestros ejecutivos son agentes de desarrollo. No solamente les brindan servicios financieros sino que también los acompañan aconsejándolos y permitiéndoles tener un panorama general de información de lo que es la empresa. Muchas veces el microemprendedor confunde o le cuesta diferenciar desde el punto de vista administrativo la economía de bolsillo de la familia y la economía del emprendimiento. En este sentido, los asesores les ayudan a entender mejor el negocio”.

García resaltó como un eje estratégico central el rol social de la entidad a la hora de promover la inclusión financiera. “No tomamos este rol como si fuera una actividad apéndice de RSE sino que para nosotros es el core del banco, la misión. El crédito social está en el estatuto. Lo tenemos como central. Por eso, es tan importante y tenemos tantos productos disponibles”.

Alfabetización financiera y proyectos con impacto social

Banco Galicia es otra de las entidades que viene trabajando para promover una mayor inclusión financiera, realizando un abordaje a través de la educación y el ofrecimiento de servicios y productos acordes a múltiples realidades.

Según Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad de la institución, “vemos que, aun teniendo una posibilidad de inclusión, existe una subutilización de las oportunidades que la inclusión financiera genera. Por ejemplo, cerca del 20% que tiene una cuenta no la utiliza o, si bien el 30,3% de la población declara haber ahorrado, sólo el 7% reporta haberlo hecho a través de un banco. También hay subutilización de la tarjeta de débito: un 41% la tiene pero sólo el 21% la utilizó en el último año. Todo esto nos muestra una oportunidad para construir y trabajar el abordaje de la inclusión a través de la educación”.

Para ello, la entidad desarrolla programas de educación financiera focalizados en alumnos que cursan los últimos años del secundario, con los que realizaron capacitaciones en 577 instituciones, con 690 docentes y 24.000 alumnos. “Recientemente hicimos el relanzamiento del programa de educación financiera porque incorporamos una plataforma digital de manera de ampliar la capacidad de llegada de nuestros cursos. Esto también nos va a permitir incorporar otras metodologías de aprendizaje más lúdicas y dinámicas”, detalló la ejecutiva.

En lo que hace al trabajo con microcréditos, el banco posee desde 2008 una alianza estratégica con la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (RADIM), actuando como un banco de segundo piso, mediante el otorgamiento de fondos a entidades de microcréditos, y brindando capacitación a oficiales de negocios, con el objetivo de fortalecer el ecosistema de las microfinanzas.

También desde 2015 la entidad cuenta con la línea denominada Mezzofinanzas destinada a proyectos y emprendimientos que generan un alto impacto social y ambiental. Según Gorleri, “lo que buscan las finanzas inclusivas es ver cómo traccionar fondos y recursos hacia emprendedores, emprendimientos y proyectos que generan o que buscan generar una transformación social. Entendemos que el acceso al financiamiento, ya no el acceso al sistema, es una variable clave para el desarrollo”.

La ejecutiva indicó que los destinatarios de esta línea son personas físicas o jurídicas u organizaciones de la sociedad civil que “tal vez estén en un grado de maduración que no les permita acceder a las líneas tradicionales que los bancos tienen. Estas líneas de asistencia van hasta 3 millones de pesos para inversión productiva o capital de trabajo”.

Los criterios utilizados para medir el impacto social o ambiental son definidos junto con la Fundación Contribuir y contemplan una matriz con más de 70 indicadores con distintas ponderaciones, considerando, por ejemplo, el trabajar con población ex presidiaria, personas con alguna discapacidad, en zonas alejadas a los centros urbanos, etc. En lo que va del año cuentan con trece proyectos en marcha y ya otorgaron, a través de esta línea, unos 12 millones de pesos.

El Banco Macro también pone un fuerte énfasis en la inclusión financiera, llevando adelante distintas iniciativas que apuntan a ese objetivo.

Milagro Medrano, gerente de Relaciones Institucionales y Atención al Cliente de la entidad, destacó que “trabajamos para ofrecer productos y servicios financieros a la medida de cada perfil y necesidad, con foco en la inclusión, para que las personas de todo el país mejoren su calidad de vida y puedan actuar en el mercado bancario. Es por eso que la inclusión y educación financiera es uno de los pilares de nuestra estrategia de sustentabilidad, en el cual nos comprometemos a promover la bancarización y la accesibilidad a través de nuestra amplia red de sucursales y productos y servicios innovadores”.

Según la ejecutiva, son la única entidad bancaria presente en 186 localidades de todo el país, ya sea con puntos de atención o cajeros automáticos, un número que crece año a año producto de la apertura de nuevas sucursales.

También, al igual que las otras entidades consultadas, la institución lleva adelante su programa de educación financiera denominado Cuentas sanas, que pone a disposición del público, mediante un sitio web y talleres presenciales, información, sugerencias y herramientas para ayudar a manejar la economía personal y familiar. El programa tiene, a su vez, la particularidad de que cuenta con la declaración de interés educativo en siete jurisdicciones del país.

Medrano detalló que “los talleres que se dictan son abiertos a la comunidad, para clientes y no clientes del banco, y completamente gratuitos. Al momento, se han dictado más de 460 talleres, y alcanzó de manera directa a más de 14.600 personas de 113 localidades de 21 provincias argentinas. Contamos con materiales determinados para jóvenes, familias, adultos mayores y pequeños emprendedores, y colaboramos estrechamente con instituciones públicas y del tercer sector comprometidas con el desarrollo social”.

La directiva destacó que, “entre las acciones que realizamos, incluimos la ampliación en el acceso al crédito de sectores vulnerables, con productos financieros para perfiles que tradicionalmente no se encuentran suficientemente atendidos. Por ejemplo, tenemos una línea de préstamos personales para beneficiarios de AUH, la línea de financiación para beneficiarios de pensiones graciables (ex combatientes de Malvinas, personas con capacidades diferentes, etc.), préstamos personales y acceso a tarjetas de crédito para clientes informales sin actividad verificable y préstamos hipotecarios para financiar la adquisición o construcción de casas de madera sustentables con destino social en la provincia de Misiones”.

“Es para destacar el gran impacto social que tienen estos productos y servicios, por la amplia distribución geográfica de las financiaciones, como así también por las asistencias crediticias destinadas al apoyo de las más variadas actividades regionales”, enfatizó Medrano, que mencionó también las líneas de crédito inclusivo que brindan a pymes, organizaciones o emprendimientos, con el objetivo de que crezcan en sus negocios y generen un impacto en las comunidades donde están presentes.

“La inclusión financiera es uno de los pilares de nuestra estrategia de sustentabilidad. En este aspecto, tenemos como objetivo lograr el acceso a la bancarización de personas de grupos excluidos y vulnerables y así poder mejorar su bienestar a partir de mayores niveles de consumo y de la posibilidad de desarrollarse económicamente. En esta línea, promovemos la accesibilidad a servicios y productos que se ajusten a sus necesidades, orientados a las personas de menores recursos”, añadió.

Fácil acceso

Desde el emergente sector de las fintech también se viene trabajando para llegar a clientes que hoy se encuentran marginados de los servicios financieros.

Como indicó Rafael Soto, CFO y VP de Finanzas de Wenance, “nosotros no pedimos documentación de ningún tipo: no pedimos ni recibos de sueldo ni facturas de servicios públicos, documentos que son habituales para cualquier entidad financiera, y esto simplifica el proceso. Son sólo seis pantallas de celular desde la comodidad de su casa y en el instante le aprobamos el préstamo y se lo acreditamos en la cuenta”.

El ejecutivo destacó que “la forma más eficaz de incluir a una persona en el sistema financiero es prestándole. Cuando uno le presta esa persona genera track record financiero y, sobre ese antecedente, otras entidades le pueden prestar también. Nosotros asistimos financieramente a una población que tiene una cuenta bancaria, que tiene un ingreso formal, pero que por alguna razón el banco no le presta, ya sea porque tiene un score bajo, porque no tiene historial de crédito o porque en algún momento tuvo un antecedente negativo y no se le volvió a prestar”.

Según Soto, en la medida en que el tomador del préstamo vaya cumpliendo con sus compromisos genera un antecedente de cumplimiento que es informado a los bureau de crédito y al Banco Central, lo que le permite acceder en el futuro a nuevos productos, ya sea a través de la fintech o de bancos tradicionales, a tasas más convenientes, con mayores plazos o a líneas a las que antes de operar en el sistema no podía acceder.

“Una iniciativa en la que estamos trabajando es originar lo que se llama clientes fin. Existen clientes para los cuales los bureau tienen información suficiente como para dar un score que tenga capacidad predictiva respecto a la capacidad de repago de esa persona y hay otros para los cuales no, porque la información que poseen es poca y realizan una estimación. El mercado no le presta a este tipo de clientes. Nosotros estamos haciendo pruebas piloto para atender a estos clientes fin, que tienen nulo historial crediticio, y lo hacemos tomando información demográfica, geográfica, indicadores que no tienen que ver con si pagó la tarjeta o no. Esto está en un proyecto de prueba con el objetivo de poder mejorar nuestros modelos de score y poder ampliar la población a la que le prestamos”, señaló el funcionario, quien también adelantó para inicios del año próximo el lanzamiento de una tarjeta de crédito orientada al segmento de ingresos más bajos.

Soto sostuvo que el trabajo de las fintech se complementa con el de los bancos tradicionales, porque permiten ofrecer productos financieros a segmentos donde esas entidades no llegan. “Los bancos tienen que cumplir con regulaciones del Banco Central que son muy exigentes en algún sentido y además con regulaciones en muchos casos de sus casas matrices. Eso les quita flexibilidad y les agrega aversión al riesgo. Las fintech, en cambio, tienen mucha más agilidad y apetito por el riesgo y no poseen algunos limitantes que los bancos sí tienen. Creemos que hay un lugar para cada uno en el mercado”, explicó.

El legado de Sturzenegger

Los entrevistados coincidieron en destacar el papel que desempeñó la gestión de Federico Sturzenegger al mando del Banco Central para facilitar herramientas y remover restricciones que favorecieron una mayor inclusión financiera.

Patricia García, quien trabajó con el ex titular del organismo cuando estaba al frente del Banco Ciudad, consideró que “fue un presidente que conocía el impacto de las restricciones normativas en expulsar a los clientes no bancarizados. Entonces, cuando tuvo la oportunidad de jugar un rol en eso fue muy bueno porque removió varios obstáculos normativos. Hubo muchas medidas que fueron tomadas y que hicieron más amigable al sistema financiero para la gente que está afuera”.

Entre estas medidas, Soto destacó que “el primer día quitaron el tope a las tasas de interés, que es una medida de inclusión financiera. Después trabajaron mucho en la integración de las fintech con los bancos, pusieron el alias del CBU, las mesas de innovación, donde fueron surgiendo diferentes cuestiones para incluir como el enriquecimiento de datos, la creación de métodos como el DEBIN y, finalmente, todo lo que es autenticación digital, donde hicieron un trabajo fuerte para permitir que el usuario pueda hacer todo desde un medio digital”.

Más allá de los avances logrados, los especialistas coincidieron en la necesidad de atacar la informalidad que hay en la economía, avanzar en el abordaje de la educación financiera desde otros ámbitos y lograr mejoras en la conectividad para la adopción de nuevas tecnologías como medidas que favorecerían la inclusión.

“Los principales obstáculos para la inclusión financiera son la informalidad del sistema económico argentino y la brecha digital, tanto en accesibilidad como en educación financiera. A pesar de que las transacciones vía electrónica están creciendo, hay mucho camino por recorrer. Se debe poner el foco en iniciativas articuladas que permitan que los sectores vulnerables se familiaricen con el sector bancario para que puedan acceder a él; y este proceso se hace a través de la formación. Además, es importante la inversión en nuevas tecnologías que faciliten las operaciones”, destacó Medrano.

Por su parte, Gorleri explicó que “si vos cobrás tu sueldo en un banco pero después toda tu administración financiera y tus gastos los hacés en un circuito donde se manejan con efectivo y no podés usar la tarjeta de débito, se ve truncada tu posibilidad de utilizarla. En la medida en que la economía se vaya formalizando esto va a ir facilitando el camino de la inclusión”.

Asimismo, como indicó García, “vas a visitar comercios en barrios que están en los proyectos de urbanización y por ahí nos encontramos con que no tienen señal para poner un Posnet o los teléfonos no tienen un Internet bueno o es muy caro. Les damos una solución tecnológica, pero falla por el costo o la calidad de la conectividad y eso es un obstáculo”.

Share Button