Los riesgos cibernéticos preocupan a las aseguradoras

El segmento corporativo es sensible a los cambios tecnológicos y las nuevas modalidades delictivas.

Las grandes corporaciones representan un gran desafío para las compañías aseguradoras que deben lidiar con delitos como crímenes cibernéticos y hackers. Los volúmenes de sus operaciones y los montos asegurados obligan a poner una atención especial en satisfacer las necesidades de estas empresas frente al riesgo. Esto exige una permanente innovación para ofrecer productos capaces de dar cuenta de las nuevas problemáticas, riesgos y modalidades delictivas ante las cuales se encuentran especialmente expuestas.

Gonzalo Ketelhohn, director de Sales & Marketing de Willis Towers Watson, destacó que “a nivel local, las preocupaciones hoy van de la mano con la situación económica general. El daño económico que puede producir un siniestro es más grave en un ciclo económico recesivo que cuando los mercados y negocios están florecientes, ya que la recuperación cuesta mucho más. La primera prioridad para cualquier asegurado, hablando de grandes empresas, es la de contar con un socio confiable, con el expertise adecuado y la transparencia necesaria como para defender sus intereses como propios frente al amplio abanico de compañías de seguros y mercados, tanto locales como internacionales. La solvencia de las compañías elegidas juega un rol excluyente”.

El ejecutivo destacó que “un producto relativamente nuevo y por el cual hemos sido recientemente reconocidos como el Equipo del Año 2018 a nivel mundial es la cobertura de cyber risks. Se trata de una cobertura amplia contra ataques cibernéticos y hackeos, cada vez más comunes y que están cambiando el concepto de seguridad de las empresas y de las personas en todo el mundo. Aquí no sólo se trata de tener una cobertura adecuada sino también de desarrollar un minucioso trabajo de prevención y control de riesgos en equipo con expertos tecnológicos propios y de empresas líderes del mundo de la tecnología”.

En la misma línea, Alejandro Vega, head de Corporate & Comercial de Zurich Argentina, señaló que “el avance tecnológico y el desarrollo de Internet posicionan hoy al cyber risk como el principal riesgo donde las empresas están poniendo el ojo. Es un mundo desconocido a nivel global, tanto en la parte de integridad como en la de daño directo. En este ámbito surgen problemas que van desde la información de las tarjetas de crédito de sus clientes hasta una planta industrial que puede sufrir un ataque cibernético”.

Franco Di Lucca, chief commercial officer de la unidad de retail del bróker AON, remarcó que esta “es una súper tendencia en el mundo, con casos de todos los colores. En la Argentina también hay casos pero acá se declaran menos. En Estados Unidos estás obligado a comunicarle a tus clientes que tuviste un siniestro cyber. En la Argentina la legislación no está en ese camino mientras el riesgo cibernético está empezando a ser más fuerte”.

El ejecutivo explicó que este “es un riesgo importantísimo al que están expuestas, en particular, las empresas medianas locales. Las multinacionales tienen las protecciones de sus casas madres. Para cubrir este riesgo, se ofrecen pólizas de daños y responsabilidad civil. Cubren el reclamo de un damnificado. A gran escala y en el exterior cubren activos físicos. Por ejemplo, un sabotaje que hace explotar una planta. En este caso se cubre el activo y la pérdida de beneficio e, incluso, si hay damnificados en la cadena hacia atrás o hacia adelante. En el mundo hay una cantidad de siniestros brutales: a una de las crashers más grandes les tomaron todas las PC en el mundo por cuatro días y les pidieron rescate con bitcoins”.

Una cobertura incipiente en el mercado local

A pesar de la creciente preocupación que plantean a las grandes empresas los riesgos de ciberataques, los seguros que las protegen contra ellos se encuentran aún en una situación incipiente en nuestro mercado.

Vega indicó que “todavía no damos cobertura de riesgo cibernético. Tenemos el producto en proceso de aprobación. La cobertura tiene dos fases: por un lado, está la parte de indemnidad por la data de clientes y, por el otro, la parte de lucro cesante y daños a activos porque un ataque de esa naturaleza puede paralizar la planta y la producción y también dañar los activos”.

Di Lucca coincidió en que “en la Argentina este es un producto incipiente. No hay una cobertura específica de cyber crime. Se emite por Grandes riesgos’, con lo cual es un camino todavía por recorrer. La Superintendencia de Seguros está tomando cartas en el asunto y hay un pedido de cuatro compañías para que les aprueben pólizas para poder emitir crime por crime y dar una cobertura de crime específica”.

Respecto a los motivos por los que el mercado local viene incorporando con lentitud la cobertura de este riesgo, el ejecutivo señaló que “es más bien un tema de madurez del mercado y de la legislación. En todo el mundo hay RC ambiental y en la Argentina no está aprobado el texto. Lo mismo con failure liability. En todo el mundo hay pólizas precisas de cobertura amplia que cubren activos físicos y acá todavía no. Tiene que ver con los desarrollos de cada mercado. No es que estamos en Neanderthal. Son mercados que van llevando un desarrollo con un timing diferente”.

En la misma línea, Ketelhohn explicó que “hay productos muy desarrollados en otros mercados que no operan en nuestro país. En algunos casos es un tema de tiempo de maduración, en otros de legislación y, en otros, de volumen de mercado”.

De todas formas, el directivo aseguró que estos productos van a terminar llegando: “la industria del seguro es casi un commodity. En general, los avances no tardan en llegar a todos los mercados en la medida en que los mismos no tengan mayores restricciones. Las empresas multinacionales procuran manejarse de forma estándar, más allá de los países en los que operan. Tienen una cultura aseguradora homogénea en todos los mercados. Las grandes empresas nacionales que compiten fuera del país también. La diferencia puede estar en los costos de implementación, que tienen más relación con el riesgo país y las mayores o menores burocracias locales”.

Un segmento exigente

El segmento de grandes empresas presenta importantes exigencias a las compañías de seguros y brókers que buscan posicionarse en él.

Como indicó Ketelhohn, “tenemos equipos dedicados de especialistas por tipo de industria y por riesgo. Ello hace que las soluciones y productos que ofrecemos sean en función de las necesidades de cada empresa. Entre muchas otras, abarcamos las industrias de tecnología, media y comunicaciones, soluciones de infraestructura y PPP, energía y recursos naturales. En cada una de estas áreas trabajan, además de los expertos de industria, los especialistas por tipo de riesgo (patrimoniales, recursos humanos, responsabilidad civil y transporte)”.

El directivo agregó que también ofrecen productos y servicios para los empleados de las empresas “en condiciones sumamente ventajosas (seguros de autos, hogar, asistencia integral, vida). Por otro lado, están los servicios de consultoría de recursos humanos, talentos y recompensas, y diseño y administración de fondos de pensiones”.

“Nuestro posicionamiento es el de un socio estratégico que busca integrar soluciones y propuestas con las estrategias y objetivos de cada cliente en particular, según sus posibilidades. Nos esforzamos para entender su negocio y construir juntos la solución adecuada”, remarcó.

Por su parte, Vega señaló que “nuestra compañía tiene más de 50 años de experiencia en la Argentina en el negocio corporativo. Cuando se instaló en el país era una compañía internacional, ahora es global. Con QBE crecemos, somos el grupo asegurador más grande del mercado corporativo y profundizaremos nuestra oferta. Trabajamos en los segmentos retail y pymes con una propuesta de valor diferencial, y mantenemos nuestras fortalezas en el negocio corporate”.

“Estamos enfocados en los productos de patrimoniales y de vida, que son los más destacados en volumen y facturación. También trabajamos en property y RC, transporte y auto corporativo que, para muchas empresas, en cuanto a logística, pueden ser un costo importante”, detalló el ejecutivo.

Según Vega, “en el segmento de grandes corporaciones, tienen la mejor propuesta global para clientes globales que necesitan tener sus riesgos amparados dentro de una única cobertura”.

Para eso explicó, “en Argentina nuestra política es que hay tres patas fundamentales a tratar: una es el cliente, otra, la compañía, y la tercera, el socio estratégico, el bróker o el agente, que es el canal hacia el mercado. Es importantísimo para el cliente que las tres partes estén sentadas para discutir sobre los riesgos a los que están expuestos y encontrar las protecciones que deben tener. El bróker garantiza asesoramiento imparcial, a pesar de la compañía y de la visión del mercado, la compañía es la que entiende sobre riesgos para poder realizar la propuesta al cliente y el cliente corporativo es el que tiene la necesidad de transferir el riesgo”.

“Nuestra empresa tiene una estrategia de conocimiento profundo de lo que son la industria y sus clientes, de la mano de sus socios estratégicos”, añadió.

Di Lucca enfatizó que “las grandes empresas son el core de nuestra operación. Somos un bróker americano peleando el primato a nivel mundial con Marsh, superándolos en América Latina y siendo muy superiores en la Argentina. La génesis de nuestra operación es un bróker de riesgo corporativo. Vendemos seguros a las grandes compañías alimenticias, metalúrgicas, financieras, de comunicación y bancos”.

El experto resaltó que “el primer componente, que más que una tendencia ya es un hecho, es ayudarlos a no tener siniestros, lograr que la póliza no se use. Es un tema crucial, tanto en activos como en property and casualty y en el área de personas, que en la Argentina es riesgos de trabajo. El tema es ‘que no se pongan el palo’ y que, si tienen un siniestro, la cobertura les responda”.

En este sentido, explicó que “tenemos un grupo de ingenieros que visitan las plantas, hacen informes de inspección y ayudan a la mejora física de las plantas y de la seguridad”.

Di Lucca destacó que “trabajamos mucho en las coberturas de pérdida de beneficios. Si se quema una planta mediana se pueden perder entre 3 a 5 millones de dólares pero, hasta que la reconstruís, hay una pérdida que puede multiplicar por diez el activo. Hay que crear conciencia de eso. La gran mayoría de las grandes empresas la compra pero fue un trabajo duro”.

El ejecutivo también resaltó las “pólizas de responsabilidad civil porque son de cola larga, los damnificados tienen diez años para reclamar. Hay un componente que se llama recall, que cubre los costos de retirar la mercadería si tuviste un fallo. Por ejemplo, Mercedes Benz sacó la serie D, que volcaba. Allí usó su póliza de RC que tiene pago de recall. Le cubrieron el llamado de todos los autos, la pérdida de beneficios por la destrucción y la comunicación de sus acciones para lavar su imagen. Las pólizas de este tipo son muy completas”.

Sobre la estrategia a futuro y los segmentos con potencialidades, Di Lucca opinó que “tenemos cuotas muy amplias en el mercado corporativo en la parte de retail. Trabajamos mucho con los bancos en negocios de leasing y prendas. Son negocios complejos que necesitan capacidad de suscripción e inversión en tecnología. Allí damos un valor reconocido. Hay un filón a futuro en el segmento de cibercrímenes aunque, hoy por hoy, la mayor industria de cyber crime en el mundo es la salud. Se roban las historias clínicas y se compran los clientes que no están enfermos”.

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