Brasil: Supremacía regional y mayor avance tecnológico en los seguros

El gigante continental tiene el mercado de seguros más grande en volumen pero también en porcentaje sobre el PBI de la región. Además se destaca sobre el resto de los países en materia de incorporación de nuevas plataformas para agilizar procesos y en las modalidades digitales de comercialización.

El mercado de seguros ostenta comportamientos distintivos en los diferentes países del Mercosur. Su tamaño y su composición distan de tener una estructura homogénea. En todos los casos, sin embargo, los esfuerzos están enfocados en la innovación y adaptación a las nuevas demandas del mercado.

En diálogo con NBS Bancos y Seguros, Edgardo Bovo, director general de Negocios Internacionales y Especiales del Grupo Sancor Seguros, indicó: “El mayor, y por mucho, es el de Brasil, con primas emitidas superiores a los 66.466 millones de dólares. Le sigue Argentina que, según datos de diciembre de 2017, acumuló 18.140 millones de dólares, luego Uruguay con 1.570 millones, finalmente Paraguay con 420 millones de dólares”.

Según el ejecutivo, Brasil posee una participación del 48,1% del mercado latinoamericano, seguido por México con un 15,8%.

La primacía regional de Brasil no se explica sólo por el volumen del mercado sino también por el peso del mercado en relación a su economía. “Allí, la participación del seguro en el PBI es de 3,2%, mientras que en Argentina llega al 2,9%, en Uruguay al 2,7% y en Paraguay al 1,4%”, puntualizó Bovo.

El directivo añadió que por el lado de la composición del mercado también se notan algunas diferencias importantes: “En Brasil hay un elevado predominio del ramo Vida, con una participación del 63%, mientras que el ramo No Vida posee un 37%. Por el contrario, Argentina y Paraguay poseen un 86% de participación del ramo No Vida (en Argentina incluye Riesgos del Trabajo) y apenas un 14% de Ramo Vida. Finalmente, Uruguay tiene 57,8% para el ramo No Vida y un 42,2% para el ramo Vida”.

Estas diferencias en la composición son consistentes con las distintas tendencias que muestra cada mercado. “En Argentina, los grandes motores de la industria continúan siendo los seguros obligatorios, como Automotores y Riesgos del Trabajo, aunque en este último tiempo ha mejorado la contratación de seguros no obligatorios como los Integrales y combinados de Hogar, Comercio e Industria”, destacó Bovo, quien agregó que esto se explica por una “mayor percepción de los riesgos por parte de la población, fundamentalmente a raíz de hechos de inseguridad y de eventos climáticos de magnitud”.

Por el contrario, “en Brasil y Uruguay vienen creciendo a ritmo sostenido los seguros de Autos, Pensiones y Accidentes de Trabajo, Daños y Vida”, detalló.

“En Uruguay, el Banco de Seguros del Estado (BSE) cuenta con el monopolio legal de los seguros de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Laborales y en Brasil se viene observando un crecimiento fuerte del segmento de microseguros destinados a la población más desfavorecida”, agregó.

Bovo destacó, asimismo: “El de Argentina es el mercado de seguros más atomizado de la región, ya que con más de 180 operadores, hablamos de un mercado sumamente competitivo. El de Uruguay, en cambio, se encuentra entre los menos atomizados, con 16 compañías y un alto grado de concentración en el BSE. Paraguay, por su parte, cuenta con 36 aseguradoras y Brasil, con 94”.

A la cabeza en materia tecnológica

Otro ámbito en el que Brasil viene sacando ventaja es en materia tecnológica. El país vecino se viene destacando sobre el resto en la incorporación de nuevas plataformas para agilizar procesos y en las modalidades digitales de comercialización.

Como señaló Bovo: “Brasil es el país donde más se está dando la incorporación de tecnología al mercado asegurador, con varias insurtech que ya están operando y con elevada inversión tecnológica en las empresas”.

A escala regional, agregó el especialista: “Se advierte una transformación de los procesos de las aseguradoras, marcando el paso de lo analógico a lo digital, con mayor o menor grado de avance según cada país y cada compañía”.

Por otro lado, destacó el desarrollo de “soluciones web y aplicaciones para dispositivos móviles orientadas a que todas las gestiones se puedan realizar por medios digitales; la implementación de plataformas tecnológicas world class y la incipiente utilización en el mercado de seguros de tecnologías como la AI (Inteligencia Artificial), big data e IoT (Internet de las cosas)”.

Como indicó Bovo: “La inteligencia artificial permite automatizar procesos operativos que históricamente han sido mano de obra intensiva, para mejorar la experiencia del cliente, lograr eficiencia en costos y liberar recursos operativos para el desarrollo de tareas de mayor valor agregado”.

El ejecutivo añadió: “Internet de las cosas se puede aplicar a distintos ramos, como los seguros de hogar o la telemática en Seguros Automotores. En líneas generales, permite contar con datos más precisos para tarifar los riesgos, trabajar más proactivamente en la prevención de pérdidas y ofrecer productos cada vez más a medida”.

“Enfrentamos a usuarios hiperinformados que saben lo que quieren. Por eso, debemos ver en la tecnología a un aliado para poder dar respuesta a esos nuevos perfiles de consumidores”, enfatizó.

El avance tecnológico no significa que los recursos humanos pierdan importancia. Respecto a este punto, el experto señaló: “El factor humano y la intermediación continuarán siendo estratégicos para un dar un servicio diferencial”.

Sobre las perspectivas regionales del negocio asegurador, Bovo vaticinó: “Hay buenas perspectivas de que continúe desarrollándose e incrementando su participación en el PBI en cada uno de los países. La estrategia pasa por la explotación de la oportunidad que representan los seguros no obligatorios, como los de personas, cuya contratación va de la mano del desarrollo de una mayor cultura aseguradora en la población”.

En este sentido, destacó una ventana de oportunidad signada por el “contexto de crisis de los sistemas previsionales y el aumento de la esperanza de vida de las personas (entre 1950 y 2017 en América Latina la esperanza de vida pasó de 51 a 75 años). Es de esperar que en los próximos años se incremente de manera significativa la demanda de seguros con capitalización o con un componente de ahorro”.

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