Walter Grenón: “La digitalización es la única alternativa para bancos como el nuestro”

El ejecutivo analizó el camino de digitalización de la banca en el contexto de la crisis económica que transita la Argentina.

Hace cuatro años Walter Grenón dio el salto del sector no bancario a la banca tradicional: compró el MBA Lazard y, con una estructura de 60 empleados, armó una propuesta orientada al público joven: Banco Voii.

El presidente de la entidad recibió a NBS Bancos y Seguros en el hall de sus renovadas oficinas, en el microcentro porteño. Comentó que los planes de mostrar “la nueva cara” de esta joven institución no se vieron empañados por la coyuntura adversa que viene atravesando el sector financiero en los últimos seis meses. Además analizó cuáles son las alternativas del negocio bancario en un contexto de altas tasas de referencia y menos liquidez en la calle; cuáles son las oportunidades que presenta la digitalización de la banca; y cuál es el rol de los nuevos competidores dentro del sistema.

¿Cómo vienen avanzando los planes de la entidad?

Nosotros venimos del sector no bancario. Empezamos durante el fin de la convertibilidad con el financiamiento al consumo y a las pymes, a través de mutuales y cooperativas de Santa Fe. En el peor momento del sector bancario de la Argentina, que fueron los dos últimos años del kirchnerismo, nosotros decidimos entrar. Lo hicimos porque sabíamos que era un momento en el que los bancos tenían un valor muy bajo y era una forma de meter todo nuestro negocio dentro del sistema regulado. Fue así que compramos el MBA Lazard, que era un banco de segundo piso, por lo cual tenía muy pocos empleados, y no tenía una cartera de plazos fijos, razón por la que no teníamos riesgo de pérdida de depósitos, y comenzamos a construirlo desde cero. Eso nos permitió tener una estructura lo más pensada posible y poder construir sin pasivos ocultos.

El negocio que teníamos dentro de la economía social lo metimos en el negocio controlado por el Banco Central (BCRA). Y nos fue muy bien. Arrancamos en diciembre de 2014 con un patrimonio neto de 40 millones de pesos y este año tenemos una proyección con un patrimonio neto de 600 millones de pesos. En casi cinco años, el banco creció 15 veces.

En este proceso empezamos todo un camino de digitalización: tenemos armada una estructura afuera que funciona como una fintech. Y ahora lo que nos falta es digitalizar todo hacia adentro, que es lo que vamos a hacer en los próximos dos años. Tenemos que trabajar en un ambiente totalmente digital. ¿En este momento meternos con un tema de estos, donde la inversión es lo que vale el banco? Creo que es la única alternativa. Nosotros, como pequeño banco, lo que vemos como alternativa a dos años vista es la digitalización de los procesos punta a punta, apuntando a la desintermediación, a bajar los márgenes y también a que el banco comience a operar a nivel regional.

En ese sentido, ¿cree que el BCRA brinda un marco regulatorio adecuado para que haya una competencia en condiciones de igualdad entre los bancos y nuevos jugadores como las fintech?

Lo bueno que tuvo la gestión de Federico Sturzenegger es que se actualizó todo el sistema financiero. Se abrieron las condiciones como para entrar al mercado internacional, al mercado digital y a permitir la integración de los bancos con las fintech. En dos años, el BCRA cambió las reglas de juego y las abrió como para que el mercado se pueda actualizar.

Los bancos que nacieron digitales y los bancos tradicionales están viendo que el negocio va a pasar por lo digital. Por lo menos, el diagnóstico es consensuado. Los bancos monocasa como el nuestro no tienen mochila: eso da posibilidades de crecer sin tener el problema de desarmar una estructura tradicional.

Tras los cambios de autoridades en el Central, ¿se mantuvo el trabajo de la Mesa de Innovación Fintech, que apuntaba justamente a esa integración de jugadores?

En los últimos seis meses cambió el foco pero no se discontinuó. Hoy tenemos la posibilidad de integrar en el banco una fintech que esté controlada por el mismo paquete accionario del banco.

Dentro de esta estructura, ¿cuáles son sus objetivos?

Lo que estamos haciendo es generar una franquicia que amplíe nuestra gran estructura de distribución, para tener la mayor profesionalización en ese tema, que es lo que nos da la capilaridad. Estamos armando un portal que permite que la persona pueda comprar por Internet o generar un monedero. Y el otro proceso es que el banco vaya hacia adentro con el proceso de digitalización.

¿A qué público apuntan con este proceso de digitalización?

Fuimos adoptando posiciones con los millennials en la medida en que pudimos hacerlo. Cuando elegimos la marca del banco elegimos algo que tenía que ver más con un sonido que con un mensaje, porque un sonido es mucho más fácil de incorporar. Justamente, la diferencia que queremos lograr es que lo que propone el banco se adapte a las necesidades del cliente. Esto lo podes hacer únicamente en un entorno digital, en donde se pueden analizar determinados grupos con parámetros de consumo y ofrecer productos específicos para cada uno de ellos. En la medida en la que acertemos más, a través de big data, y haya productos personalizados, vamos a estar haciendo un banco para lo que la gente consume. También es fundamental bajar los márgenes de intermediación.

¿Qué otros desafíos encuentra dentro de este nuevo esquema?

El camino digital es un camino donde tenés que tener escalones cortos. En el proceso de digitalización tenés que tener ese contexto: hacer aplicaciones que no tengan entre una y otra más de 90 días e ir actualizando. El proceso de digitalización no es simplemente instalar sistemas: es un proceso de desarrollo e interacción, que lo termina de medir el mercado que tengas.

El segundo concepto es generar la plataforma donde comerciantes, emprendedores y pymes puedan generar el negocio. La idea es no meterse en el negocio de ningún segmento sino generar las puntas para que tus clientes transacción en tu plataforma. Si hay un costo bajo, se van a quedar en tu plataforma.

Todo esto supone una gran inversión, en un contexto complicado para la Argentina.

Este es un desafío tecnológico. En Argentina se vive en una coyuntura complicada pero el país tiene buena mano de obra en el segmento IT y los costos son amigables para nosotros. Lo que hay que hacer es ir generando el ambiente digital. Para eso hay que escindirse de la coyuntura, porque en algún momento las cosas se van a acomodar. Nosotros pasamos de 2001 a 2004 y en ese momento parecía que el país volaba pero acababa de prenderse fuego hacía dos años. Ojalá Argentina se acomode teniendo un tipo de cambio realmente alto.

¿Le parece que el precio del dólar cercano a los 40 pesos es adecuado?

Sí, porque está viniendo más gente al país y hay un montón de economías regionales que empiezan a ser viables.

¿Confía en que el Gobierno va a lograr estabilizar la economía y poner en marcha un proceso de crecimiento?

Esta alquimia que estamos viviendo yo creo que apunta a un punto de inflexión. De alguna manera, nuestro país tiene que romper con la necesidad de vivir con financiamiento y la única manera es bajar la inflación. Como nuestro país tiene una memoria dolarizada, se necesita un tipo de cambio estable, tiene que haber un horizonte para la planificación.

Si la Argentina logra estabilizar la economía, después vendrá la mejora. Lo bueno es que, más allá de que a uno le gusten o no las medidas ortodoxas, hay una coherencia y un apoyo externo importante. Esto da la posibilidad de que, ajustes de por medio, en los próximos dos años los riesgos de default desaparezcan.

¿Cuáles cree que son las claves para lograr que la economía salga finalmente del estancamiento en el que se encuentra atrapada desde el 2012?

Si lográs estabilizar la inflación y el tipo de cambio, se le va a dar arranque a otro ciclo en la economía. Fundamentalmente, esto se puede sostener con un déficit controlado. Desde ahí se puede pasar a tener un país mejor. Creo que Macri va a jugar a fondo, así le cueste no ganar las elecciones.

¿Cuál es su opinión sobre la política monetaria rigurosa que puso en marcha el Banco Central a comienzos de octubre?

Es el programa del Fondo el que el Gobierno adoptó. Es un programa muy duro. Esto va a traer consecuencias no deseadas. Pero en algún momento, cuando una familia no puede ni pagar el mínimo de la tarjeta de crédito, tiene que dejar de consumir. Lo que hay que reconocer es que, dentro de este ambiente tan duro, el Banco Central les dio a los bancos que tienen menos de 1% de cartera de depósitos un encaje bastante aceptable. Nosotros, por ejemplo, seguimos particularmente con el mismo nivel de encajes. Sí nos vimos afectados por el costo del dinero, que está por encima del 70%. Pero no creo que estas tasas lleguen hasta fin de año. El BCRA no va a necesitar seguir manteniendo este nivel de tasas. De hecho, ya ha comenzado un camino en ese sentido. El mercado ve que hay medidas que tienen respaldo y un Banco Central que va a jugar a fondo.

¿Cree que se va a poder cumplir con el objetivo de déficit cero anunciado para el año que viene, teniendo en cuenta que se trata de un año con elecciones presidenciales?

La política de emisión cero es la más difícil que puede llevar adelante un país pero, para un país con tan poca disciplina fiscal, es la única alternativa. Respecto a las elecciones, creo que más de la mitad de los votantes va a elegir algo más previsible, no va a seguir votando más de lo mismo. En ese sentido, me parece que el Gobierno tiene un programa claro. Eso sería la otra parte que falta. Estamos esperando que el año que viene el plan muestre resultados.

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