Cómo recuperar la productividad de la economía – Daniel Artana

Daniel Artana, economista

Para analizar el 2019 hay que tener cuidado con mirar el promedio a lo largo del año porque va a haber una diferencia muy grande. La economía va a seguir cayendo algo más del 1% por un arrastre negativo de este año pero a lo largo de 2019 va a ir mejorando. Y a pesar de que la cosecha va ayudar mucho, durante la primera mitad del año va a estar operando el efecto de las políticas fiscal y monetaria de sesgo contractivo. Recién en el segundo semestre habrá recuperación.

Asimismo, tenemos una proyección de inflación del 25%. Ya se va a notar en noviembre y diciembre de este año cuando se muestren tasas a la mitad de las de septiembre y octubre como resultado de la política monetaria más dura que ha generado una estabilidad del tipo de cambio. Pero tampoco se puede mantener una política monetaria sobreactuada porque carece de credibilidad. Se necesita una sintonía fina, si la credibilidad va acompañando como ha hecho hasta ahora, e ir bajando las tasas de interés para fijar una economía con variables más normales.

Sin embargo, más allá de la recuperación que prevemos, para hablar de crecimiento, tendríamos que referirnos a otra cosa. Implica saber cómo recuperar la inversión y la productividad. Es decir, va a haber una recuperación cíclica después de habernos metido en una recesión que fue el resultado combinado de la sequía y de las turbulencias financieras. Pero una cosa es iniciar la recuperación y otra muy distinta es saber qué tasa de crecimiento va a tener la Argentina en los próximo 4 o 5 años. Eso depende de cómo se resuelve el problema de una economía que invierte poco. Es necesario encarar de nuevo la discusión de cómo recuperar la productividad de la economía.

En este sentido, las reformas estructurales que la Argentina necesita empiezan por el gasto público porque necesita mejorar los números fiscales cuando la presión tributaria no da para más y se ha reducido enormemente la inversión pública. El Gobierno va a lograr el objetivo de bajar dos puntos el déficit fiscal pero no alcanza con un déficit primario cero. Necesitamos superávit porque hay que pagar una cuenta de intereses bastante importante.

Después están las reformas estructurales que hacen a recuperar la competitividad de la economía. Van desde la reforma laboral hasta nuevas medidas de regulación para tener una economía más abierta. En algunas se ha avanzado y en otras no. Esto sólo es posible a partir de un acuerdo político que permita avanzar en reformas que no se han realizado por grupos de intereses creados. El caso más emblemático es el de la reforma laboral.

El 2019, al ser un año electoral, plantea la incógnita de lo que vamos a hacer como sociedad. Todo indica que, entre otros, va a haber un candidato del Gobierno que va a ser el presidente actual y una candidata de la oposición que va a ser Cristina Fernández de Kirchner. La ex presidente encarna un modelo populista. El populismo con plata termina mal cuando se acaba la plata y el populismo sin plata es un suicidio colectivo. La sociedad deberá saber si quiere ir a eso o no. Está en discusión un cambio muy grande en materia de programa económico. El Gobierno, por su lado, no tiene mucho espacio para modificar políticas a partir del escenario electoral porque tienen un acuerdo de financiamiento con el FMI atado a muchas condicionalidades.

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