Quedan muchas reformas pendientes – Orlando Ferreres

Orlando Ferreres, economista

Este año y el que viene, sobre todo, es el de los “tres ceros”: cero de Lebacs, cero déficit fiscal primario y cero expansión de la base monetaria (hasta julio). En línea con el programa del FMI, estos objetivos nos muestran el camino que se recorrerá en el 2019. Este año, para llevar a cero las Lebac, hubo que aumentar las tasas de interés, que llegaron a ser del 75%, lo que contrajo el crédito y trae recesión. En consecuencia, la actividad sufrirá una merma del 2,5%, en la que también incide fuertemente la caída de la cosecha de soja del 39%. En este escenario influyó también la suba de la tasas de interés de Estados Unidos, que hizo que se acabara el dinero para los países emergentes y el crédito se hiciera más caro, al tiempo que Brasil apenas reaccionó, algo central para nosotros teniendo en cuenta que el crecimiento del país vecino implica el 50% del crecimiento de la industria local.

Las tasas de interés locales cayeron en los últimos 30 días unos 15 puntos porcentuales y en diciembre se acaban las distintas paralelas entre el techo máximo y mínimo del dólar de 10 pesos, por lo que se supone que a partir de enero nos encontraremos con menos volatilidad del tipo de cambio. Y se espera que, por el trigo, ingresarán muchos dólares a partir de diciembre cuando se empiece a exportar.

Sin embargo, quedan muchas reformas pendientes. Evidentemente el gasto público no se bajó lo suficiente como para lograr reducir los impuestos. Se llegó a cero déficit primario porque aumentaron los impuestos, como por ejemplo a la exportación (en 3 pesos a la industria y 4 pesos al agro). Eso es mucho si tenemos en cuenta que cuando faltan dólares hay que aumentar las exportaciones. Pero se le dio prioridad a este impuesto porque es fácil de cobrar, al tiempo que tenemos una economía en negro de entre un 35% y 40% que no paga nada. Desde el punto vista del consolidado, Nación, provincias, municipios y cupón de PBI estaremos en un 42% de gasto público en relación al Producto. Hay que bajar mucho el gasto para poder bajar los impuestos, teniendo en cuenta, además, que ni siquiera como contrapartida se brinda un buen nivel de servicios públicos, causado por la corrupción de los funcionarios.

En el 2019 Argentina tendrá una cosecha gruesa de soja, maíz y girasol con un aumento similar a la caída de este año, lo que representa un 2,1% más de Producto, y esperamos que la industria también se recupere a partir de un repunte de la economía en Brasil. La inversión pública bajará a la mitad pero el grueso de los servicios públicos se mantendrá, y se duplicará en términos reales lo que se destina a planes sociales. En consecuencia, con el arrastre negativo de diciembre de cerca de 2 puntos del PBI, estimamos un crecimiento de un 1,7%, un resultado que surge de asignar diferentes probabilidades a los escenarios posibles, desde el más positivo hasta el más negativo de los considerados por el Gobierno, teniendo en cuenta la poca capacidad de anticipación que vienen mostrando.

El 2019 es, además, un año electoral en donde no podrán hacer un aumento importante en materia de tarifas de los servicios públicos, por lo que su incremento acompañaría la inflación, que estimamos rondará un 26%. En este contexto, calculamos que el salario real se incrementará un 3%, pero para este año la caída será del 5,7%. Asimismo, en el 2019 no hace falta tomar dinero, ya que está cubierta toda la necesidad, pero habrá que ir absorbiendo el problema.

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