Estaba más preocupado por la economía hace un año que ahora – Javier González Fraga

Javier González Fraga, presidente del Banco Nación

Estaba mucho más preocupado por la economía hace un año que ahora. Teníamos por delante resolver el déficit fiscal de 30.000 millones de dólares, el de cuenta corriente de 25.000 millones de dólares y un tipo de cambio apreciado. Calculando la base monetaria con las Lebacs no bancarias el tipo de cambio de convertibilidad daba 40 pesos cuando el de mercado estaba en 18 pesos. Las Lebac podían obligar al BCRA a duplicar la base monetaria. Cerrábamos un año con un crecimiento superior al 3% pero teníamos problemas a resolver que iban a estallar cuando cambiaran las condiciones de liquidez internacional. Eso ocurrió en enero y febrero. Dejó de haber financiamiento del déficit, podíamos perder las reservas rápidamente y teníamos una política monetaria muy vulnerable por las Lebac no bancarias.

Ahora el tipo de cambio de convertibilidad, calculado de la misma manera, da 38 pesos, similar al del mercado. Se han mantenido las libertades a pesar de la devaluación del 100%. Renunciaron dos presidentes del BCRA pero no fue tan grave. No hubo cepo, ni corralito, ni cambio de reglas. Se implementaron acuerdos con el FMI que simplemente aceleraron lo que el Gobierno iba a hacer. Se redujo el déficit fiscal y el de cuenta corriente, que llegaba al 4,5% del PBI, va a ser mucho menos de la mitad porque en 2019 vamos a tener superávit comercial y equilibrio en servicios. Y el BCRA pasó a tener un patrimonio mayor y un control de la base monetaria del que carecía.

No era posible hacer esto antes porque había financiamiento internacional. No ha nacido el presidente que se anime a hacer un ajuste en ese contexto, cuando no era necesario. La opción por el gradualismo fue válida y lo prueba que en octubre de 2017 Cambiemos se consolidó. La crítica de la derecha omite las consecuencias políticas. El Gobierno llegó al tercer año y mantiene sus posibilidades de reelección.

La reorganización de las variables económicas ya ha terminado aunque todavía quedan algunos meses con consecuencias en la actividad por el apretón monetario y crediticio. Concluyó la operación quirúrgica, ahora falta la terapia intensiva y la rehabilitación. Lo lógico es que el año que viene empiece una reactivación en el verano, producto de la cosecha, las exportaciones, la recuperación de las economías regionales, el turismo y que los aumentos salariales reactiven el consumo.

Sin embargo, no alcanza con resolver los desequilibrios. Los problemas de la Argentina tienen 70 años. Hay una agenda de lo que se llama “el segundo mandato” que incluye temas más profundos como la presión tributaria y la evasión impositiva o el problema de la huída de capitales. En el mundo las empresas depositan en los bancos a los que les piden prestado. Acá ocurre lo contrario. Por eso, las tasas de interés son altas, el mercado de capitales es pequeño y somos tan vulnerables.

Respecto al sistema financiero, no se puede negar el impacto de una suba de 30 puntos en los encajes. En 2017 el banco creció un 90% y este año teníamos el mismo objetivo. En los últimos tres meses tuvimos que frenar el ritmo de crecimiento porque si no habríamos tenido problemas de liquidez.

De todos modos, hay áreas donde seguimos creciendo o tenemos buenos niveles como en los hipotecarios. La tranquilidad cambiaria y el aumento de los salarios van a recomponer las cosas. Estaremos en 50.000 créditos hipotecarios al año en 2019, algo que no vio el país en décadas. La relación cuota/valor de los inmuebles va a mejorar por el lado de una suba de salarios en dólares y la baja de los precios en dólares de los departamentos. Otro eje serán los microcréditos, que están andando muy bien porque con poca inversión obtienen una muy buena rentabilidad. Aspiro a que este banco sea reconocido por las pymes, por el crédito hipotecario, los microcréditos y por los desarrollos inmobiliarios.

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