Generar credibilidad y mejorar la competitividad argentina – Daniel Marx

Daniel Marx, ex secretario de Finanzas y director ejecutivo de Quantum Finanzas

En términos generales, el 2019 va a ser un año difícil, un año de alta incertidumbre y de alta volatilidad. Más que optimista soy cauteloso con el escenario económico que se aproxima. Quizás la tasa de crecimiento en el mes a mes desestacionalizado se retome, pero en la comparación interanual siga baja y eso dé una caída para todo el año. Los sectores que pueden llegar a presentar un mayor crecimiento son los ligados al agro y energía y también todo lo que es la cadena de servicios vinculados, como agroindustria y servicios para petróleo y gas, incluso pueden ser también líneas de transmisión eléctrica.

En lo que hace tanto al déficit fiscal como el de cuenta corriente, entiendo que van a ser menores que en 2018. Aunque la mejora en la parte fiscal es más que nada del déficit primario y no tanto del total, por los intereses de la deuda. También vemos que la mejora en las cuentas fiscales prevista para el año próximo se debe en buena parte a las retenciones a las exportaciones, que son las que generan divisas, y deberían disminuirse. Incluso el mismo Gobierno quiere reducirlas, por lo que se genera un interrogante acerca de cuán sostenible es esta situación.

Por otra parte, vamos a tener una menor inflación en 2019, con algunas subas y bajas a lo largo del periodo. El parámetro del Gobierno de mantener una inflación de entre 20% y 25% es posible pero todo depende de cómo pueda construir credibilidad de acá a los próximos meses.

Sin duda, tanto la medición de las encuestas como el resultado de las próximas elecciones van a generar modificaciones en el escenario económico y reacciones en los mercados aunque todavía es muy pronto como para ver claro el efecto que esto podría tener. Una posible victoria opositora podría influir pero no necesariamente en forma negativa porque, por ahí, el año que viene hay un deterioro superior al previsto. Entonces, va a depender de las señales que vaya dando el gobierno que eventualmente asuma.

De todos modos, más allá de lo que pueda suceder el año que viene, de cara al futuro es importante avanzar en un conjunto de reformas que tienen que ver más que nada con el funcionamiento, la competitividad de la economía y la certidumbre que uno pueda ir transmitiendo.

En este sentido, en materia laboral, por ejemplo, debería seguir bajándose la litigiosidad, dar alguna flexibilidad en los movimientos de entrada y salida, alternativas para disminuir los costos y el armado de programas mas sectoriales que generales. En algunos sectores esto ya se viene encarando en parte, como por ejemplo en el metalúrgico, y creemos que puede replicarse también en otras ramas como servicios o industrias pesadas.

En lo que hace al contexto internacional, no es tan adverso como en otros tiempos. Existen, por supuesto, potenciales amenazas pero hay que evaluar el impacto y la probabilidad de que sucedan. Por ejemplo, creo que las tasas de interés de Estados Unidos van a seguir subiendo pero hay una parte ya anticipada, con lo cual el impacto no sería tan fuerte.
También puede llegar a haber una caída de los precios de las materias primas. Después está el tema de los tipos de cambio: el dólar se está fortaleciendo en términos generales y eso es un debilitamiento de algunas monedas emergentes. Y está la cuestión de Brasil: a partir de la asunción de Jair Bolsonaro, puede haber ajustes en las políticas de ese país. Pero no veo que vayan a ser cosas que impacten tan negativamente en nuestro país.

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