Se debe resolver el problema estructural del gasto público – Fabián Kon

Fabián Kon, gerente general de Banco Galicia

Nosotros estamos viendo una economía que empezará a crecer en el segundo semestre del año que viene y que, pese a esta recuperación, como consecuencia de la base estadística, probablemente se registre una caída de entre 0,5 y 1% del PBI para todo el año. Desde el punto de vista del nivel de actividad, esto va a estar impulsado, básicamente, por las actividades de agro y agroindustria. Si la cosecha es todo lo buena que se espera, va a marcar una diferencia muy fuerte respecto a 2018, que se vio afectado por la sequía. Vemos también una recuperación de la construcción impulsada por las PPP y también un crecimiento en energía.

En lo que refiere a la inflación, nuestro pronóstico es que alcanzará el 25% para el 2019. Es decir que vemos una baja de la inflación para el año próximo y el impacto de eso para el banco es que nos permitiría acelerar el crecimiento del crédito, que debería incrementarse en 2019 y recuperarse muy fuerte ya para 2020.

Lo que podría cambiar este escenario es que el programa que el Gobierno está llevando adelante no diera los resultados que todos estamos esperando. Hasta ahora los está dando. Hoy en día está concentrado en la estabilización del tipo de cambio y en la reducción del déficit fiscal. Vemos que el programa económico está bastante consolidado, básicamente porque ya están los fondos para financiar los vencimientos de la deuda pública de este año y del año que viene.

El tema político, por otra parte, es un factor que puede generar expectativas muy positivas o muy negativas de acuerdo a las lecturas que los mercados hagan de las posibles candidaturas y de los posibles ganadores. Si hay alguna propuesta con chances de ganar que sea muy disruptiva para el mercado, podría tener un efecto muy negativo en las expectativas.

La visión nuestra es que Argentina desde hace muchos años tiene un problema estructural que es un nivel de gasto público muy alto en relación al PBI de aproximadamente el 37%. Cuando uno ve a otras economías de Latinoamérica esto está entre 20 y 30%. Ahí tenemos un principal problema estructural que la política tiene que atacar y corregir. Este nivel de gasto se financia básicamente con impuestos, lo que genera una presión impositiva muy alta. Entonces, para poder crecer en los próximos años se debería resolver este tema.

Este gobierno ha hecho un esfuerzo grande para bajar el gasto público. En la medida en que la Argentina sea consistente en su reducción, conjuntamente con la presión impositiva, las inversiones van a venir muy rápido. Y cuando crecés es mucho más fácil aunque se mantenga el nivel de gasto, que bajaría sólo en relación al PBI por el crecimiento de la economía.

En lo que hace al sistema financiero, lo vemos muy sólido. Tiene buenos indicadores de capitalización, la liquidez es buena y la calidad de cartera también lo es. Pese a la crisis y que ha crecido la incobrabilidad, no lo ha hecho a niveles que pongan en riesgo la solvencia del sistema. Vemos que se va a seguir creciendo en términos reales aproximadamente un 20% para este año aunque obviamente en el 2019 va a ser más difícil hacerlo a ese ritmo, porque la economía recién se va a empezar a recuperar hacia mediados de año y porque hay un factor político que en cualquier economía genera incertidumbre.

Entre los temas más relevantes para nuestro sector el año próximo, se encuentra el de la digitalización, con la competencia que se está dando entre todos los bancos por el espacio digital. Hay que ver cómo lograr un vínculo digital con el cliente y darle todas las soluciones en forma online. Otro tema importante es la baja de encajes, que encarecen las tasas de interés y que todos esperamos que se empiece a dar hacia fin de año. Por otra parte, tenemos el tema de la reducción del uso del efectivo. Vemos que la economía argentina sigue teniendo un volumen de efectivo muy alto y ahí pensamos que los bancos y los reguladores tenemos que seguir trabajando para bajar la cantidad de efectivo. El impacto que tiene esto es una economía más eficiente y, por otro lado, ayuda a reducir la informalidad, lo que implica también una mayor recaudación.

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