Un año marcado por la incertidumbre política – Guillermo Francos

Guillermo Francos, presidente de Wilobank

Para el 2019, el gobierno nacional tiene un claro objetivo en cuanto al control del déficit, con lo cual es altamente probable que se cumplan las proyecciones de déficit cero. El desafío, entonces, estará planteado por otras variables, como la normalización de la crisis cambiaria, la reducción de las tasas de interés, la caída del PBI y el descenso de la inflación.

El esfuerzo por controlar la crisis cambiaria de los últimos meses generó variables económicas anormales, con tasas de interés muy elevadas para evitar el descontrol del dólar, y el escenario económico tal y como está planteado hoy es una situación ficticia. Desde el Banco Central hay firmeza en la necesidad de disminuir la tasa de interés en la medida en que esa política no impacte de manera negativa en el tipo de cambio. Será importante que se pueda continuar avanzando con esto en el 2019.

En cuanto a la inflación, en función de las medidas que propone el Gobierno, es probable que el año que viene se alcance una reducción de los niveles inflacionarios. Pero, aun en baja, el 20% es una variable anormal para una economía.

Para salir del estancamiento económico en el que nos encontramos, el próximo gobierno deberá equilibrar todas estas variables pero, además, generar los cambios estructurales que todavía no pudieron concretarse durante estos tres años. En esta línea, será necesario revisar todas las reglas de juego del sistema económico, como el esquema tributario, la Ley de Contrato de Trabajo y todos los elementos que mueven la economía, para atraer inversores.

Es especialmente importante analizar la posibilidad de un sistema tributario proinversión y prodesarrollo. Hay que sostener el déficit cero pero considerando que si se alcanza a través de una enorme presión tributaria y con impuestos distorsivos, no se alentará la generación de actividad económica.

Más allá de los lineamientos macroeconómicos, el de los bancos es un sistema sólido que pudo manejar con cintura estos años de crisis. El principal problema es que no pueden prestar dinero al sector privado en tanto no bajen las tasas y si los privados no tienen financiamiento la economía se resiente. En este contexto los bancos prefieren no correr riesgos y protegen su capital y sus ganancias a la espera de que el estado fije reglas de juego favorables para estimular la toma de crédito. Esta solidez del sector bancario le permitió resistir la suba de los encajes durante todo el año en el marco de una medida económica que busca quitarle liquidez a la economía. Si bien este mecanismo no resintió a los bancos no es bueno para el sistema en general.

Los temas más relevantes para el sector el próximo año no serán diferentes a los que estamos atravesando hoy, porque los cambios estructurales que necesita la economía no se producirán de la noche a la mañana. Si bien no se profundizará la crisis de la economía, el contexto electoral probablemente genere mayor conflictividad. Será un año marcado por la incertidumbre política. No obstante, nuestras expectativas de crecimiento son muy alentadoras. Nuestro banco es algo nuevo y diferente y esperamos llegar al sector privado como una alternativa más ágil y más barata. Desde su lanzamiento en junio, hemos alcanzado 21.000 clientes, 50% bancarizados y 50% no bancarizados, y seguimos sumando 150 por día. Con varios proyectos en análisis, el objetivo será ofrecer nuevos servicios, fortalecer la plataforma para mejorar la experiencia de onboarding y alcanzar al segmento de empresas. Para el 2020, esperamos tener 300.000 clientes.

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