El Gobierno se metió solo en este pantano – Guillermo Nielsen

Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas

La Argentina está transitando un acuerdo muy estricto y muy antiguo en su inspiración con el Fondo Monetario Internacional. En la medida en que ese acuerdo se cumpla, la inflación para el año que viene va a reducirse en forma importante. De cualquier forma va a seguir estando en un nivel significativo, ya que se ubicará entre un 28 y un 30%. Es una inflación anómala pero mucho más baja que el 48% de este año.

Asimismo, la caída del PBI que se está registrando este año y se va a registrar el año que viene va a ser mayor a la que todos esperan. El año que viene la economía no va a crecer ni al 0% ni al 1%. Nadie sabe cuándo se va a retomar el crecimiento. Lo único que se sabe es que se va a recuperar la agricultura pero las cosechas no van a ser suficientes para recuperar la economía y compensar las caídas que se están registrando en comercio, construcción e industria. Por lo tanto, el año que viene seguiremos teniendo, claramente, durante la primera mitad una caída del PBI. La incógnita es si eso compromete el acuerdo con el FMI porque la recaudación podría caer por debajo de las previsiones.

Esa situación deja planteados dos senderos posibles y habrá que ver cómo reacciona el Gobierno. Por un lado, puede reducir aún más el gasto cerrando otros programas y mantener la situación de esa manera. También podría buscar endeudarse más y agravar la situación por otro lado. No tiene margen para abandonar su política económica pero puede cometer el error de querer desviarse del acuerdo con el organismo. Es una posibilidad y uno de los principales riesgos. El año electoral no va a ayudar. La economía no va a ser un factor constructivo en la campaña electoral sino todo lo contrario. Esto, por otro lado, aumenta la incertidumbre con relación al resultado electoral.

De cualquier forma, el Gobierno se metió solo en este pantano. Nadie le pidió que se endeudara en 100.000 millones de dólares como lo hizo. Mucho menos que lo hiciera con el Fondo Monetario Internacional, que es un acreedor privilegiado y, por sus condicionantes, complica mucho el manejo que se puede hacer con la deuda.

Por el lado positivo, el déficit comercial no va a ser tan fuerte en el 2019 porque vuelven las exportaciones agrícolas que van a amortiguar la caída. De todas formas, está resultando difícil impulsar las exportaciones no agropecuarias. Hay un retraso en el equilibrio del sector externo y esto no ayuda para que se abastezcan los dólares que los argentinos quieren tener.

De todos modos, para recuperar la senda del crecimiento, se necesitan reformas estructurales. La más importante es la reforma laboral porque necesitamos más flexibilidades que hoy no existen. Hay regulaciones absurdas y una presión tributaria muy grande: hay 100 impuestos distintos.

Este gobierno, por el contrario de lo que debe hacerse, ha aumentado los impuestos. No tiene nada que ver con un gobierno que ayude a la competitividad de la economía argentina. Es difícil que impulse esas reformas estructurales que necesita la economía argentina durante 2019. Si no lo hizo en los tres años anteriores menos lo va a hacer en medio de un programa con el FMI y en el último año de su mandato.

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