Lo que clama el cielo es una reforma impositiva – David Rey Goitía

David Rey Goitía, presidente de Intégrity Seguros

Podemos o no estar de acuerdo pero finalmente se tomaron medidas para contener el gasto público. El mismo Gobierno reconoce que falló en la política de gradualismo, que erosionó mucho su credibilidad.

En el 2019 comenzaremos a ver algunas señales de reactivación por sectores. El campo será el primero y principal, como siempre ocurre en la Argentina después de una crisis. De darse en abril/mayo una buena cosecha, generará un efecto dominó en la economía. Sin embargo, tendrá un efecto reactivador en la medida en que el Gobierno no siga ahogando al sector con mayores impuestos y retenciones. Creo que las retenciones a las exportaciones, y fundamentalmente las aplicadas al campo, son incorrectas. Pero entiendo que esto tiene que ver con que no ha podido poner en caja el gasto público improductivo que proviene de las provincias y municipios.

Otros brotes verdes tendrán que ver con la industria del petróleo y todo lo que provenga de Vaca Muerta. También, la industria automotriz, porque la producción y venta de 4 × 4 despegará para el segundo semestre del año. Y la obra pública, hoy muy parada por las restricciones al gasto público, cobrará impulso, aunque a un ritmo menor, debido a la proximidad de las elecciones de octubre de 2019 y por los planes PPP que comienzan a tomar forma.

Dependiendo de quién se vaya perfilando como próximo presidente, la economía se irá estabilizando o no. Si triunfa un equipo promercado en las elecciones presidenciales no caben dudas de que la economía se afianzará. Cuando hablamos de promercado nos referimos a la continuidad del presidente Mauricio Macri, con sus aciertos y desaciertos, o la de algún líder de la oposición que tenga claro que no se puede volver al populismo y a la corrupción. Si volviera el kirchnerismo creo que el futuro para la Argentina es incierto y oscuro.

Hacia el futuro, lo que clama al cielo es una reforma impositiva. Se intentó avanzar pero se terminó en una nueva frustración por la crisis económica que tuvimos en 2018. La presión fiscal se ha tornado insoportable y aquí toda la clase política –a nivel nacional, provincial y municipal– tiene una importante deuda pendiente con la sociedad. Todos deberían ser más responsables con los dineros públicos y actuar más como estadistas y menos como populistas. Queda también pendiente una profunda reforma previsional. El sistema de reparto no resiste más, ni aquí ni en ninguna otra parte del mundo. La Argentina después de la derogación del sistema de capitalización ha sufrido un retroceso inconmensurable que afectará negativamente a nuestra generación y a la de nuestros hijos. Y se requiere avanzar en una reforma laboral inteligente, con acuerdos similares a los que logró este gobierno para el desarrollo en Vaca Muerta, uno de los pocos sectores donde se han materializado inversiones importantes.

Respecto al mercado de seguros, la evolución de las compañías estará muy atada al avance de la economía. Habrá compañías que pasarán tiempos difíciles y que probablemente requieran del aporte de sus accionistas o necesiten recurrir a planes de regularización ante la Superintendencia de Seguros para normalizar sus compromisos técnicos. Las que trabajaron responsablemente en materia de precios, tarifas, suscripción de riesgos y comisiones sortearán bien esta etapa de crisis.

En nuestro caso particular, hemos cerrado nuestro balance al 30 de junio de 2018 con un resultado operativo positivo de 164 millones de pesos y un superávit de capitales mínimos de 417 millones de pesos. En 2018 nuestra cápita de autos asegurados está en aumento y, para 2019, apuntamos a un crecimiento en la producción de 5 a 6 puntos arriba de la inflación.

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