Necesitamos generar dólares genuinos – José María Fanelli

José María Fanelli, economista

Todo pronóstico está sujeto a que no haya un shock externo a partir de una modificación de la tasa de interés. La aplicación del programa actual está estabilizando la economía y, si el Gobierno logra pasar con tranquilidad el último trimestre de 2018, las perspectivas para 2019 serán mejores.

El Gobierno actúa con los condicionantes del acuerdo con el FMI que implican una política fiscal fija y una política monetaria restringida. Es una política muy restrictiva. Con buen criterio busca expandir los instrumentos de política económica que tiene respetando lo que firmó con el organismo, por ejemplo colocando encajes más altos a los bancos dirigidos a las entradas de capital para evitar que se aprecie el tipo de cambio. Son medidas positivas pero la situación es complicada y no se puede ser optimista.

La inflación no plantea riesgos porque se detuvo la crisis cambiaria y el año que viene va a ser bastante distinto a este, no tanto por el nivel de actividad pero sí en el sector externo. A no ser que se registre otro efecto climático, se está esperando una cosecha récord que va a aportar muchos dólares. Y la recesión, además, genera dólares porque caen las importaciones. Todo eso va a reflejarse en una mejora en la restricción externa.

Soy más pesimista en la capacidad para lograr cumplir con la meta de superávit primario cero. Todo gobierno que enfrenta un proceso electoral está débil para decir que no. Es un clásico de la teoría económica. El Gobierno tiene un programa con el FMI que lo obliga a decir que no. Si tiene poca presión será más fácil cumplirlo pero si tiene mucha presión le va a costar el doble. Si los mercados observan debilidad política, sube el riesgo país. Los economistas lo llaman ‘equilibrio del filo de la navaja’: te podes ir para un lado o para el otro. Un mérito del Gobierno es haber parado la crisis, un segundo paso es dar más aire al sector externo. El tercer paso, que es cumplir con el objetivo fiscal, es el que está en veremos.

No hay una situación insostenible. Se hace insostenible por la falta de consensos básicos en la política. Es mentira que esos consensos no están pero también es falso que están. Por eso hay incertidumbre. Hace falta un acuerdo político, que no necesariamente tiene que ser explícito. Nadie dijo que el presupuesto es una maravilla pero salió por un acuerdo implícito de gobernabilidad. La oposición puede tener dos estrategias: la primera es “cuanto peor, mejor” y la segunda, que es la más racional, dice “goberná, pagá los costos del ajuste y yo tengo más chances de ganar la elección”. Si logramos dar ese paso, no importa quién gane, nos va a ir mejor. La deuda de la Argentina no es insostenible, hay problemas de liquidez. Tiene un perfil de vencimientos muy malo. La política puede ayudar a mejorarlo porque se puede colocar deuda a más largo plazo. Si siendo sostenible la política no ayuda nadie te quiere prestar y ahí hay un problema.

Desde 2012 estamos en un proceso de stop and go. Hay que salir de esa dinámica con una economía diferente. La única forma es exportar más e invertir más, con un tipo de cambio real más alto y con un ajuste fiscal mayor para dejar lugar al sector privado. Tenemos procesos de crecimiento basados en el consumo y con poca inversión. Cuando se acaban las divisas se para el proceso. Cristina liquidó las reservas y Macri se endeudó. Ahora lo que necesitamos es generar dólares genuinos. Con precios relativos correctos tenemos la posibilidad.

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