Cajeros no bancarios: ¿para qué se usarán?

Desde extracciones a microcréditos, conocé todas las variantes.

En los nuevos dispositivos no sólo se va a poder extraer dinero sino también se va a emitir tarjetas prepagas, van a poder usarse para e-commerce, transferencias a través de blockchain, criptomonedas y scoring para microcréditos. La administradora de la nueva red apunta a cerrar el 2019 con 500 unidades en funcionamiento.

Octagon, la compañía fundada por Sebastián Ponceliz, un argentino que desarrolló el negocio de los cajeros no bancarios como inversión, se instaló en el país el año pasado, luego de que el Banco Central aprobara en mayo de 2017 la posibilidad de que estos jugadores se integren al sistema local.

En principio, ya tiene 250 locaciones contratadas, que van desde estaciones de servicios, supermercados y compañías de transporte hasta edificios corporativos que quieren ofrecerle a sus empleados la posibilidad de extraer dinero in situ. El mes que viene el primer dispositivo de este estilo podría comenzar a operar.

“El cajero automático es la última milla antropológica monetaria, el último punto de contacto humano con algún tipo de moneda. En la cultura mundial es muy difícil desprenderse del uso del efectivo. Por ejemplo en Suecia, donde se había avanzado a una sociedad cashless, ahora se está empezando a hacer el camino inverso. Otro caso es el de Estados Unidos, donde en los últimos años se duplicó la cantidad de dinero circulante, o el de México, donde el 90% de la gente maneja efectivo. Entonces el mercado demanda dinero en efectivo”, aseguró este emprendedor argentino, que primero desarrolló su modelo de negocios en el país del norte y ahora quiere ser profeta en su propia tierra.

La coyuntura adversa de los últimos meses y la política monetaria restrictiva del Banco Central, que busca secar la plaza de pesos, no intimidan a este entrepeneur. “En un país que vivió en los últimos diez años una inflación estructural del 40% es muy difícil que no haya dinero circulante”, explicó.

Además de la novedad de ver ATM por fuera de las tradicionales redes bancarias, la propuesta de Ponceliz apuesta a renovar el menú de opciones que un cliente puede encontrar en una terminal. “Estamos desarrollando herramientas para ofrecer microcréditos en los mismos cajeros. Estamos hablando con algunas compañías para que ellos nos den las herramientas de scoring. Hay un universo de servicios que vamos a ofrecer que van a ser muy interesantes”, anticipó.

En este sentido, el ejecutivo añadió que “no van a ser sólo cajeros para que la gente saque dinero. También se van a emitir tarjetas prepagas, van a poder usarse para e-commerce, transferencias a través de blockchain, criptomonedas y scoring para microcréditos”. De hecho, esperan que en unos años sólo el 30% de las operaciones sea de entrega de efectivo.

“Este paquete de cosas, incluso la oferta de criptomonedas, puede estar disponible para mayo o junio de este año”, detalló el empresario, que agregó que “todas las herramientas que hagan que las crypto se acerquen a la gente y sean más friendly van a hacer crecer esta tecnología. Buscamos que puedan llegar a niveles de consumo más cotidianos”.

El plan de expansión de esta compañía por fuera de las redes de los bancos es ambicioso. Como señaló Ponceliz, “teníamos un objetivo de instalar 2.000 cajeros en todo el país en el primer año y ahora esperamos cerrar el 2019 con 500 cajeros en funcionamiento. Creemos que es algo alcanzable y que seguramente lo vamos a superar”.

Actualmente, en todo el país existen 15.000 terminales. Los expertos dicen que, por la extensión del territorio y la distribución de la población, se necesitarían unos 50.000 puntos de extracción.

Se calcula que el 20% de las localidades argentinas no posee ningún ATM. Es que la mayoría se concentra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires. Si se considera todo el país, se calcula que hay 4,4 unidades cada 10.000 ciudadanos, mientras que en países como Brasil esa proporción es de 11,5 cajeros cada 10.000 adultos. Frente a esto, la apuesta de red es federal: “Tenemos pensado tener cajeros desde Ushuaia hasta Jujuy”, dijo el ejecutivo.

Un modelo de negocios importado

Ponceliz busca impulsar en nuestro país un modelo de negocios que resultó exitoso en Estados Unidos. Allí, a diferencia de lo que ocurría hasta hace poco en la Argentina, donde los dueños de los cajeros automáticos son los bancos, cualquiera puede comprar una terminal de ATM y contribuir a la expansión de la red. El monto a desembolsar es bajo y la rentabilidad atractiva: el inversor puede acceder a un porcentaje del fee que se cobra por transacción.

El ejecutivo “mudó” este modelo de negocios y lo propone para inversores argentinos. “El grupo está conformado en una buena parte por inversores privados que no tienen nada que ver con el sistema financiero pero que quieren comprar los cajeros como un negocio. También tenemos cadenas que quieren usar estos cajeros como un medio de cash management o comercios que instalan sus cajeros como medio de atraer clientes y, a la vez, resolver el problema del manejo de efectivo”, comentó.

Desde los 8.500 dólares cualquier ahorrista puede entrar en este negocio y ver el retorno de su inversión a partir del octavo mes de que el cajero entre en funcionamiento. “La rentabilidad en Argentina es mucho mayor que el 12% en dólares que ofrecemos en Estados Unidos. Básicamente, porque acá la cantidad de transacciones es mucho mayor. Por ejemplo, un cajero de una rentabilidad muy buena allá hace 100 transacciones por mes mientras que en la Argentina el promedio de transacciones es de 1.500 por mes y el retorno de inversión se puede ver a partir del octavo mes”, explicó el empresario.

“Los operadores actuales calculan que los cajeros no bancarios pueden tener unas 9.000 transacciones por mes y nosotros calculamos el recupero con un tercio, 3.000”, añadió. La proyección a mediano y largo plazo es que habrá más cajeros pero con extracciones más bajas y, por lo tanto, más extracciones en el total del sistema.

En Odissey están aún analizando cuál será el fee local. Como referencia, en Estados Unidos –donde, según Ponceliz, aproximadamente la mitad de los cajeros no pertenecen a los bancos– es en promedio de 3 dólares por transacción, aunque hay cajeros que cobran sólo 1 y otros, como los que hay en los casinos, que cobran hasta 8.

La expansión de este segmento de negocios se da principalmente por el impulso que dan los privados pero con el apoyo oficial. “El Banco Central necesita que haya más cajeros automáticos en la calle. La mesa de innovación de la entidad inició un proceso de transformación y trabaja muy bien”, resaltó.

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