El mercado reasegurador con nuevos frentes abiertos

Los cambios regulatorios graduales permiten a las empresas adaptarse a las necesidades de capital internacional pero pueden limitar sus negocios.

El mercado reasegurador se vio afectado por varios cambios regulatorios en los últimos tres años, en los que se cambió el modelo imperante hasta diciembre de 2015 por uno más abierto al mundo. Pero el marco regulatorio y la inestabilidad macroeconómica todavía pueden limitar el crecimiento del sector, ya que le cuesta salir a vender los servicios en la región para diversificar el negocio.

El gobierno de Mauricio Macri tomó decisiones para normalizar el mercado de reaseguros agilizando la transferencia de divisas al exterior para el pago de primas de reaseguro a término. En tanto, la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) apuntó a “la apertura del reaseguro”. La idea inicial era realizar esa apertura en forma gradual, 10% por año hasta 2024. Pero luego se aceleraron los plazos y la apertura se abrevió en los últimos dos años: para el ejercicio 2017/2018 las aseguradoras debieron canalizar los reaseguros de sus carteras con reaseguradoras locales en un 50%, en la renovación del ejercicio 2018/2019 la obligación se reduce a un 40% y, para el ejercicio entrante 2019/2020, la cesión a reaseguradores locales finalmente se reducirá al 25%.

Otro cambio que se introdujo fue el requerimiento de mayor capital a las compañías reaseguradoras locales. El importe final que tienen que cumplir es de 350 millones de pesos para 2019.

“Si sumamos estos dos factores era predecible su impacto en que algunas reaseguradoras locales no quieran continuar en el negocio”, dijo Mariano Ruiz, presidente de Nación Reaseguros.

“Inicialmente, había temor y algunos insinuaban que podría producirse un oligopolio dentro del mercado de reaseguros local pero la resolución tuvo algo interesante, que es lo que se denominó ‘planes de reconversión’, los cuales son distintos mecanismos a los que pueden recurrir las compañías que no van a continuar para que su salida no sea traumática para el mercado. De esta manera, el impacto para el mercado no fue preocupante”, detalló el ejecutivo.

Al día de hoy el mercado no ha cambiado ya que el grueso de los operadores que estaban antes de la primera modificación continúa operando, tanto las compañías que pueden suscribir negocios en sus casas matrices como las de capital nacional. Ruiz espera que el marco regulatorio actual se mantenga estable en el tiempo.

La mayor participación a reaseguradoras transnacionales fue la de ACR Argentina, que se creó en 2012 a la sombra de la regulación que pasó el total de las primas al mercado local. Fue evolucionando con los cambios regulatorios y hoy busca colocar “riesgos difíciles” con el capital disponible.

Alberto Montepagano, director de la compañía, está de acuerdo con los ajustes graduales de aumento de capital: “La gestión con la SSN es muy buena, está más abierta al mercado. Está tratando de llevarnos a la norma internacional de medición de solvencia sin que afecte sustancialmente al mercado. Porque si se aplica Solvencia II, se deja al 80% de las compañías afuera de la norma: o se fusionan con alguien o cierran. Y creo que no es la intención, más en un año electoral”.

“Hoy un reasegurador local emplea mano de obra argentina y aporta al fisco. Un reasegurador extranjero tiene un capital de 100 millones de dólares en la casa matriz pero no genera IVA ni empleo”, agregó el ejecutivo. “Cualquier empresa argentina está acostumbrada a tener escenarios cambiantes. Como nosotros, que vamos adaptando todo.”

Según el directivo, uno de los problemas más fuertes que enfrenta el sector es la presión impositiva. Al ser locales, facturamos con IVA, a los 40 días tenemos que ingresar el tributo a la AFIP y las cuotas no siempre se pagan antes de ese plazo sino que, a veces, toman hasta 120 días. Un diferimiento del IVA nos vendría bien”

Por otra parte, la forma de ir capitalizando las compañías se vio afectada por la devaluación de 2018. Como señaló Horacio Cavallero, gerente general de Punto Sur Re: “Seguimos con la estructura de aumentos de capital, con la rareza de que cuando arrancó la normativa estábamos hablando de entre 15 millones de dólares y 20 millones y hoy hablamos de 10 millones de dólares. En un corto tiempo, la inestabilidad hizo que el capital de soporte de estas organizaciones tenga este giro tan fuerte”.

Y recordó que cambia el formato para ceder primas: “Para las reaseguradoras, el efecto dependerá de cómo reacciona el mercado, porque cambia la proporción del negocio y al mismo tiempo se tienen que capitalizar. Lamento que se dé en un año de tanta inestabilidad”. El ejecutivo recordó que en 2019, con una cuota de 25% de retención local, deberán ser más eficientes en términos de productividad a la hora de brindar sus servicios.

Golpeadas por la inestabilidad macroeconómica

Las compañías también tuvieron que lidiar en el 2018 con un contexto de inestabilidad cambiaria, alta inflación y alto riesgo país.

“En nuestro mercado de reaseguros local la macro lamentablemente influye fuertemente en forma negativa”, dijo Ruiz.

“La fuerte devaluación de nuestra moneda, a pesar de su consecuente impacto inflacionario, se traduce en una reducción de ingresos, debido a que gran parte de los riesgos facultativos pasa a estar dentro de los contratos automáticos de las compañías aseguradoras o queda fuera del rango de nuestra participación que impone el nuevo marco regulatorio”, explicó.

Montepagano coincidió en que el mayor riesgo fue el cambiario: “Porque cobramos en pesos y pagamos en dólares. Tenemos un buen manejo de cobro pago, no se nos tiene que pasar de 10 días para registrar el crédito, procesarlo y pagar afuera. Son riesgos poderosos. Por eso, es importante trabajar rápido en el cobro pago para no tener diferencias de cambio y demostrar que no trabajamos la plata de nadie”.

El alto riesgo país argentino, asimismo, dificulta la expansión de los negocios hacia los países limítrofes.

“Teníamos proyectado incursionar en los países limítrofes pero no llegamos a cumplir con las condiciones como reaseguradora. Como riesgo país, los mercados limítrofes de países, incluso más pequeños que el nuestro, como Paraguay, Bolivia o Uruguay, establecen una categoría mínima de AAA. El problema es poder tomar negocios en otros lados y balancear las carteras y el riesgo”, dijo Cavallero.

“Creemos que el reaseguro es posible pero tiene una veta internacional para el desarrollo de largo plazo que depende del desarrollo del país”, agregó.

Un mercado con perspectivas limitadas

Para las compañías, el crecimiento del mercado está limitado por el marco regulatorio y por un 2019 en el que la economía estará estancada.

“Dado el marco que regula el sistema, la posibilidad de lograr un crecimiento en el mercado es limitado”, dijo Ruiz. “Nosotros éramos hace tres años una compañía cautiva de Nación Seguros, es decir, sólo administrábamos la cartera de negocios volcados al reaseguro por uno de nuestros accionistas. A partir de 2016 comenzamos la apertura brindando el servicio y soporte de colocación a otras aseguradoras interesadas en nuestra capacidad. Esto ha generado un crecimiento de nuestra participación en el mercado que queremos mantener en el tiempo, pero somos conscientes de las limitaciones que el marco regulatorio nos impone”, detalló.

El directivo entiende que las oportunidades estarán dadas por las capacidades propias soportadas con el mercado de reaseguradores admitidos, para otorgar capacidad facultativa y participación en ciertos contratos automáticos a aquellas cedentes que tienen dificultad de acceder al mercado admitido. Y añadió que hoy las reaseguradoras locales deben concentrarse en la suscripción de contratos automáticos, debido a que la mayoría de los reaseguros facultativos pueden ser colocados en forma directa en el mercado de reaseguradores admitidos.

“La normativa, junto a la fuerte devaluación de la moneda sufrida en el último año, impacta negativamente en el volumen de primas de las reaseguradoras locales”, agregó, al recordar que un riesgo asegurado por una suma superior a 35 millones de dólares puede no necesitar del soporte del reaseguro local.

Para ACR, la perspectiva es mantener los negocios vigentes y ganar mayor participación en las renovaciones. La compañía arrancó cubriendo en un 70% Vida pero hoy cuenta con un 25% de la cartera en ese rubro, otro 20% en Caución y el 25% restante, atomizado. Y concentrado en las compañías medianas y pequeñas.

“Lo que nos va a favorecer en 2019 es el programa de ajuste de capitales mínimos por ramo. Las compañías que trabajen muchos ramos van a tener que poner bastante capital. Cediendo con el reaseguro van a poder estar más cubiertas con el capital adicional”, dijo Montepagano.

El ejecutivo destacó: “Nuestra proyección nos muestra que, más allá de la devaluación, el negocio sigue creciendo. Sabemos que podemos competir porque los costos son bajos porque tenemos una estructura moderada y con buenos sistemas que nos hacen eficientes”.

La empresa también brinda consultoría de reaseguro para las compañías que tienen una limitación en el manejo de este tipo de negocios. “Es más fácil para una compañía local pagar una sola vez a nosotros, que lo distribuimos en el exterior”, puntualizo Montepagano. De este modo, cuenta con 45 clientes contractuales que “tienen negocios chicos que les exceden la suma asegurada y si no tienen un referente local es difícil que los puedan sostener”.

Otro aspecto de sus ingresos son los negocios facultativos que, por debajo de los 35 millones de dólares, tienen que pasar por un reasegurador local. El directivo indicó: “Compramos una retrocesión para mayor capacidad (reaseguro de reaseguro). En ese segmento estamos creciendo bastante bien”. Se trata de aviones privados, colecciones de arte, flotas de barcos.

“La SSN te obliga a pasarlo por el reaseguro local. Las compañías chicas no pueden hacerlo y nosotros lo llevamos a un mercado internacional que lo pueda hacer. Si el riesgo es muy peligroso, se retiene menos. Tengo que cuidar mi exposición”, resaltó.

En Punto Sur, que opera en todos los ramos del seguro, señalaron que ahora hay una mayor competencia pero también se abren nuevos nichos de mercado.

“Algo que se viene y hay que ver cómo se da es el proceso de innovación tecnológica en nuestras carteras, tanto en seguros como en reaseguros. El big data nos va a beneficiar si estamos en la ola. El análisis y el formato de concentración de datos van a impactar en las carteras porque cambian los riesgos”, dijo Cavallero. Se trata de los riesgos asociados a un ataque cibernético, a una caída del sistema o a un robo de datos.

Este proceso se vive internamente, al tener que incorporar nuevos formatos y tecnologías y lo sufren los clientes, como un aeropuerto o una empresa de logística:

“El efecto es complejo. Tiene solución pero no se sabe el costo y dónde para, porque puede ser catastrófico. Las compañías de seguros y de reaseguros se tienen que ir preparando. Lo primero es limitar el riesgo: hasta dónde el mercado de seguros te puede acompañar. También, hay que definir el esquema de responsabilidad civil: hasta dónde uno es responsable por los productos y servicios que está vendiendo y cuál es la responsabilidad de las personas, las organizaciones y la sociedad civil en general”.

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