Las mejores carteras de inversión para el 2017

1

En un año en el que se enfrentarán, a nivel local, los vaivenes de la primera prueba electoral del gobierno de Mauricio Macri y, a nivel internacional, las incógnitas de  la presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos, cuatro analistas bursátiles repasan cuáles pueden ser las mejores alternativas en las cuales colocar el dinero.

El 2017 no se presenta como un año fácil para tomar decisiones de inversión. El creciente ruido político que acompañará la primera prueba electoral del gobierno de Mauricio Macri le puede dar una gran volatilidad a los precios de los distintos activos locales y, por si eso no fuera suficiente, el primer año de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos puede generar importantes sacudones para la economía global si el magnate intenta ir a fondo con alguna de sus controvertidas promesas electorales. NBS Bancos y Seguros dialogó con cuatro analistas financieros para identificar cuáles pueden ser las mejores carteras de inversión en este contexto. A todos se les pidió que armen dos carteras, una con rentabilidad esperada moderada pero un riesgo más acotado y otra con una rentabilidad esperada más alta pero así también más riesgosa. Augusto Posleman, director de Portfolio Personal, espera un año positivo para la economía argentina, aunque con ciertas dudas por la influencia de los mercados internacionales. “Nuestras expectativas para el 2017 son positivas, aun dentro de un contexto externo que luce más desafiante con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, las elecciones en Alemania y Francia y el inicio del proceso de salida del Brexit. La economía comenzará a recuperarse de la mano del sector exportador, un mayor consumo, el despegue de la obra pública y la reactivación brasileña”, anticipó. En este contexto, el analista recomienda mantener posiciones en pesos ya que “el Gobierno continuará implementando una política monetaria contractiva para seguir conduciendo a la baja a la tasa de inflación, mientras que la política fiscal intentará ser menos gradualista para controlar más rápidamente el déficit fiscal”, explicó. “Al igual que en 2016, el próximo año se buscará financiar el gap fiscal en los mercados internacionales, lo que mantendrá fluida la oferta de dólares. Es por ello que esperamos que en el 2017 la tasa de interés en pesos le ganará a la inflación y a la devaluación del tipo de cambio”, añadió. Con este panorama, para Posleman, un inversor conservador debería preparar su cartera “con un 20% de Lebac de corto plazo, otro tanto de bonos ajustables por CER TC21 y otro 20% de Letras del Tesoro en dólares. El resto de la cartera, se la destinaría a bonos en dólares, como el Bonar 2024”. El especialista destacó que en la elaboración de esta cartera juegan un papel importante las elecciones de medio término de octubre de este año: “Un buen resultado para Cambiemos será muy positivo para la gobernabilidad posterior.

1

Los mercados serán muy sensibles a ese resultado, por lo que serán muy dependientes de la evolución de las encuestas y habrá mucha volatilidad. Frente a esto, los inversores conservadores deberán adoptar posturas más defensivas, con inversiones cortas y muy líquidas”. En tanto, un inversor que se prepara para surfear el 2017 con una menor aversión al riesgo podría separar su cartera en cuatro partes: “Recomendamos un 10% de Lebac de corto plazo, porque consideramos que van a mantener un buen rendimiento, un 30% se lo designaríamos a bonos soberanos ajustables por CER, otro 30% a los bonos en dólares de mayor plazo, como el Discount Ley Argentina (DICA) o el Buenos Aires 2035 (BPLD) y el tercio restante lo destinaríamos al mercado de renta variable, especialmente acciones de empresas energéticas y bancos”. “Tras un 2016 en el que se adoptaron muchas medidas macro para normalizar la economía y volver a insertar a Argentina en el mundo, en el 2017 será necesario tomar decisiones más microeconómicas que ayuden a recuperar la competitividad en un contexto donde el tipo de cambio continuará atrasándose”, destacó el analista.

2

La clave, un diseño flexible a los cambios

Para Christian Buteler, presidente de Buteler Servicios Financieros, “el año pasado ha sido un buen año en cuanto a inversiones financieras se refiere, pero 2017 está lleno de interrogantes que los inversores deberán sortear para encontrar buenos rendimientos para su dinero”. En este sentido, el experto puntualizó que “Argentina tiene un año con elecciones, un nuevo ministro de Hacienda y metas de inflación muy ambiciosas; y el escenario internacional también está lleno de incertidumbres. Se desconoce aún qué efectos concretos puede tener la llegada de Trump en la economía”.

Para sortear estos avatares con éxito, Buteler afirmó que la clave es el buen asesoramiento: “Vamos a tener que estar muy atentos a nuestras inversiones y dispuestos a cambiar rápidamente nuestras carteras según cómo se van dando las cosas”. Desde esta perspectiva, a la hora de diseñar el portafolio de un inversor conservador, recomienda aumentar las posiciones dolarizadas: “Sugeriríamos un 60% de su cartera en inversiones en dólares y el 40% restante en pesos. De ese 60% en dólares, 10% en Letras del Tesoro, para aprovechar oportunidades o hacer frente a imprevistos, 10% en bonos dollar linked, 30% en bonos de corto y mediano plazo, como el Bonar 2024, y 10% en bonos largos. Y, del 40% en pesos, 20% en Lebacs y el 20% restante en acciones del mercado local. Los sectores para estar invertidos son el agrícola-g

El analista sostuvo que, a su vez, un inversor más arriesgado podría aumentar la proporción de pesos de su cartera y así ganar con las medidas económicas del Gobierno: “En este caso, haríamos un 40% de su cartera en dólares y 60% en pesos. Del 40% en dólares, el 10% en bonos de corto y mediano plazo, 20% en bonos provinciales, que poseen mayor rendimiento, y 10% en bonos largos. En este tipo de portafolio puede aumentarse el porcentaje destinado a la renta variable. El mercado de acciones cerró 2016 con una ganancia de 45% en pesos y se convirtió en la única inversión financiera que pudo ganarle a la inflación y la devaluación. De este modo, el 60% en pesos se distribuiría 30% en acciones, en donde a los sectores mencionados anteriormente le sumaría el bancario, 20% en Lebac y 10% bonos que ajusten por inflación”. Para los inversores menos sofisticados, el especialista sumó un instrumento que permite replicar este tipo de rendimientos: “Existen los fondos comunes de inversión (FCI), donde con poco dinero se puede invertir en carteras diversificadas, como lo hacen grandes inversores. Dentro de los FCI, existen distintos tipos de fondos, los cuales llevan sus riesgos y también sus potenciales ganancias. Algunos de ellos tienen excelentes rendimientos que superan el promedio de los activos en los cuales rinden. Por ejemplo, este año el Merval tuvo rendimientos del 40% y hubo fondos que lograron 65% de rentabilidad. Es algo que deben analizar y una forma de comenzar con inversiones más sofisticadas sin ser expertos en el tema”, remarcó.

3

Un portafolio preparado para un año binario

En Puente, recomiendan armar una cartera que pueda superar las dualidades que se presentarán durante este año. “Nuestra perspectiva para 2017 es que el tipo de cambio se deprecie por debajo de la inflación. Esperamos un tipo de cambio que se deprecie entre un 15% y un 20%, mientras que vemos que la inflación va a ubicarse en torno al 23%. Con este panorama, vemos que los activos en pesos van a tener un buen rendimiento, por lo que recomendamos destinar un buen porcentaje a ellos”, dijo Ezequiel Zambaglione, jefe de Research de la entidad. De todos modos, el analista destacó que, “como en el mercado internacional el riesgo está un poco binario y, dependiendo de lo que pase con Trump, puede haber una depreciación fuerte de las monedas contra el dólar, estamos menos agresivos en pesos que lo que estaríamos por el convencimiento del aspecto local”.

En este escenario, entonces, el experto recomienda para un inversor conservador “un 25% de la cartera en pesos renta fija. Allí, tendría un tercio en Lebacs de 35 días, porque tenemos una visión de que las tasas van a mantenerse relativamente altas y nos parece mejor negocio renovar el stock cada 35 días que comprar una Lebac larga, un tercio en Boncer 2021, aprovechando nuestro view de inflación del 23%, más los dos puntos que estos bonos pagan por encima de la inflación y el otro tercio lo pondríamos en un Bote 18, bonos en pesos a tasa fija, para poder contrarrestar o contener esa posición en pesos si nuestro view no se da y la inflación termina por debajo del 23%”. A su vez, para hacerle frente a las turbulencias externas, Zambaglione sugiere colocar “un 60% en bonos en dólares a corto plazo. Ahí tendría un 15% de dollar linked (nosotros elejimos el Bonad 18 y el PUO 19) y el resto repartido un 30% en bonos en dólares de la parte media de la curva, con vencimientos entre 2021 y 2024 y el otro 15% en bonos corporativos, como los bonos de YPF 2021, 2024 y los de Edenor e IRSA, para aprovechar que paga dos puntos más que los soberanos”.

“Para completar, pondría un 5% en renta variable, donde los activos que nos gustan son IRSA y Banco Galicia y el otro 10%, en un bono largo como el Discount en dólares, para tomar un poco más de riesgo, a pesar de que el perfil es conservador”, dijo. A su vez, para un inversor agresivo, el experto armó una cartera con “un 35% en pesos. Mantendría un tercio en cada uno de los bonos que mencioné en la cartera más conservadora pero, en el caso del bono de tasa fija, me iría al Bote 2026, para tomar un poco más de riesgo y aprovechar que si se da el view contrario tenés un upside mucho mayor. En la parte de dólar corto tendría sólo 25%, con algo similar a lo de la cartera conservadora: con 10% en dollar linked y el resto en provinciales y corporativos. En este caso, la exposición a la renta variable puede ser mayor: tomaría un 25% de la cartera en acciones. Además de IRSA y Galicia, incluiría a YPF, con una participación de un tercio cada una. Y completaría con un 15% de Discount en dólares”.

4

Entre la vulnerabilidad externa y la coyuntura política local

Por su parte, José Echagüe, gerente de inversiones de MegaINVER, destacó que “2017 empezó en noviembre. Los últimos dos meses del año marcaron un punto de inflexión en el comportamiento de los activos argentinos, inaugurando lo que, a nuestro juicio, serán los dos temas que dominarán el 2017: la vulnerabilidad financiera frente a shocks externos y la sensibilidad del mercado respecto a la posibilidad del Gobierno de mantener la iniciativa política”. El especialista anticipó: “Hacia adelante, vemos que el tramo medio de la curva en dólares –entre 5 y 10 años, blanco principal de las nuevas emisiones– va a reflejar fundamentalmente el timing que muestre el Gobierno para no saturar de bonos el mercado, como sucedió en la última colocación de euros realizada en octubre del año pasado”. “Por otra parte, dado el volumen de colocaciones del sector público, anticipamos que habrá cierto efecto desplazamiento (crowding out) del sector privado, especialmente en el mercado internacional, donde el apetito por Argentina será limitado. Esto puede dar lugar a oportunidades dentro de los créditos corporativos o provinciales”, añadió Echagüe. Otro factor importante para seleccionar la cartera ideal para el 2017 es, según el analista, que el Banco Central puso una meta de inflación “que, desde un principio, luce demasiado exigente”. Por esta razón, recomienda “Lebacs, seguidas de bonos ajustables por CER, especialmente los del tramo largo. En el caso de los activos ajustables por Badlar, todavía no vemos spreads que resulten atractivos para competir con la tasa fija de corto plazo, a menos que la reactivación de la demanda de crédito en el sistema financiero logre desacoplar la tasa Badlar respecto de la tasa de Lebacs”. En términos de tipo de cambio, no ve mayores presiones frente al dólar este año: “Anticipamos un proceso de apreciación real, apoyado en varios factores. Durante el primer trimestre, además del efecto residual del sinceramiento fiscal, creemos que el Gobierno tiene incentivos para moderar la volatilidad del tipo de cambio a fin de mejorar la coordinación de expectativas de inflación que marcarán los casos testigo de las negociaciones paritarias. Durante el segundo trimestre, estamos anticipando que la liquidación de las exportaciones agropecuarias le pondrá un techo al tipo de cambio. Y, finalmente, vemos bastante improbable un deslizamiento significativo del tipo de cambio en el tercer trimestre, mientras se lleva a cabo la campaña electoral”. Teniendo en cuenta todo esto, el experto elaboró una cartera conservadora con un 40% en Lebacs, 25% en bonos ajustables por CER, 25% en bonos soberanos en dólares del tramo medio de la curva, como el Bonar 2024 y Bonar 2026, 5% en bonos soberanos en dólares del tramo largo y 5% en bonos provinciales y corporativos. A su vez, para un inversor agresivo, la proporción cambia a un 20% en Lebacs, 30% en bonos ajustables por inflación, 10% en bonos soberanos en dólares del tramo medio, 25% en bonos soberanos en dólares del tramo largo y 15% en bonos provinciales y corporativos. C=conservadora; R=riesgosa

Share Button