Crece la piratería del asfalto

Se estima que este delito genera pérdidas anuales superiores a los 500 millones de dólares. Para los referentes del sector, se trata de una actividad organizada tal como el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas. Además, aseguran que tiene un alcance transnacional.

Según el último informe anual de la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones, impulsada por la iniciativa del estudio de abogados Iezzi & Varone, especializado en la problemática, esta modalidad delictiva viene creciendo y se ha ido adaptando a las nuevas realidades de la logística y los mecanismos de prevención que se han ido tomando.

El informe indica que en el 2016 los robos de camiones aumentaron un 11,4%. El 60% de los delitos se realiza en la provincia de Buenos Aires (la mayoría en la zona oeste y la zona sur), el 23% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y el 17% en el interior del país.

A pesar de la concentración geográfica que aun tiene la piratería del asfalto, Víctor Varone, socio del estudio, indicó que “la modalidad se va federalizando y es cada vez más común tener casos en la Patagonia, en San Luis, en Mendoza y en Córdoba”. Las estadísticas destacan un incremento de un 1% en la distribución de los casos en el interior y un 3% en la CABA.

El día con mayor número de delitos es el martes y más de la mitad de los robos se realizan en el horario de 6 a 12 hs. El 51% de los atracos se realiza en el momento de la carga o descarga, seguido por los semáforos (16%) y el cruzamiento (14%). Este dato sirve para explicar el porqué en la Ciudad de Buenos Aires los delitos se concentran en los barrios de Nueva Pompeya (36%) y Parque Patricios (31%), donde se sitúan mayormente los expresos de envíos de mercaderías al interior.

De hecho, según Julieta Renzi, Large and Complex Claims Chief – Non Motors de QBE Seguros La Buenos Aires, los delincuentes “se concentran en las empresas donde se hacen envíos al interior, en los expresos, donde ven una facilidad en los procesos de carga y descarga. Lo hacen en el momento o a pocas cuadras del lugar. Así, la empresa de seguimiento satelital tarda en detectar que la situación que se está generando tiene que ver con un delito y no con una parada normal y establecida en el camino. Eso genera una demora en la reacción y la aprovechan”.

Las estadísticas de la mesa interempresarial se refieren al período entre agosto de 2015 y julio de 2016. Renzi sostuvo que “notamos una caída durante 2016 pero en 2017 los casos repuntaron. Cuando hay baja actividad, baja la demanda de los bienes que habitualmente se roban, pero ahora se ve que todo se está empezando a reactivar. La demanda aumenta y los robos también. La frecuencia de este cuatrimestre es más alta que la de los dos años anteriores”.

Varone coincidió en que esta modalidad delictiva “viene creciendo” y afirmó que “se trata de un delito organizado en forma transnacional y de características muy dinámicas. Las maneras de actuar son similares en diferentes países del mundo. Más de uno roba en Chile y vende acá en la Argentina y viceversa. Incluso roban en Estados Unidos y venden en nuestro país. Por ejemplo, celulares que están en la black list de allá entran al mercado de acá. Ha ocurrido que un cliente compra un equipo y cuando viaja a Estados Unidos se lo bloquean porque el sistema lo detecta como robado”.

Según Renzi, “la piratería se realiza según la demanda. No hay robos de equipamientos especializados o de cosas específicas. Lo más normal son comidas, bebidas, electrodomésticos y electrónicos. Además, en menor medida, productos de tocador y limpieza”.

Varone también señaló que “no se roba lo que no se vende. El robo es según la demanda. Nos ha pasado que han devuelto cosas que se habían robado porque no tenían forma de ubicarlas. Les termina representando un problema”.

Rubén Leonardini, gerente del área de prevención de fraudes de Sancor Seguros, indicó, por su parte, que el liderazgo en los atracos lo tienen los alimentos, precisamente “porque están vendidos de antemano. Hay un circuito de distribución de mercadería robada muy bien perfilado”.

Varone puntualizó que “la mercadería se comercializa en el mismo circuito que los productos de origen legal a sabiendas, o no, del dueño del comercio. No es verdad que lo robado se venda en La Salada. Hay productos robados que se venden en los shoppings. Se trata de un delito altamente organizado, como el narcotráfico, la venta de armas o la trata de personas. No se roba ningún camión que garantice menos de 300 a 400 mil pesos de ganancia”.

Respecto a las modalidades que emplean los piratas del asfalto, las estadísticas señalan que el 80% de los atracos se realizan sobre camionetas de menor porte.

Es que, según Renzi, “buscan lo que sea más fácil y precise una menor inteligencia previa y menos mano de obra. Incluso, hay casos donde no es que se lleven el camión completo. Aprovechan algún tramo de cliente a cliente y se roban sólo la mercadería”.

Varone señaló que, efectivamente, “pasaron de camiones más grandes a camiones más chicos por un tema de la logística de la distribución. Para entrar al microcentro, ya no están esos camiones enormes. La distribución se hace en camiones más chicos y la logística para un camión más chico es menor”.

Leonardini detalló que usualmente los delincuentes “levantan el camión con el chofer, al que retienen durante un tiempo, luego lo liberan y él mismo llama al patrón que, a su vez, da intervención a la policía. Utilizan paradores de camiones, con uno o dos vehículos de apoyo, que son robados. Nadie roba con su auto. De los testimonios surge que es con uso de armas de fuego pero, en general, no hay hechos de sangre ligados a este tipo de robos porque no hay resistencia, ni maltrato, ni amenazas. Los ladrones tratan al chofer como un empleado y no lo lastiman ni lo golpean”.

Las estadísticas indican que los operativos, en su mayoría, involucran a pocas personas en el lugar del hecho. El 62% de los siniestros se realizan con dos personas, el 25% con tres participantes, el 9% con cuatro y, apenas, el 4% con cinco o más delincuentes.

Estrategias para contrarrestar el delito

Ante este escenario de crecientes delitos, las compañías aseguradoras han resuelto la implementación de nuevos protocolos para las empresas transportistas.

Renzi puntualizó que “ponemos requisitos. Lo más habitual es el seguimiento satelital y en algunos casos pedimos custodia armada. Eso difiere de acuerdo al producto y a los valores de la suma asegurada. Si los clientes exigen asegurarse a un determinado valor eso tiene correlación con las exigencias que pedimos nosotros como medidas de seguridad. Sin embargo, no evitamos rutas ni mercancías en particular. Por ejemplo, tomamos medicamentos y electrodomésticos, que son de las mercaderías más sensibles”.

La ejecutiva remarcó que, en el contexto actual, “estamos siendo más selectivos en el tipo de medidas de seguridad que pedimos a la hora de cerrar un acuerdo, el tipo de mercadería y el tipo de traslados que hace el cliente. Luego tratamos de armar los seguros a medida”.

En la misma línea, Leonardini indicó que “exigimos los sistemas de rastreo para determinados tipos y valores de mercadería y, para ciertas zonas, el seguimiento de seguridad armada. Eso hace que evitemos una gran cantidad de robos, aunque en general los delincuentes cuentan con tecnología para inhibir los sistemas satelitales”.

Como señaló Renzi, la seguridad armada tiene un propósito disuasivo: “Cuando hay seguridad armada no estamos notando robos, porque la logística que tienen que hacer es mucho más compleja. Tienen que duplicar la cantidad de personal, necesitan armas y gente más preparada para poder reducir a la seguridad.”.

También se hace un seguimiento de la siniestralidad para tomar medidas preventivas en caso de ser necesario.

“Si nosotros notamos que un cliente que tenía uno o dos eventos por año en un trimestre acumula tres siniestros, le avisamos al departamento de suscripciones y se arman reuniones con el cliente para ver cómo se puede resolver la problemática y evitar el mal rato y la pérdida de ambos”, precisó la ejecutiva.

“Tratamos, siempre que sea posible, de mejorar los índices de siniestralidad. Esperamos que disminuya el delito pero eso no está en nuestras manos. Lo que sí está en nuestras manos es asesorar a los clientes para mejorar sus medidas de seguridad y hacerlos menos vulnerables”, enfatizó Renzi.

Esta es la lógica que, según Varone, inspira a la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones, que se reúne 5 veces por año hace 9 años y en la que participan más de 100 empresas que involucran a toda la cadena logística, “desde el dador de carga hasta el asegurador, pasando por el transportista, la seguridad electrónica, la seguridad física, el broker y el reaseguro”.

Para el especialista, “hay que trabajar en conjunto, las aseguradoras y las empresas buscan lo mismo. Se trabaja mucho en buenas prácticas en seguridad. No se busca optimizar la seguridad para que el seguro no pague o que la empresa pague menos seguro para reducir costos. Se busca lograr, en común, el fin último que es bajar la siniestralidad”.

Según el abogado, “de la mesa también participa el Estado: la policía de la ciudad, la bonaerense, Gendarmería y Prefectura, que tienen divisiones especializadas en piratería, las fiscalías especializadas que existen en cada vez más departamentos de la provincia, como Morón, Campana, Lomas de Zamora y Mercedes, representantes de los ministerios de seguridad de la provincia de Buenos Aires y de la Nación e, incluso, la AFIP y ARBA”.

Respecto al desempeño de la actual administración en la lucha contra este delito, Renzi destacó que “desde que asumió este gobierno, percibo que se detuvieron muchas bandas. No era algo que se veía con frecuencia. Es un gesto que muestra que hay una preocupación mayor en políticas de seguridad”.

Para Leonardini, “el Gobierno está realizando operativos en las rutas, se nota la participación de Gendarmería controlando camiones. Hay que controlar más, pero sería más interesante realizar investigaciones más profundas que tiendan a desbaratar a las bandas. La piratería del asfalto no se trata de robos eventuales sino de bandas perfectamente organizadas. Para eso, es importante desbaratarlas desde estrategias de inteligencia”.

Varone señaló, por su parte, que “el Gobierno trabaja muy bien. Está muy en tema y aporta cosas muy interesantes, muestra preocupación. Ahora se está trabajando en una ley de inhibidores. Es un delito organizado y por eso las autoridades tienen mucho para aportar. Son empresas del delito”.

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