La economía después de las elecciones

Con el espaldarazo político que obtuvo el Gobierno, los analistas esperan que encare las reformas estructurales que se necesitan: las reformas impositiva, laboral y previsional. Esperan gradualismo pero no inacción.

El resultado de las PASO generó alivio entre los inversores y entre los empresarios y un fortalecimiento de la confianza en el oficialismo, que ahora cuenta con un aval social más fuerte para conseguir el respaldo político necesario para llevar adelante las reformas que requiere la economía argentina para ganar competitividad, sustentabilidad fiscal y un marco jurídico confiable. Entre estas reformas, se encuentran nuevas leyes impositivas y laborales y modificaciones en el régimen previsional.

Se espera que el apoyo en las primarias sea convalidado en las elecciones definitivas de octubre y se prevé que luego el Gobierno no abandone el gradualismo. Sin embargo, tampoco tendrá un gran margen para postergar los cambios que el sector privado espera con ansias para poder efectivizar las inversiones.

“Se fortalece la política económica y se afianza la reactivación”, confió el sociólogo y economista Juan José Llach, como resultado de las PASO, ya que entiende que “en este momento el PBI está aumentando alrededor de 4,5%”.

Desde mayo que los indicadores de crecimiento están dando resultados positivos y se espera que mejoren mes a mes hasta llegar a octubre con una economía más benigna para el votante.

Orlando Ferreres, director de la consultora que lleva su nombre, coincidió en que en el período que resta hasta las elecciones de octubre la economía irá mejorando. Y pronosticó un crecimiento del PBI del 3,5% este año. “Hasta ahí no hay problema. Va a bajar un poco el desempleo y la pobreza, pero no mucho porque tampoco es tanto lo que creció la economía”, dijo.

“Desde octubre viene un período de cuatro o cinco meses, hasta marzo, en los que el gobierno tiene que tomar las grandes decisiones. Ganar las elecciones para no hacer mucho no es buen negocio”, enfatizó.

Por su parte, Daniel Artana, Economista Jefe de FIEL, indicó que “la economía seguirá creciendo al mismo ritmo que viene haciéndolo ahora. El resultado de las PASO da más confianza. Se supone que ahora el Gobierno va a ganar la elección de octubre, que es la que vale”.

Al momento de analizar lo que puede venir en materia económica tras los comicios, Llach sostuvo que “el gradualismo seguirá prevaleciendo, ya que está probando su utilidad. También para las reformas que, espero, se implementarán, está ante todo la reforma impositiva, que creo que es lo más urgente”.

El economista también prevé “más acuerdos sectoriales, tipo Vaca Muerta y automotrices, para aumentar la productividad”. En cambio, planteó “más dudas de que se avance en una reforma del Estado, cuya productividad debe aumentar sustancialmente, no necesariamente cortando empleo –aunque sí en las superpobladas cúpulas–, sino reasignando a tareas productivas”.

El ex ministro de Educación indicó que en esta área “es muy evidente la necesidad de reducir el ausentismo y la cantidad de suplencias. También hay que mejorar mucho la política nutricional: hace tiempo propuse usar la mayor parte de la AUH como tarjeta de descuento sobre los alimentos más nutritivos, como el food stamp de Estados Unidos. Mejoraría la calidad nutricional de los argentinos, sobre todo de los más necesitados y, de paso, ayudaría en la imprescindible reducción de la evasión”.

Ferreres también cree que seguirá el gradualismo. “Los gobernadores van a decir que no, pero van a votar a favor. Se va a saber cuando se vean los votos. Las provincias van a cumplir. Por la Ley de Responsabilidad Fiscal, las provincias están de acuerdo en reducir el gasto para que no aumente el déficit. Tienen que encontrar la fórmula para cubrirse ante el electorado”.

Se entiende que los gobernadores tendrán mayor incidencia en el Congreso después de octubre y muchos de ellos buscarán tener una relación racional con el oficialismo a la hora de sancionar las leyes a cambio de no perder el apoyo financiero que necesitan.

Ferreres recordó que “en los últimos dos años no hubo ningún movimiento en materia fiscal. Si no hubiera sido por los 10 mil millones de dólares de recaudación del blanqueo no sé qué hubiera sido de la situación fiscal”. En cambio, consideró que en la política monetaria el Gobierno “ya estuvo muy agresivo porque la falta de apoyo fiscal fue muy grande, no hubo casi nada”. Y previó que “ahora que habrá apoyo fiscal, el Banco Central puede sentirse acompañado”, pero señaló que este año no podrá cumplir con las metas de inflación y no cambia las del año que viene, “lo cual puede ser un peligro porque queda lejos de la realidad. Lo que está dicho tiene que cumplirse por un tema de reputación”.

Artana tampoco cree que el gobierno vaya a dejar de lado el gradualismo, pero según el área de que se trate. “Algunas cosas se hicieron de shock, como la unificación cambiaria, el acuerdo con los holdouts y la baja de las retenciones. La reparación histórica y el blanqueo fueron de shock pero de efecto gradual. Y la suba de tarifas es gradual pero parece de shock. En materia fiscal, básicamente lo que hicieron es reasignar partidas y el déficit fiscal no lo bajaron”.

“Lo importante es cumplir con el cronograma fiscal que se estableció, corregir el déficit gradualmente pero en forma creíble. Eso te hace viable financiar el déficit fiscal, que es elevado. Porque la estrategia gradual requiere financiamiento”, agregó el analista.

Las “reformas estructurales”

Los expertos consultados por NBS Bancos y Seguros esperan que luego de los comicios el Gobierno encare seriamente las reformas impositiva, laboral y previsional.

Artana entiende que esas “reformas estructurales” son “necesarias para hacer viable el programa fiscal del Gobierno y reducir los sobrecostos”. Pero no prevé que se completen a fin de este año: “Hay una ventana de seis a nueve meses en la cual se negociarán estos temas con los gobernadores y veremos cuál será el resultado del paquete estructural. Se terminará votando en el primer semestre del año que viene”.

“Las decisiones que se tienen que tomar ahora requieren cambios de leyes. Para hacer reformas de gasto que sean duraderas, se necesitan cambios legales. El ahorro en bienes y servicios se ha gastado en jubilaciones y prestaciones sociales. Lo que se podía ajustar, que no sean subsidios, ya lo han hecho. Lo grueso tiene que discutirse en el Congreso”, agregó el economista.

Para Llach, “para poder efectivizar las reformas, habrá que aguzar el ingenio y armar proyectos serios y, a la vez, socialmente sensibles”.

En cambio, Ferreres entiende que el Gobierno tendrá bastante margen para hacer modificaciones en materia sindical, salarial y en cargas sociales como parte de la reforma laboral que, en materia fiscal, reducirá el impuesto sobre los ingresos brutos que cobran las provincias. “Las negociaciones van a dar sus frutos cuando en el Congreso los gobernadores le den a los senadores la instrucción de votar”, previó y añadió que el Gobierno “no tiene más remedio” que hacer una reforma previsional, aunque tiene “un poco de terror” al efecto en la opinión pública.

“Todo junto es muy duro, pero a veces sucede que una medida no presenta resistencia y le seguís dando para adelante”, explicó Ferreres.

Los economistas consideran que el resultado electoral le brindará fortaleza a la administración para avanzar con esta agenda.

Llach señaló que “será un gobierno políticamente más fuerte, por las elecciones y por la nitidez de la recuperación de la economía. En ese marco es muy probable que surjan sectores de la oposición que apuesten a ser constructivos y apoyen, al menos, algunas de sus iniciativas, como la reforma impositiva”.

“Claramente tiene más grados de libertad, pero habrá que resistir la tentación de gobernar sólo pensando en 2019”, advirtió.

Artana también consideró que el Gobierno tendrá “mayor poder político porque va a cumplir el mandato de la elección” pero alertó que detrás de cada sobrecosto de la economía hay un grupo de presión que lucra con él.

Ferreres agregó que “el Gobierno va a tener más capacidad para realizar las reformas, por el voto que obtuvo del electorado y porque será apoyado externamente en las reuniones del G20 y la OMC que se realizarán el año que viene en Argentina. Tiene más fuerza para hacer una rebaja impositiva y de las relaciones laborales. No sé si se van a animar a hacerlo. Si ven que no hay problema, se van a ir tirando cada vez más”.

La consolidación del rumbo

Luego de las elecciones se abre un período de dos años que será clave para consolidar el nuevo rumbo económico que comenzó a plantearse el 10 de diciembre de 2015.

El objetivo final, como planteó Llach, “es reducir la pobreza, crear empleos y bajar el desempleo genuinamente, es decir, en el marco de un desarrollo sostenible, con equilibrios macro e inflación en baja. Para ello, el Gobierno debe seguir el camino trazado pero con mejoras importantes, empezando a instalar en la Argentina un crecimiento endógeno de la productividad y una productividad inclusiva”.

Llamó así “a un aumento de la productividad y de la competitividad, que es imprescindible, basado en una mejora sustancial y continua de las organizaciones públicas y privadas, basada en la innovación, la inversión en capital humano y físico, la capacitación permanente y la formación de equipos de trabajo”.

Artana, por su parte, insistió en que Argentina requiere de reformas estructurales que le bajen los sobrecostos, la litigiosidad laboral y mejoren la competitividad: “Si tenés un esquema de tipo de cambio con peso fuerte estás más urgido a hacer reformas estructurales. Argentina tiene que mostrar avances que permitan lograr bajar los costos y el déficit fiscal. La cosa se ordena después de una década y media perdida y arreglarnos no es fácil”.

Sin embargo, entiende que las reformas tienen que formularse con acuerdos políticos: “Si no tiene ciertos consensos, no pasa por el Congreso. El Gobierno tiene que consensuar dentro de la coalición y luego con los gobernadores”.

“Pero tiene que avanzar. Algunas reformas legales tienen que aprobar, si no sería inacción política y el mercado no lo financia más”, advirtió.

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