Avanzan las finanzas sostenibles

Desde el sector público y privado argentino crece el interés sobre este tema, acompañando los avances internacionales y los lineamientos planteados por la ONU. Las finanzas sostenibles ofrecen además nichos de negocios, como los bonos verdes o las inversiones responsables.

A través de la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI, United Nations Environment Programme – Finance Initiative, según su nombre en inglés), las Naciones Unidas promueven el compromiso de las instituciones financieras en el desarrollo sustentable, lo que implica la integración de las consideraciones sociales y medioambientales en sus acciones.

Estas prácticas vienen ganando impulso en nuestro país en los últimos meses. Un caso en este sentido fue la reciente adhesión por parte de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) a los Principios para la Sostenibilidad en Seguros, que forman parte de la iniciativa impulsada por la ONU.

Como señaló Ignacio Federici, gerente de Asuntos Internacionales del organismo, “estamos a nivel nacional volviendo al mundo en un proceso de reinserción internacional que implica una serie de medidas de mediano y largo plazo que busca el catch up de los estándares internacionales del mercado del seguro. Uno de ellos es el de sustentabilidad financiera, lo que significa incorporar los temas ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo en la toma de decisiones de las compañías y reguladores”.

Otra entidad que viene trabajando dentro de estos lineamientos es el Banco Galicia, la única institución financiera privada de capital nacional que es miembro de UNEP FI.

Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad de la entidad, señaló que “participamos en septiembre de 2015 en el marco de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, en el que se lanzaron los objetivos en esta materia. Lo novedoso entonces fue la declaración de Naciones Unidas de que para alcanzar estos objetivos y que los países puedan cumplir con estas metas, los gobiernos no pueden actuar solos, sino que deben hacerlo conjuntamente con el sector privado. Así es que nosotros alineamos nuestros objetivos locales con los lineamientos de esta agenda global”.

La ejecutiva destacó que, a partir de este compromiso, “cobra una relevancia importante el destino de las inversiones a realizarse. Es aquí de donde surge el concepto de finanzas sostenibles, que en realidad debiera ser el concepto de las finanzas en general. Bajo este concepto, se tiene en cuenta el triple impacto que ese financiamiento va a generar, es decir no sólo el económico sino también el ambiental y el social. Por ejemplo, el banco ha sido muy activo en crear, junto con las multilaterales, líneas de financiamiento para energías renovables o también líneas de financiamiento para la instalación de servicios básicos en lugares de bajo nivel de empleo o en zonas muy alejadas de los centros urbanos”.

“Por otro lado –agregó la especialista–, se hace un análisis de riesgo de las inversiones en el que la mirada también está puesta en las acciones que una empresa que solicita un crédito va a realizar con ese financiamiento. Por ejemplo, en el caso de una curtiembre debemos fijarnos qué va a hacer con los fondos y que no se financie una inversión que pueda dañar un afluente. El banco es el único que adhirió, con lo cual está obligado a evaluar el nivel contaminante de las inversiones que financia y, a su vez, a promover líneas especiales o bonos que busquen el triple impacto”.

Gorleri indicó que actualmente nos encontramos en una etapa de aceleración en relación a este tema. “Por ejemplo, este año se creó la Comisión de Finanzas Sostenibles dentro de ADEBA. Ya somos varios bancos que estamos armando una agenda de trabajo en el marco de las finanzas sostenibles. Asimismo, desde el sector gubernamental se fueron realizando acciones que favorecen este desarrollo, como el proyecto de ley de empresas de beneficio e interés colectivo (BIC). Hay una incipiente apertura de las autoridades a promover este tipo de inversiones a través de incentivos fiscales y de la generación de vehículos para inversión de impacto, incluyendo un Bono de Impacto Social y el primer fondo de inversión de impacto para Argentina, Paraguay y Uruguay, entre otros”, añadió.

En consonancia con el creciente interés que vienen despertando las finanzas sostenibles en nuestro país, en septiembre pasado Argentina fue, por primera vez, sede de la mesa redonda regional de América Latina de la UNEP FI.

Pablo Cortínez, punto focal en Finanzas Sustentables de WWF a través de Fundación Vida Silvestre Argentina, uno de los patrocinadores del evento, detalló que “las finanzas básicas tratan con números fríos, si se gana o se pierde, mientras que las finanzas sustentables incorporan también la cuestión social y ambiental. Dentro del sistema financiero, esto implica la inclusión dentro de los análisis de riesgo crediticio realizados por los bancos de la noción de la huella indirecta. Por ejemplo, frente al flujo de fondos que solicita el banco a la empresa, se deben incluir las certificaciones ambientales, como suele suceder con aquellas empresas que exportan a países como Alemania, Dinamarca, Holanda o los escandinavos, en los que estas exigencias son significativas”.

El experto agregó que “por otra parte, el banco pide un colateral que, en caso de que no se le haya hecho el análisis ambiental o social correspondiente, si esa empresa no paga y se ejecuta puede acarrear costos, por ejemplo, si se trata de un terreno que es un lugar sagrado indígena o un campo contaminado, que o no se puede vender o su valuación está muy por debajo de la registrada. En definitiva, cada vez es más costoso para el banco no realizar el análisis ambiental y social correspondiente”.

También, por el lado de las inversiones, el especialista señaló la importancia de “incorporar estos criterios ambientales, sociales y de gobernanza, por los cuales una cantidad creciente de inversores internacionales o institucionales invierten en bonos sustentables, tanto por normativas de los países como de los mismos sectores, como ocurre por ejemplo con CalSTRS, que es el fondo de pensión de los maestros en California, que debe por normativa invertir determinado porcentaje en inversiones responsables. Hay ya más de 2.000 signatarios en los PRI (Principles for Responsible Investment) de Naciones Unidas que están invirtiendo en este tipo de instrumentos”.

Una etapa embrionaria

Los especialistas consultados coincidieron en que nuestro país está dando los primeros pasos en materia de finanzas sostenibles.

Según Federici, “en la Argentina nos encontramos aún en una etapa muy embrionaria de difusión, investigación y research de estos principios y de su implementación en el sector. No estamos en un momento de proponer modificaciones o cambios regulatorios pero es una política de estado, de compromiso con los organismos internacionales, que adhiere a estos principios e iniciativas para generar confianza y transparencia en la sociedad y en el mercado mundial dentro de este proceso de reinserción. Apuntamos a que el mundo esté al tanto de que Argentina está comprometida, que estamos abiertos y queremos colaborar para incorporar a la inclusión financiera, social y el cuidado del medioambiente en nuestras acciones”.

En la misma línea, Gorleri puntualizó que “recién se está instalando el tema en el país. Estamos aprendiendo pero en el marco de una Argentina abierta al mundo, donde cada vez más los temas de sustentabilidad cobran relevancia a la hora de pensar las inversiones. Existe aún mucho desconocimiento sobre el tema y en este aprendizaje debemos interactuar todos: gobiernos, empresas y bancos”.

Si bien la situación es embrionaria, se percibe interés de los jugadores del medio local en avanzar con este tema. Cortínez señaló que “en la Argentina hay mucha avidez por conocer la temática. Desde nuestra entidad realizamos una encuesta junto con el BID en 2014 que mostró que sólo uno de cada cinco bancos había realizado un préstamo verde. Pero están muy interesados en conocer, informarse sobre lo que está pasando en otros países, el tema de los bonos verdes y los beneficios de incorporarlos, lo que es atractivo para ellos como fuente de fondeo a través de líneas blandas que están colocando los organismos multilaterales de crédito. Los bancos de Argentina pusieron este tema en la agenda. No se trata de filantropía, sino de nichos de financiamiento y de negocios para el sector financiero. Se requiere de una cantidad de capacitación y concientización y una serie de modificaciones necesarias, training del personal y aprendizaje de otras experiencias”.

El experto enfatizó, en este sentido, que recientemente Fundación Vida Silvestre firmó un acuerdo con ABAPPRA, la asociación de bancos públicos, “para la colaboración y asesoramiento en temáticas de riesgo y por la experiencia internacional como subsidiaria de WWF”.

Teniendo en cuenta esto, los especialistas se mostraron optimistas con el desarrollo que en los próximos años tendrán en nuestro país las finanzas sustentables.

Federici remarcó que “apuntamos a instalar el tema y generar conciencia, que las empresas nos acompañen. Vemos un escenario muy positivo en este sentido, a partir de las conversaciones que venimos teniendo con las empresas del sector, y estamos confiados en que podemos trabajar juntos. Se trata además de una tendencia mundial porque las propias empresas son más redituables al adoptar este tipo de acciones, como por ejemplo ocurre con el desarrollo de los bonos verdes. En esta línea es que armamos el Comité Nacional de Finanzas Sustentables, con la idea de darle al sector alternativas u opciones de inversiones. Todas estas cuestiones están alineadas con lo que el G20 y la OCDE esperan de los países miembros. Tenemos la responsabilidad de cumplir con estos objetivos”.

Por su parte, Cortínez opinó que “el momentum está llegando. Los bancos preguntan mucho, buscan interiorizarse, se están dando cuenta que éste no es un tema sólo para el área de riesgo y crédito sino también comercial: hay nichos de negocios como los bonos verdes y las inversiones responsables. A su vez, la gestión integral del riesgo se pregunta sobre los nuevos esquemas de riesgo a través de nueva normativa del Banco Central. La etapa de Argentina también es otra: el año que viene preside el G20, que tiene el Green Finance Study Group, por lo que deberá decir algo al respecto y cómo contribuir a que Argentina sea menos contaminante también en el marco del Acuerdo de París”.

Brasil, ejemplo de la región

Todos los especialistas consultados coincidieron en remarcar el liderazgo que Brasil viene teniendo en esta temática a nivel regional.

Como puntualizó Federici, el país vecino “es el que tomó un rol más activo en el tema de finanzas y seguros sustentables, a través de la SUSEP, que es la superintendencia de seguros brasilera. Es un referente a tener en cuenta tratándose de una economía de base de producción de commodities como la nuestra, por lo que el tema de la sustentabilidad impacta mucho. Pero también allí es muy nuevo en cuanto a políticas concretas. Por ahora, avanzaron en el relevamiento de lo que está haciendo el mercado en materia de este tipo de inversiones”.

También Cortínez destacó que “Brasil es el caso emblemático en la región. La federación de bancos del país está cumpliendo un rol muy importante, donde también a través de una alianza con WWF se están capacitando desde hace tiempo. Por su parte, el BNDES emitió bonos verdes hace cuatro meses, por mil millones de dólares, y la Bolsa de Comercio de San Pablo tiene un índice de sustentabilidad, un panel sustentable. También existe normativa del Banco Central de 2014 que obliga a que los bancos presenten informes ambientales”.

Gorleri reconoció que “Argentina se encuentra en un estadio más inicial respecto de otros países de la región como Brasil, México o Colombia, que nos llevan años de delantera, pero en cuanto este tema despegue se puede crecer rápidamente y estar en línea con lo que otros países hayan avanzado antes que nosotros”.

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