“La orientación es la correcta, quizás los tiempos no” Orlando Ferreres

El Gobierno se encuentra enfocado en paliar el déficit público pero aún con pequeñas dosis. De esta manera, en el año 2020 estaríamos quizá 1,2 puntos porcentuales debajo del actual nivel de déficit. Entiendo que se pretende rebalancear los impuestos y los gastos de modo tal de tener hacia 2019 y 2020 las cosas más o menos encaminadas.

El problema básicamente es que son tan chicas las variaciones porcentuales que nadie se atreve a decir que esto quedará de esta forma. Por eso creemos que habrá una reacción en algún momento por parte del presidente. Si no, estaríamos como en casos anteriores de reformas que no se pudieron implementar y no alcanzaron sus objetivos.

Por supuesto que es más fácil decir qué hay que hacer que hacerlo. Vemos que desde lo impositivo existen diversas propuestas, no se ve una fuerte recaudación. Pero es un principio, porque una vez que se implementa un nuevo impuesto luego es muy difícil sacarlo. Habrá que ver también qué resulta de la reforma laboral, donde ahí sí el Gobierno apunta a mayores cambios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el problema está en los aportes patronales pero pareciera que están bastante conformes en este sentido.

La orientación es la correcta, quizás los tiempos no. No apareció nada en este gradualismo con lo que uno pueda decir con certeza cómo sigue, de qué forma se va a paliar el déficit con estos pequeños ajustes. Estamos a la espera de que salga algo más concreto, porque me parece que las medidas están bien pero se va muy lento y eso puede significar que por ahí no se llegue.

Si bien no sabemos todavía bien cuál va a ser el desenlace sí hay varias cosas que se pueden saber, como que el gasto público total consolidado, que se encontraba normalmente en un 29 o 30% del PBI, ahora está en 46 o 47% y esto, con las medidas que se están adoptando, no cambia mayormente. Puede bajar 1 punto o 2 pero el tema es qué hacemos con la diferencia.

Esto implica serias dificultades frente a las necesidades de inversión. La inversión es la clave, sin eso no hay nada, y Argentina requeriría por lo menos un 23% del PBI para crecer al 5 o 6%. Sólo 30 países del mundo tienen más de ese nivel de inversión y esto es fundamental, hay que darse cuenta de que no podemos seguir esperando a ver qué pasa.

Además, con este tipo de cambio muchos no quieren traer el dinero, en un escenario donde el Banco Central compró aproximadamente 30.000 millones de dólares al Tesoro, para lo cual emitió Lebac. Todo eso complica mucho el panorama de la entidad monetaria, que debe resolver problemas fiscales y del día a día de la moneda. Y si bien las medidas antinflacionarias adoptadas son correctas también son un poco lentas. El año pasado tuvimos 40% de inflación y éste tendrá entre un 23 y 24%, cuando debería estar entre el 12 y el 17%. Ahora estamos casi 10 puntos más arriba de lo previsto.

En definitiva, se necesita una decisión de tipo política y tendrán que enfocarla de manera tal que no haya dudas pero, por ahora, no se ha concretado mucho y se mueve en pequeñas dosis. En el conjunto la orientación es la correcta, habrá que ver cómo se sigue avanzando en esta segunda mitad del mandato.

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