El desafío de la intermediación financiera

En un contexto de normalización macroeconómica, los bancos se encuentran ante el desafío de competir por la liquidez para fondear la demanda de préstamos y se preparan para dejar en un segundo plano el negocio transaccional. La visión de los ejecutivos de tres importantes entidades del mercado local.

Luego de varios años de restricciones que llevaron al sistema bancario a achicarse y concentrarse exclusivamente en el negocio transaccional, la nueva gestión de Gobierno hizo una serie de cambios para expandirlo y mejorar su eficiencia.

A dos años de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación, los ejecutivos de algunas de las principales entidades del mercado local coinciden en manifestar su satisfacción respecto al camino elegido para lidiar con los desequilibrios económicos y del sistema financiero que se arrastraban desde hacía años.

Juan Carlos Barboza, gerente de Economía de Banco Itaú, destacó que “tenemos una visión positiva de lo que ocurrió, principalmente, en 2017. El producto del sistema financiero, como casi todos los sectores, había caído en 2016. El año pasado, el tercer trimestre mostró un aumento de 4,7% respecto a igual período del año anterior. La mayor transparencia y la competencia son las características principales de los avances que se dieron en estos años”.

Desde Banco Santander Río, Juan Cerruti, economista y gerente de Comunicaciones Externas y Asuntos Públicos, se manifestó en un sentido similar: “El balance es muy positivo. Fundamentalmente, el principal avance es que paulatinamente vamos recuperando el valor de la moneda por el proceso desinflacionario que está llevando adelante el Gobierno. Esto es fundamental para el sistema financiero, que trabaja con contratos de mediano y largo plazo”.

En la misma línea, el gerente general de ICBC, Alejandro Ledesma, opinó que, “en términos generales, me parece que el rumbo macroeconómico del gobierno actual es favorable para los negocios, las inversiones y el ahorro. Esto se ve con más claridad desde el segundo semestre del 2017, donde han crecido sectores claves de la economía como el de la construcción, el agro y la energía, sumados a una clara apertura hacia los mercados internacionales”.

Consultados sobre los sucesos macroeconómicos y normativos más relevantes para el sistema financiero en los últimos dos años, los funcionarios bancarios señalaron la normalización de la economía en primer lugar.

“Lo más relevante es el camino hacia el reequilibrio de las principales variables macroeconómicas, que brinda mayor certidumbre y previsibilidad. Lo fundamental es el proceso de desinflación y, por otro lado, la senda de reducción del déficit fiscal prevista para los próximos años”, consideró Cerruti.

Por otra parte, como indicó Ledesma, “el BCRA ha tomado medidas beneficiosas en los últimos años en cuanto a la simplificación de las operaciones, tanto para las personas como para las empresas y los bancos, como la creación del Alias CBU y la flexibilización de normativas en general y de los mecanismos para la apertura de sucursales bancarias y móviles. También tomó medidas tendientes al fomento de los medios de pago electrónicos, tales como el depósito electrónico de cheques, DEBIN, Plataforma de Pagos Móviles, entre otras”.

En la misma línea, Barboza puntualizó que, “para el sistema financiero en particular, las principales medidas fueron la remoción de los controles a las tasas de interés, el desarrollo de la UVA, la simplificación de la normativa para que los bancos operen y la simplificación de la apertura de sucursales. Todo eso va favoreciendo el desarrollo del sistema”.

El regreso de los préstamos

El año pasado marcó el despegue de los créditos y los hipotecarios fueron la estrella, con una expansión del 112%. No fue la única línea que creció fuerte: los prendarios lo hicieron en un 67%, los préstamos en dólares, en un 64%, y los personales, en un 59%.

Como destacó Ledesma, “2017 quedó signado como el año del regreso del crédito hipotecario, lo que configura una nueva forma de planificación orientada al equilibrio entre el ahorro y el consumo”.

Para Cerruti, este resurgimiento “es un caso claro que refleja que, paulatinamente, se va recuperando el mercado de contratos de mediano y largo plazo”.

En cambio, los depósitos no crecieron a una velocidad similar. Los depósitos totales se incrementaron un 27% y los depósitos en pesos, sólo un 22%, por debajo de la inflación.

Ledesma marcó a esto como un reto para el sector: “El desafío que se presenta en el sistema financiero en 2018 será incrementar la liquidez para sostener la gran demanda de créditos hipotecarios, prendarios y personales, diversificando las fuentes de fondeo”.

Barboza coincidió en que “en los próximos años la liquidez se debería ir achicando si este ritmo de expansión del crédito continúa. Ante esa situación, los bancos tendrán dos alternativas: competir por los depósitos o buscar otras fuentes de financiamiento. Yo creo que la principal será la competencia por los depósitos”.

El ejecutivo agregó que “ése es un desafío para los bancos porque antes, con niveles de inflación elevados, el negocio estaba concentrado en el sistema transaccional y obtenían financiamiento muy económico casi sin riesgo. Ahora va a ser distinto y eso va a ser bueno porque saldremos de un sistema transaccional e iremos a uno de intermediación financiera”.

Como consecuencia de muchos años de ese sistema bancario meramente transaccional, la relación entre los préstamos y el PBI sigue siendo muy baja. Si bien creció en los últimos meses, se ubica en el 13,2%, según los datos del último informe de estabilidad financiera presentado por el BCRA.

“La ratio de crédito/PBI argentino está en 13%, mientras que el promedio de la región es 30%. Argentina está en condiciones de duplicarlo hacia 2020 y tiene posibilidades de triplicarlo a 2030. La economía sigue creciendo moderada pero constantemente y, a partir de eso, el sistema financiero debería ir hacia los valores promedio de la región. Otros países duplicaron su ratio en un lapso de aproximadamente diez años. Argentina parte de un nivel anormalmente bajo, por lo que podría hacerlo aún más rápido”, explicó Cerruti.

El directivo completó: “Argentina tiene que trabajar en su competitividad, que va más allá del tipo de cambio e incluye la infraestructura, la presión fiscal y el nivel del capital humano. En la medida en que mejore esos parámetros, va a llegar a un mayor nivel de actividad económica y eso va a redundar en una mayor ratio de crédito/PBI”.

Por su parte, Barboza indicó que “tener una tasa de inflación mucho más baja y reducir los desequilibrios macroeconómicos” llevará a mejorar la relación préstamos/PBI en Argentina.

“Es un proceso. Estamos muy lejos de la región y los niveles de países similares no se van a alcanzar en dos o tres años. También es bueno que demande varios años porque un crecimiento muy explosivo de los créditos podría tener más riesgos. Si la expansión es sostenida, se hace más sustentable”, señaló.

Asignaturas pendientes

A pesar de las mejoras que tanto el Poder Ejecutivo como el Banco Central (BCRA) introdujeron que favorecen el desarrollo del sistema financiero, aún quedan algunas cuestiones por resolver.

En ese sentido, Barboza enfatizó que “hay que consolidar el proceso de desinflación, lo que lleva a reducir la incertidumbre y aumenta el uso del sistema financiero por parte de los ahorristas. Eso va a permitir su expansión. Además, una reducción en la inflación llevaría a los bancos a competir mucho más por tasa de interés y eso aumentaría la capacidad de las entidades para intermediar”.

Para Cerruti, “la principal asignatura pendiente es continuar por el camino establecido, que todavía tiene un tramo por recorrer. Continuar reequilibrando la macroeconomía con este proceso de desinflación y cumplir con el programa establecido para cerrar la brecha fiscal”.

Ledesma se mostró en la misma sintonía que sus colegas: “Tenemos un país con un potencial muy grande, aunque queda todavía mucho camino por recorrer para generar competitividad para las empresas argentinas, controlar la inflación y hacer inversiones en infraestructura y logística, entre otros. En cuanto al sector financiero, la deuda pendiente es la eliminación del impuesto al débito y al crédito y medidas que tiendan a una mayor bancarización e inclusión financiera”.

“Otro desafío de los próximos años serán las fintech, que no están reguladas por el BCRA porque no toman depósitos. La velocidad de los cambios es muy rápida y el organismo va a tener que estar a la altura de este desafío. Tendrá que estar atento porque la tecnología permite cambiar muy rápido la oferta de productos”, añadió Barboza.

Una segunda mitad auspiciosa

Más allá de los desafíos que hay por delante, los ejecutivos coinciden en que la segunda mitad del mandato de Macri es auspiciosa para el sistema financiero.

Cerruti indicó que “creemos que el Gobierno está comprometido con esto y que en los segundos dos años de mandato va a consolidar el rumbo económico que trazó en la primera mitad”.

“Confiamos en que el Gobierno siga generando planes que favorezcan el desarrollo del país y la atracción de inversiones”, coincidió Ledesma.

En este contexto, como señaló Barboza, “el sistema financiero va a seguir creciendo por encima de la tasa del producto, lo que es consistente con una mayor penetración de la industria. En el 2017, el PBI creció al 3% y el sistema, por encima, casi al 5%, traccionado por el crédito y por una mayor competencia”.

“Tenemos mucha expectativa con los hipotecarios, que son un indicador de la recomposición del sistema financiero en la Argentina. Es bueno que los bancos hayan empezado a otorgarlos y que la demanda sea sostenida, teniendo en cuenta la deuda social que existe en cuanto al déficit habitacional. El gran desafío del sistema bancario es dejar de ser estrictamente transaccional y empezar a intermediar ahorro de mediano y largo plazo. Creemos que eso se va a empezar a dar ahora. En paralelo, es importante que se desarrolle el mercado de capitales porque contribuye con la expansión del sistema financiero”, agregó Cerruti.

Ledesma coincidió en este punto, al declarar que “la nueva Ley de Mercado de Capitales abre, a su vez, una buena perspectiva para los inversores, que contarán con mayor flexibilidad y posibilidades de inversión”.

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