“Este año vamos a buscar fondeo en el exterior” Ortiz Batalla

El funcionario contó que planean salir a fondearse en los mercados externos por primera vez en la historia de la entidad con el objetivo de tener más capacidad prestable. Asimismo, espera que salga pronto la normativa que los autorice a vender sus carteras de préstamos en el mercado.

Javier Ortiz Batalla llegó al Banco Ciudad en 2013 para desempeñarse como gerente de Estudios Económicos. Luego pasó a ser Economista Jefe y, finalmente en 2016 asumió la presidencia de la entidad. No fue su primera experiencia bancaria, dado que el economista egresado de la UCA ya se había desempeñado en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La institución que conduce desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri tiene numerosos planes para este año. Por ejemplo, como adelantó el ejecutivo, hará una inversión de entre 30 y 40 millones de dólares en tecnología. “En 2018 vamos a hacer una enorme inversión en ATM. Entre las ATM que vamos a comprar nuevas y las que vamos a reparar, serán 132 contra 35 promedio entre 2014 y 2017. Y, en terminales de autoservicio, vamos a incorporar 115 contra ninguna el año pasado”, indicó.

¿Qué otros objetivos se propusieron para este año?

En general, como somos un banco social y de desarrollo, tenemos dos objetivos centrales: por un lado, dar créditos hipotecarios en el área social, donde el año pasado crecimos 97,6%. El Jefe de Gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, anunció una serie de compromisos entre los que dijo que dará 20.000 préstamos, que incluyen a los 6.000 hipotecarios que ya dimos el año pasado y 14.000 más, que vamos a otorgar entre 2018 y 2019, a través de los diferentes programas del banco.

El otro objetivo es crecer en pymes y MiPymes, algo que tiene que ver con nuestra área de desarrollo, donde crecimos un 36% en 2017 y tenemos un stock de crédito de más de 8.000 millones de pesos. La idea es crecer en número de clientes Pymes y MiPymes un 20% por año en 2018 y 2019. Es un número bastante demandante para nosotros. En estas dos áreas es importante para nosotros el crecimiento.

¿Qué iniciativas vienen llevando adelante para ampliar la inclusión financiera?

Nosotros tenemos en nuestra carta orgánica el objetivo de ser una banca social. Veíamos que había una necesidad de incluir a más usuarios en el sistema financiero y para eso hicimos una serie de acciones. Incorporamos préstamos con menores requerimientos y con montos más bajos, de forma de llegar a personas que no estuvieran bancarizadas. También lanzamos el programa Caja Ladrillo junto con Fomin y Cippec, un sistema de ahorro previo para la construcción de viviendas muy humildes en barrios como Piletones, Villa 31 y Villa 1-11-14. Son préstamos de hasta 4 salarios mínimos que se utilizan para reparación de viviendas. También capacitamos a casi 1.000 manteros y 5.000 recuperadores urbanos, a quienes les dimos cursos y tarjetas para incorporarlos al sistema bancario.

¿Estas iniciativas que vienen llevando adelante pueden marcar el camino para que otros bancos también se interesen por estos segmentos?

Sí, hay otros bancos y también hay iniciativas del Banco Central (BCRA), que ha ido sacando una serie de medidas y tiene como norte la inclusión financiera. Algunos casos para destacar, en este sentido, son la instrumentación de cajas de ahorro gratuitas (donde fuimos pioneros) y con DNI como único requisito; la apertura a distancia de cajas de ahorro y cuentas corrientes; el cierre a distancia desde cualquier sucursal; las plataformas móviles para pagos, que permitieron a mucha gente realizar pagos con billetera electrónica. Otra iniciativa importante del BCRA es la desregulación que permitió abrir sucursales con menos requisitos. Nosotros teníamos nueve sucursales trabadas y rápidamente pudimos abrirlas en diferentes lugares. Por primera vez nos pudimos expandir hacia el interior del país. Eso también permite tener proximidad e incluir gente.

¿Tienen pensado continuar con esta expansión de la entidad por el interior del país?

Sí. Estuvimos en algún momento un poco paralizados por la falta de aperturas pero tenemos pensado retomarlas este año. Hoy en día tenemos 71 sucursales (que tienen tesoro y donde se puede hacer todo tipo de operaciones), 15 anexos y 4 boutiques, o sea, 90 posiciones. Abrimos nueve sucursales en 2016, que fue récord en toda la historia del banco, y tres en 2017. Este año vamos a abrir seis y otras nueve en 2019. Lo más importante es que en 2018 vamos a abrir una sucursal en Tucumán, que se sumará a Córdoba, Río Cuarto y Mendoza. Y en 2019 vamos a abrir una sucursal en Salta.

¿Qué planes tienen para el segmento de microfinanzas, donde realizaron movimientos importantes en el último año?

Por primera vez en 140 años, compramos al Banco Supervielle una empresa de microcréditos para microemprendedores y, con eso, llegamos a ser la segunda empresa del país con 10.000 microcréditos. Fue una iniciativa importante porque nos permitió expandirnos a un área cercana de Capital Federal y Gran Buenos Aires. En este segmento tenemos un plan de expansión con el que vamos a abrir cinco nuevas sucursales. Este año, por primera vez, nos vamos a expandir a La Plata y a Tucumán. Queremos crecer alrededor de un 20% en el total de créditos con Ciudad Microfinanzas y vamos a incorporar nuevos métodos de cobro. Antes, sólo se cobraba en las oficinas y ahora vamos a utilizar Rapipago y Pago Fácil. Y también vamos a tener una aplicación móvil.

¿Espera que los préstamos hipotecarios sigan impulsando el crecimiento del sistema financiero en este 2018?

Los números de enero y de febrero han sido muy buenos. Desde el año pasado hasta ahora el crédito hipotecario ha crecido 120%. Sin embargo, todavía estamos en niveles bajísimos. A fines de la década de 1990 el crédito hipotecario era 6 puntos del PBI y hoy todavía está en alrededor de 1,5%. Esperamos que siga siendo uno de los drivers del crecimiento del crédito. No sabemos si al mismo ritmo. Probablemente, en algún momento esa tasa se modere. El año pasado parte del fondeo fue propio de los bancos, que estaban muy líquidos. Es probable que, como se hizo el año pasado, los bancos salgan al exterior a fondearse. Nosotros nos vamos a fondear en el exterior por primera vez en nuestra historia. Salimos ahora en abril con una emisión de 400 millones de dólares.

Una buena parte de los créditos hipotecarios que se vienen otorgando son UVA. Teniendo en cuenta que la inflación todavía es alta, ¿no ven un riesgo para los tomadores?

La suba del crédito hipotecario empezó en el tercer trimestre de 2016 y yo diría que coincidió casi exactamente con la baja de la inflación núcleo. En estos créditos existen algunas cláusulas que protegen a quienes los toman, como la extensión de plazos en el caso de que los salarios crezcan menos que la inflación. Sin embargo, el año pasado los salarios crecieron 27,5% y la inflación terminó en 24,8%. De todos modos, nosotros también tenemos créditos a tasa fija para algunas de las líneas para viviendas sociales pero claramente las cuotas son más altas. Por eso, la gente ha preferido, en general, el ajuste UVA. Yo creo que lo que importa es la tendencia. Gradualmente, la inflación va cediendo y éste es un camino que se va a seguir profundizando.

¿Cómo están manejando el descalce de monedas entre depósitos y préstamos, teniendo en cuenta que los depósitos UVA no alcanzan para financiar los préstamos en esa modalidad?

De los 102.000 millones de pesos que hay en créditos hipotecarios en el sistema financiero, 73.000 millones son en UVA y los depósitos en UVA son de sólo 8.000 millones de pesos. Ahora, tenemos dos proyectos: uno ha sido la captación de Obligaciones Negociables (ON). El año pasado captamos fondos de esa forma y alargamos plazos. Por otro lado, existe un proceso que ha pasado por una modificación normativa, que es el tema de vender carteras. Eso se llama securitización y nos va a permitir descargar parte de los activos.

¿Cree que el Banco Central está acompañando adecuadamente la expansión del sistema financiero?

El BCRA tiene tres objetivos muy relevantes desde nuestro punto de vista: el primero es haberse focalizado en la estabilidad de precios, que creemos que es lo más relevante para un banco central en todas partes del mundo. En segundo lugar, la desregulación del sistema financiero, que le permitió a las instituciones fijar comisiones, competir, fijar tasas de interés, tomar decisiones. Eso va a permitir que el sistema se expanda y pueda cumplir su rol de intermediación entre el ahorro y la inversión. Lo prueba el éxito que ha tenido para expandirse: el año pasado el sistema financiero se expandió a dos veces la tasa de inflación. El crédito inmobiliario se movió a seis veces esa tasa. En créditos a empresas, el ritmo fue de tres veces la tasa de inflación. Y el tercer objetivo que tiene el BCRA es la cuestión tecnológica. Sus tiempos fueron muy acelerados y demandantes para que los bancos innovaran después de un período muy difícil en el que no podían ingresar terminales de autoservicio ni ATM.

¿Qué evaluación hace de la primera mitad del mandato de Mauricio Macri?

Es una evaluación que excede a lo económico porque el país iba en una dirección bastante complicada y los cambios han sido muy importantes. Se ha ganado mucho en mejoras institucionales, libertades, calidad republicana e integración al mundo. En términos de nuestro sector, hemos vivido cambios copernicanos, muy relevantes. El BCRA anterior hacía cosas que no se hacen en ningún país del mundo: confundía su rol, no reconocía la inflación y tenía un sistema financiero absolutamente anquilosado.

¿Cuáles son los desafíos que se afrontan en esta segunda parte del mandato?

Quedan muchos desafíos por delante. Creo que algunos de esos están enunciados en los documentos que existen: los objetivos fiscales, el plan financiero, las metas del BCRA y el presupuesto, que es el instrumento rector del Gobierno. Yo diría que ahí están las metas. Lo importante es que, de alguna manera, el Gobierno, la oposición y las organizaciones empresariales ayudemos a recorrer ese camino porque es arduo y tenemos que colaborar para que eso se pueda cumplir.

¿Cree que se van a cumplir las metas fiscales y de inflación que se establecieron para este año?

Más que hacer pronósticos, yo considero que es muy importante alcanzar esas metas y colaborar en el logro. El equilibrio fiscal y el superávit primario, tal como están planteados, son un pilar para que el país siga avanzando. Me parece que los bancos y sus asociaciones gremiales tienen que mostrar su apoyo para el logro de ese objetivo, así como las demás fuerzas políticas. Lo mismo con respecto a la inflación. Me parece que hemos transitado cambios en estos años y lo que queda son desafíos muy importantes. Tenemos que colaborar para que esos logros se consoliden porque una reversión no sería deseable.

¿Lo preocupa el desequilibrio de la balanza comercial?

Lo importante sería generar un aumento de las exportaciones. El Gobierno ha hecho cosas en ese sentido: eliminó impuestos a las exportaciones y puso un plan para mejorar los costos de logística y la infraestructura. Los niveles de exportaciones están en alrededor de 60.000 millones de dólares desde hace unos cuantos años. Durante años no hemos suscrito tratados comerciales, por lo tanto enfrentamos barreras con todos los países. Lo que no hemos logrado en una cantidad de años nos va a llevar tiempo revertirlo. Por el lado de las importaciones, hoy importamos menos que en 2011 y el 80% son bienes de capital e insumos intermedios. Eso no me preocupa, forma parte de la modernización de la economía Argentina. Yo diría que el esfuerzo, y creo que el Gobierno lo entiende muy bien, tiene que estar por el lado de las exportaciones para tratar de que ese déficit de la cuenta corriente de 5 puntos del PBI se revierta. El Gobierno está dando las peleas que hay que dar para salir de ese estancamiento. Es un camino que toma tiempo, pero que es más redituable que las variaciones del tipo de cambio nominal, que en el largo plazo no son una solución.

Share Button