Talento Humano

A la caza del talento

Con el aumento de empresas fintech es necesario preparar a quienes gestionarán los rumbos futuros de la industria.

En los últimos dos años se duplicó el número de empresas fintech en la Argentina. En la actualidad, el mercado nacional está compuesto por 268 operadores, cuando en 2018 eran 133. El ecosistema local es el tercero en importancia a nivel regional, por detrás de México y Brasil. Así lo asegura un informe realizado por Deloitte y financiado por BID Lab, que la Cámara Argentina de Fintech (CAF) presentó a fin de año.

Las fintechs argentinas emplean a más de 10.000 personas de forma directa y nuclean a 10 millones de clientes en todo el país, de acuerdo con la cámara que las representa. El envión que tomó la industria precisa talento calificado para hacerles frente a los desafíos que presenta este negocio pujante.

Las entidades educativas y los centros de investigación capacitan a los futuros recursos humanos del sector. La importancia de la educación financiera en las carreras asociadas al rubro es cada vez mayor.

Ampliación de la oferta educativa

El año pasado la CAF creó el área de vinculación académica para elaborar junto con universidades, centros de investigación y otras entidades educativas una propuesta de formación y capacitación sobre las actividades que realiza el sector fintech.

Una de las actividades realizadas en colaboración con la Universidad de San Andrés (Udesa), fue el Programa Ejecutivo Fintech, que ya va por la segunda edición y pronto tendrá lugar otro sobre ciberseguridad e insurtech.

Junto con el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), se llevó a cabo un programa de Python para entidades financieras y, además, una diplomatura en fintech.

También se desarrolló el ciclo Jornadas de Iniciación a las Finanzas Digitales, organizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Y se trabajó en un plan con la Universidad Siglo 21 para este año, que apunta a federalizar la propuesta de formación.

Otra iniciativa que se realiza en conjunto entre la Cámara, el Conicet y el Gobierno de la Ciudad es el encuentro Demo Day Científico, que en 2020 tuvo su segunda edición. “En octubre, coordinamos este evento, donde científicos del Conicet de distintas ciudades exhibieron sus investigaciones a diversas compañías fintechs. De este modo, se busca generar sinergias que aporten innovación de calidad para robustecer el sistema”, sostuvo Matías Friedberg, cofundador de Ixpandit Fintech Factory y vocal de CAF.

El primer laboratorio financiero del país

Una de las más importantes iniciativas para promover la educación financiera fue desarrollada por la UADE. En junio de 2019 inauguró en el campus de Monserrat su laboratorio financiero (Fin Lab), que se suma al único laboratorio de impuestos a nivel regional (Tax Lab) para su carrera de Contador Público.

El Fin Lab busca desarrollar habilidades y competencias a través de un simulador financiero en tiempo real basado en los mercados de valores. Utiliza big data analytics, machine learning e inteligencia artificial. Sirve para desarrollar prototipos de fintech, creación de fondos de inversión, valuación de empresas y simular análisis de riesgo.

Karina Díaz, coordinadora del Laboratorio de Finanzas, comentó: “La educación resulta clave. Exige que los docentes nos encaucemos en el rol de guías para crear nuevos espacios de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de habilidades personales, con la mira puesta en las nuevas formas de hacer negocios con la tecnología y la adaptación al mercado laboral actual. El principal desafío es calibrar el conocimiento teórico con la experiencia que se gana con la práctica”.

Más opciones para estudiar

A fines del año pasado, el laboratorio financiero de la UADE lanzó diversos programas, como por ejemplo la Diplomatura en Fintech y la Administración de Inversiones Financieras, que en 2021 tendrán sus primeros egresados.

Karina Díaz explicó: “Los planes de estudio se diseñan a partir de las demandas que presenta el mercado laboral. Cuando las empresas nos hablan de necesidades concretas es porque identifican una carencia, pero no en el sentido peyorativo de la palabra, sino como una alarma. Es un semáforo que alerta sobre el requerimiento de perfiles especializados para resolver problemáticas nuevas. Las fórmulas tradicionales aplicadas hasta hace poco quedaron obsoletas en un mundo que abre paso a la transformación digital”.