Ahora los bancos invierten en cuidar el planeta

Ahora los bancos invierten en cuidar el planeta

Las entidades financieras desarrollan políticas para reducir la huella de carbono y reconvertir el uso de la energía hacia fuentes renovables.

La preocupación por el calentamiento global llegó a las políticas de responsabilidad social empresaria (RSE). Para esto las empresas se impusieron el objetivo de neutralizar su “huella de carbono”. Y los bancos no son ajenos a esta decisión en beneficio del planeta.

En Argentina, y como parte de una estrategia mundial que tiene a la Organización de la Naciones Unidas (ONU) como principal impulsor, las entidades bancarias ya trabajan para que sus emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases responsables del calentamiento global, llamados “gases de efecto invernadero” (GEI), sean nulas. Ejemplos son los procesos de cambio que realizan los bancos Santander, Galicia y BBVA.

Indicadores

La huella de carbono es un indicador ambiental que refleja la totalidad de los GEI que emiten las personas y empresas, medidos en dióxido de carbono equivalente (CO2eq). Algunos de los gases de efecto invernadero más importantes son el CO2 y el metano (CH4), entre otros. Los GEI provocan el calentamiento global, por eso es imprescindible reducirlos.

Con este objetivo, Santander Argentina redujo un 17,9% su huella de carbono en el país, pasando de +22.300 VCU (verified carbon unit) en 2019 a +18.300 durante el año pasado. Además, decidió compensar sus emisiones para convertirse en una empresa neutra en carbono.

El Santander compensa su huella a través de Salto Pilao Hidropower Plant Proyect Activity, una planta que produce energía hidroeléctrica. Actualmente se está trabajando a nivel global en un plan de análisis de propuestas locales de compensación. Y cuenta con once compromisos públicos vinculados a impacto social y ambiental, entre los que se encuentran alcanzar la neutralidad en carbono, consumir energía proveniente de fuentes renovables, eliminar los plásticos innecesarios de un solo uso e impulsar el financiamiento sustentable.

Vanesa Marignan, gerenta de Banca Responsable de Santander Argentina, remarcó que informar sobre la huella de carbono es “una manera de medir nuestro impacto ambiental para poder generar planes de reducción y compensación, reafirmando así nuestro compromiso con el crecimiento inclusivo y sostenible”.

Hacia los ODS

En tanto, el Banco Galicia también ya está alineado con el objetivo de mitigar el cambio climático y realizar un aporte concreto a la agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). Por eso la tradicional entidad bancaria argentina trabaja junto al Banco de Bosques en Misiones y continúa con el abastecimiento de energías renovables y el reemplazo de luminarias e instalaciones bajas en carbono.

Si bien la entidad financiera viene midiendo desde el 2010 su huella de carbono y reportando sus emisiones al Carbon Disclosure Project (CDP), durante el 2020 avanzó en sus objetivos y continúo incorporando nuevos ítems a la medición del carbono. Un ejemplo de esto fue la inclusión de los gases refrigerantes y plástico de las tarjetas de crédito y débito emitidas.

La estrategia de sustentabilidad de Banco Galicia se asienta en la convicción de que el negocio sólo podrá desarrollarse en tanto se considere el ambiente y el entorno social, por lo que busca minimizar el impacto directo e indirecto originado por su actividad.

Certificado de prácticas sustentables

Por su parte el BBVA logró el certificado Clean CO2, como garantía de la compensación de las emisiones. Este certificado acredita a la entidad como organización neutra en emisiones.

Por otra parte, la compensación de la huella de carbono se realizará con el proyecto de energía renovable Peralta I Wind Power en Tacuarembó, Uruguay, a través de los créditos que administra la empresa Anthesis Lavola.

“En Argentina tenemos el firme compromiso de acompañar a nuestros clientes y a la sociedad en su conjunto hacia una economía baja en carbono y con foco en los ODS. La certificación Clean CO2 es una muestra más del trabajo conjunto como organización que llevamos adelante en la lucha por el cuidado del medioambiente en cada geografía donde nos encontramos presentes y en la transición hacia un mundo más sostenible”, señaló Hernán Carboni, director de Relaciones Institucionales del banco en Argentina.

La compensación de la huella de carbono mediante ese proyecto se da en el marco de una serie de acciones internas, entre las que se destacan: certificaciones bajo la norma internacional ISO 14.001:2015; cambios tecnológicos y planes de reducción de consumos eléctricos, y de agua, gas, papel, residuos, entre otros; incorporación y compra de energías renovables mediante contrato celebrado con Parque Eólico Vientos la Genoveva II en Bahía Blanca, y la formación de auditores internos en medioambiente para lograr equipos más preparados para enfrentar los desafíos de un futuro sostenible.

Carboni resaltó: “En 2018, el banco se comprometió a alinear su cartera de crédito con los objetivos de calentamiento global del Acuerdo de París. Y apoya la necesidad de alcanzar cero emisiones netas de dióxido de carbono en 2050”.