Alternativas de inversión para un año complejo

Este año será complejo por la necesidad de renegociar la deuda, ¿cuáles son las alternativas de inversión en este contexto?

 

Este será un año complejo para decidir sobre las alternativas de inversión, la incertidumbre sobre la negociación con los acreedores y las medidas del nuevo gobierno obligan a realizar modificaciones a muy corto plazo.

Con este escenario, algunos asesores de inversión que consultó NBS Bancos y Seguros recomendaron dolarizar las carteras. Para hacerlo, los caminos son varios: bonos soberanos en dólares de corto plazo y bajo ley Nueva York, activos de América Latina y diversificación con acciones que coticen en Wall Street. También propusieron arriesgarse por bonos en pesos pero a muy corto plazo.

“La decisión para el inversor institucional depende del benchmark y del objetivo. Para el retail (minorista), es recomendable ser defensivo, es decir, privilegiar la liquidez y la moneda dura”, dijo el estratega de GMA Capital, Nery Persichini.

Además destacó que el Gobierno esté tratando de construir una curva en pesos para las letras del Tesoro, pero aclaró: “Todo lo que sea en pesos es riesgoso”. 

Para los inversores institucionales, recomendó los bonos CER que vencen en marzo y abril, y resaltó la ganancia en dólares que se puede realizar según la amplitud de la brecha cambiaria. También remarcó el potencial en dólares de los bonos dólar-linked o Dual (AF20), “siempre y cuando las licitaciones tengan adhesión y se pueda rollear la deuda de corto plazo”.

 

Complementar con América latina

 

En Compass Group cambian las recomendaciones en forma mensual. “Todos los meses se van revisando. Estamos en Argentina, y en un mes puede cambiar todo. Tenemos horizontes cortos. Las carteras que más cambian son las de riesgo más alto”, expresó Juan Salerno, portfolio manager y CIO de la administradora.

Para los clientes institucionales, que tienen que hacer frente a pasivos en pesos, Compass recomienda los FCI en pesos para calzar con los activos en los que invierte. Un portafolio conservador no tiene acciones argentinas y está todo invertido en dólares. Un portafolio agresivo, en cambio, cuenta con un 15% de acciones argentinas, un 10% en bonos de Argentina (aunque en enero bajó el nivel de exposición a los denominados en pesos) y el resto está repartido en créditos latinoamericanos en dólares, un fondo en acciones latinoamericanas grandes y otro de compañías pequeñas, principalmente de Brasil.

La administradora también tiene un fondo que invierte 100% en bonos en dólares e incluye títulos soberanos, provinciales y corporativos, de los cuales el 80% está bajo ley extranjera y el otro 20% bajo ley local. En tanto, el fondo de acciones argentinas contiene principalmente bancos, empresas energéticas y servicios públicos, pero también incorporó los ADR de Globant, Loma Negra y Corporación América, que no están listadas en el país sino en Nueva York. 

 

Refugiarse en el oro

 

La escalada de conflictos entre Estados Unidos y Medio Oriente llevó a Diego Martínez Burzaco, jefe de Estrategia de MB Inversiones, a agregar al oro como activo financiero a la cartera de los inversores minoristas e institucionales. 

“La exposición al oro permite hedgearse (cubrirse) contra la volatilidad que generan las tensiones geopolíticas”, explicó Martínez Burzaco. En ese sentido, se puede aprovechar el papel de Barrick Gold, ya sea directamente en el exterior o a través de su CEDEAR.

En el mercado internacional, recordó que el 60% de las emisiones soberanas de países desarrollados tiene un retorno negativo.

En el mercado de acciones, recomendó ir por las empresas denominadas por valor, más que por las de crecimiento. “Tienen estabilidad, baja volatilidad y una tasa de dividendos adecuada, de 3% a 5% en dólares”, opinó.

En el mercado de América Latina, consideró atractivo para los institucionales aquellos fondos que invierten en renta fija de la región, que puede dar un 4% anual en dólares, libre de riesgo argentino. 

A nivel local, para los institucionales que quieran comprar bonos, prefirió los instrumentos de corto plazo en deuda corporativa y en moneda extranjera. En acciones, aconsejó diversificar el riesgo argentino con CEDEAR y, eventualmente, tomar riesgo en empresas de consumo interno, como siderúrgicas.

Para el inversor retail que puede tomar riesgo, recomendó apostar por acciones argentinas de bancos, del sector petrolero asociado a Vaca Muerta y de empresas dedicadas al consumo interno. 

En renta fija, consideró que la mayor relación riesgo/retorno está en la deuda de corto plazo en dólares: los Bonar 20 y Bonar 24. “De salir bien la reestructuración, podría sacar buenas ganancias en dólares. Hay que tener paciencia y perspectiva de mediano plazo, porque no sabemos cuándo ni de qué manera se cierra”, apuntó.

 

Bonos del canje de 2005

 

Bajo el panorama de que haya una renegociación de la deuda, un alargamiento de plazos, una reducción en los cupones y una quita de capital, Adrián Yarde Buller, economista jefe de SBS consideró que “las únicas opciones atractivas” entre los bonos en dólares bajo ley local son los Bonar 20 y Bonar 24. Y consideró que sigue habiendo valor en los bonos del Canje 2005 bajo ley Nueva York (PARY y DICY). “Porque vemos una menor probabilidad de que sean reestructurados. Además, tienen protecciones legales más fuertes que los hacen más difíciles de reestructurar porque tienen que juntar mayorías muy amplias”, explicó.

Con respecto a la renta fija en pesos, apostó por el tramo corto de la curva CER (A2M2 y TC21) y promovió su fondo de gestión de renta fija FCI para posiciones en deuda corporativa.

Entre las acciones, el especialista invitó a los inversores a su fondo de acciones argentinas, que tiene un posicionamiento claramente corto en bancos y papeles vinculados a la energía. Además, se inclinó por empresas asociadas con materiales, construcción y exportaciones.

Para el inversor retail, ofrece las mismas recomendaciones pero, dado que enfrenta costos más altos, Yarde Buller aseguró que se puede capturar mejor la renta si se suscribe a un FCI en lugar de hacer las operaciones por su cuenta. “Son momentos de mucha volatilidad y todo el tiempo se están conociendo regulaciones nuevas que el cliente no tiene capacidad de digerir”, aportó.

Si bien sugirió a mayoristas y minoristas que bajen la exposición a pesos, no indicó abiertamente comprar dólares. “En general la recomendación no suele ser pasarse a dólares líquidos. Tiene que ser un escenario de mucho estrés. Si lo recomendáramos, sería MEP o cable”, añadió.

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