Argentina y Brasil: incertidumbre en un vínculo clave para despegar

A las diferencias entre los presidentes se suma el enfriamiento del comercio mundial por el coronavirus.

 

La relación entre los presidentes de Argentina y Brasil es una incertidumbre que debería resolverse porque es un vínculo clave para despegar.

Los dos países constituyen la principal relación comercial de la región y sus economías son altamente complementarias.

Las crisis respectivas en ambos países llevaron a que en 2019 se redujera un 50% el intercambio comercial comparado con el récord de 2011.

Los pronósticos indicaban que el gigante regional saldría de la recesión durante este año y eso impulsaría las exportaciones argentinas. Sin embargo, el impacto del coronavirus abre un nuevo interrogante en el comercio mundial. Economistas consultados por NBS Bancos y Seguros analizaron el vínculo entre la Argentina y su principal socio comercial en el contexto actual. 

 

La situación de Brasil

 

Consultado sobre los pronósticos para ambas economías, Daniel Marx, ex secretario de Finanzas de la Nación, señaló: “El consenso es que va a haber una recuperación suave en la economía brasileña para este año. Si no ocurriese esto, el mercado potencial para varias de las exportaciones argentinas no crecerá”.

Desde la consultora especializada en comercio exterior Abeceb, el analista macro Tobías Pejkovich adelantó: “Estamos estimando un crecimiento de la economía brasileña de 2,2%. Su banco central ha comenzado un ciclo expansivo de recorte de tasas de interés en julio de 2019 y, a comienzos de febrero, redujo la tasa a 4,25%, su mínimo histórico”. 

Desde el punto de vista del vínculo con Argentina, Pejkovich explicó: “Prevemos una mejora del intercambio comercial tanto en volumen como en el superávit de la Argentina. Según datos del INDEC, en 2019 el comercio bilateral fue de 20.500 millones de dólares. Es el más bajo desde 2006, un 24% menor con relación a 2018 y casi un 50% menor de lo que fue el máximo alcanzado en 2011. El saldo comercial cerró el año pasado con un leve superávit de 230 millones de dólares. Es el primer registro positivo desde 2002. Fue, básicamente, por una caída más fuerte de las importaciones (35%), cuando las exportaciones cayeron un 8%. Fue muy importante la reversión del saldo comercial. En 2017 habíamos tenido un déficit de 8.900 millones de dólares y en 2018, de 4.400 millones de dólares”. 

Sobre el pronóstico para el 2020, el especialista dijo: “Esperamos un intercambio de 21.300 millones de dólares y que la balanza sea positiva en 680 millones de dólares”. Y eso sería algo inusual: “La serie histórica indica que desde 2003 a 2018 hubo un déficit comercial crónico. En términos estructurales, en los últimos 15 años, Argentina es deficitaria con Brasil”.

 

Las consecuencias de la pandemia

 

El economista y ex titular del Palacio de Hacienda, Ricardo López Murphy, destacó el rol que juega el coronavirus a nivel mundial: “Toda la región ha agregado un problema que no estaba en la agenda tres meses atrás”. Explicó: “Normalmente uno esperaría que la economía brasileña se recupere después de años de mucha caída del Producto y tras avanzar con reformas estructurales muy importantes, como la previsional y la laboral. El problema es que el fenómeno de China ha sido un tsunami para el nivel de actividad de todo el mundo. Todos estamos revisando los pronósticos de la economía y nadie sabe bien cuánto va a durar y cuándo va a parar esta epidemia”.

López Murphy resaltó que el problema “tiene mucha relevancia para los países proveedores de China como la Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Perú. Y tiene mucha relevancia en los países desarrollados que usan manufactura china. Hay graves problemas logísticos por la parálisis resultante de las medidas de cuarentena”.

Y consideró que es esa crisis sanitaria la que “está detrás de las presiones cambiarias que se ven en Chile y Brasil y que acá están reprimidas por el cepo”.

 

Acuerdos comerciales con otros bloques y países

 

Otro punto clave y potencialmente conflictivo en el vínculo bilateral es la forma de inserción de cada uno de los países en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

Sobre ese punto, Eva Bamio, analista senior macro de Abeceb, afirmó: “La negociación ya está cerrada. Ahora viene el período de aprobación, que es muy largo. Brasil busca mostrarse como el país promercado. Si la UE lo aprueba, lo va a poner en vigencia más allá de lo que hagan los otros, algo que viola las reglas del Mercosur. Hay una rispidez pero, al menos por un año y medio, no creemos que vaya a ser tensionante en la agenda”.

A lo que añadió: “También hay negociaciones en curso con Canadá, con Singapur, con Corea del Sur. Brasil trajo a la mesa que quería negociar con Estados Unidos. No está claro que a Brasil le interese el acuerdo con Japón mientras que, ahí, Argentina tiene para jugar. Hay tensiones y rispideces, como el arancel externo común, pero, a la larga, los dos países se necesitan porque los sectores están muy integrados”.

López Murphy, por su parte, se refirió a las intenciones del país vecino: “Las palabras del ministro de Hacienda brasileño, Paulo Guedes, han sido muy claras, buscan un Brasil muy integrado al mundo. Quieren aprovechar el acuerdo con la Unión Europea. La lectura del ministro es que el ‘parazo’ importante de Brasil fue por su cerrazón y su baja inversión. Con ese diagnóstico, que comparten las autoridades de Paraguay y Uruguay, van a ir a un acuerdo con la UE que es muy favorable para América Latina. Hay que ver de dónde vienen los rechazos: vienen de los países europeos que creen que estas reglas de juego favorecen mucho a los del Mercosur”.

 

La “guerra comercial” entre Estados Unidos y China

 

Otro factor importante es la denominada “guerra comercial”, que promueve la política proteccionista del presidente norteamericano Donald Trump y que tiene su foco puesto especialmente en China.

Esta política afecta a uno de los principales compradores de productos primarios regionales y, al mismo tiempo, podría enfriar la economía global. Sin embargo, también abre una ventana de oportunidad porque las economías argentina y brasileña podrían sustituir sus exportaciones chinas con ventas a los Estados Unidos.

Para Daniel Marx, “puede haber una oportunidad menor dentro de una situación que se complica a nivel general porque enfría la economía mundial”.

López Murphy reconoció: “No es buena la política proteccionista de Trump para la Argentina. Nos convendría estar integrados a los Estados Unidos como Chile, México, Colombia y Perú. Eso daría mucho vigor a la actividad económica en base a un fuerte crecimiento de las exportaciones. Todos los países que han tenido una crisis como la de Argentina han crecido con inversión y exportaciones. Pero no escucho al gobierno hablar ni de inversiones ni de exportaciones”.

Por último, Eva Bamio recordó que “el Mercosur, como bloque, no actuó mancomunadamente frente al proteccionismo de Trump. Cada país fue a la negociación per se. Argentina busca orientarse a Europa y a China, que creíamos que sería un posible aliado, pero no es buena la coyuntura de la economía China por la fuerte desaceleración, a la que se agrega el coronavirus y grandes problemas internos”.

Y cerró: “La economía china se va a retraer este año. Además, China y Estados Unidos acordaron que el primero va a reforzar la compra de bienes agroindustriales, algo que va a golpear a las economías del Mercosur. El año pasado, el 75% de lo que crecieron las exportaciones se explicó por China, y este año no van a estar”.

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