Bancos versus fintech: regulación e informalidad

La banca tradicional apunta contra los beneficios de las fintech, mientras que estas aseguran que apelan a un público excluido por el sistema financiero.

 

A pesar del alto grado de informalidad que sufre la economía argentina, el Banco Central alegó intermediación financiera por parte de las fintech y reguló su operatoria. 

La medida tomada en enero apuntó a los medios de pago electrónicos y al crédito para consumo debido a que sólo las entidades financieras habilitadas por la autoridad monetaria pueden captar depósitos de los usuarios y prestarlos a un tercero.

Al mismo tiempo emitió un duro informe contra este tipo de entidades por sus altas tasas de interés a la hora de prestar dinero.

“El BCRA sigue con atención el desarrollo de la actividad de las fintech”, aseguró la entidad a cargo de Miguel Pesce en un comunicado que emitió en junio ante el elevado costo financiero total (CFT) ofrecido por algunas compañías y que oscila entre el 150% o 400% anual.

Según Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, “al regular, el Central intenta encarecer la tasa de rentabilidad de las fintech”. A eso añadió: “En términos de marcos regulatorios, los bancos tradicionales tienen una carga tributaria más alta y poseen una serie de requisitos o limitaciones para abrir una cuenta que las fintech no. Eso les permite poder vender un poco más barato”.

 

Inclusión e informalidad

Por su parte, las fintech señalan que gran parte de su éxito es porque su público está excluido de la órbita de los bancos. “Para abrir una cuenta basta con un celular, una foto y el DNI. Piden menos requisitos y, en última instancia, abarca al universo más grande que son los informales”, explicó el economista de Ecolatina.

Matías Carugati, director ejecutivo de Seido, coincidió en el rol negativo que juegan las “cuestiones burocráticas” de la banca tradicional y señaló que la informalidad “no pasa por cuán reguladas están las fintech o los bancos”. Por el contrario, especificó: “Hay otros tipos de costos en materia impositiva y regulatoria que las personas que están en la informalidad quieren evitar”.

En otras palabras, el bajo grado de inclusión financiera se debe atacar estructuralmente desde el Estado a través de reformas a nivel impositivo y laboral. 

“Entre el 35% y 40% de la economía trabaja informalmente y ni siquiera tiene protección legal. Es decir, no es que los empleadores deciden tener a alguien en negro por motivos personales, sino por un tema de costos e inviabilidad de los negocios”, manifestó Carugati, que explicó que las fintech “ofrecen soluciones que los bancos todavía no pueden dar”.

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