Bancos y aseguradoras apuestan a incubar proyectos

Son varias las empresas que decidieron poner en marcha incubadoras de startups. La relación con el ecosistema emprendedor genera beneficios mutuos: ayuda a los bancos y aseguradoras a adoptar avances tecnológicos y profesionaliza a los emprendimientos.

La innovación es un desafío que atraviesa a todas las empresas en el siglo XXI. Algunas entendieron que la mejor forma de encararlo es mediante un concepto colaborativo. Así, ciertas compañías del sector financiero y de seguros trabajan desde hace algunos años con sus propias incubadoras, una pata de sus empresas que apunta a invertir y respaldar económicamente emprendimientos novedosos.

Se trata de una situación de doble beneficio: las grandes empresas reciben, por un lado, ventajas impositivas y, por otro, el acceso a soluciones innovadoras para sus negocios; mientras que las startups logran el apoyo necesario para crecer y posicionarse dentro del mercado.

NBS Bancos y Seguros buscó 3 casos representativos dentro del ecosistema local. Por un lado, el de BBVA Argentina, que creó hace un tiempo un centro de innovación llamado Open Talent Innovation. Otro caso es el de Cubo, perteneciente al Banco Itaú, que puso en marcha con éxito un modelo colaborativo en Brasil que en algún momento puede extenderse al resto de la región. Por último, el caso de Cites, la compañía aceleradora del Grupo Sancor Seguros, que desde Santa Fe marca el ritmo de la innovación científica local.

Preparar el terreno para el cambio

La innovación tecnológica aparece como una semilla que tiene el potencial de transformar el ecosistema vigente, siempre y cuando se siembre en terreno fértil. Algunas compañías buscaron generar las condiciones adecuadas para hacer crecer estos proyectos.

“Nos enfocamos en el mundo entrepreneur, porque entendemos que ningún negocio puede permanecer en status quo, y la disrupción en los servicios financieros en muchos casos puede provenir de emprendedores que suman soluciones y nuevas formas de hacer, permitiéndonos desarrollar nuevos modelos de negocio que nos acerquen más a nuestros clientes”, explicó Leandro Álvarez, head de Solutions Development de BBVA en Argentina.

Por su parte, Renata Zanuto, head de Startups y Ecosistemas de Cubo Itaú, afirmó: “Tenemos la intención de ofrecer un ambiente inspirador para conectar a las personas brillantes, con la voluntad de transformar los negocios, la tecnología y la vida de las personas para mejor. Esto genera una proximidad entre el banco y gente talentosa e innovadora”.

Lo rico de estos espacios es el intercambio entre la cultura emprendedora y la corporativa. “Más de 10.000 colaboradores del banco ya pasaron por Cubo. Entendemos que podemos aprender mucho de la proximidad de ese público”, destacó Zanuto. “Queremos generar el intercambio de experiencias y la divulgación de oportunidades, tanto para emprendedores como para estudiantes, desarrolladores y profesionales de grandes empresas o startups”, añadió.

Por su parte, Nicolás Tognalli, fundador y CEO de Cites, la desarrolladora del Grupo Sancor Seguros, explicó: “Hace seis años, Grupo Sancor Seguros decidió ayudar a tender un puente entre los desarrollos que se dan en la academia, en las universidades y los centros de investigación, y el sector productivo. Para eso, creó Cites, que funciona como un fondo de venture capital o capital emprendedor, con facilidades para desarrollar startups de base científica”.

Economía en colaboración

Apoyar a emprendedores tecnológicos puede servir para que una compañía se haga con los recursos para avanzar en su transformación. “El objetivo de esta conexión es el desarrollo de un espacio de cocreación de soluciones (BBVA junto al emprendedor), para posteriormente incorporarlo como proveedor del banco. De este modo no nos enfocamos en una aceleración directa, sino en el desarrollo de un negocio conjunto”, afirmó Álvarez, a la vez que detalló que la inversión directa en nuevas soluciones está a cargo del área de New Digital Business, situada en San Francisco que, de forma directa o mucha veces mediante el programa de colaboración con Propel Ventures, realiza inversiones globales.

Pero, en muchas ocasiones, no son únicamente las soluciones finales de cada proyecto lo que posibilita la transformación. Para Zanuto, la transformación vino de la mano de un cambio de cultura. “Innovar implica introducir mejoras en cualquier área del negocio, ese es el objetivo del ecosistema de emprendimientos tecnológicos de Cubo Itaú, en el que circulan más de 2.000 personas a diario generando negocios con las startups de su portafolios. Trabajar con startups produjo un cambio cultural con respecto a las metodologías de trabajo, los tiempos y la forma de producción. Conjuntamente con el área de compras del banco, se redujo un 90% el tiempo de homologación de una startup”, señaló como una de las principales transformaciones exitosas llevadas adelante desde la aceleradora del banco de origen brasileño.

La inversión, motor del cambio

El aporte de dinero que las grandes empresas hacen en las startups es lo que les permite hacerlas crecer y posicionarlas en el mercado. Por ejemplo, Cubo de Itaú, realizó una inversión de 30 millones de dólares a tres años para impulsar la transformación digital en la industria bancaria.

La misma cifra es la que maneja Cites. La compañía busca 20 nuevas startups con base científico-tecnológica y en cada una de ellas podrá invertir hasta 500.00 dólares en su etapa early stage. Así, sumados a los 12 emprendimientos ya aprobados y en diferentes estadios de desarrollo, Cites llegará a conformar un portfolios de 32 empresas incubadas, el objetivo fijado para los próximos cuatro años.

En los últimos tres años, lograron licenciar 13 patentes provenientes de diferentes instituciones, incluidos Conicet y el Instituto Pasteur de París, entre otras. Además, BID-FOMIN, ahora llamado BID-Lab, destinó en mayo 3 millones de dólares para fondear proyectos de Cites.

“Es el único inversor en LATAM especializado en bucear en la academia para encontrar o generar oportunidades de inversión basadas en patentes dentro del sistema científico; así maximizamos el retorno de los inversores y lideramos el desarrollo de emprendimientos científico-tecnológicos de la región”, dijo Tognalli.

“Manejamos una inversión estimada por proyecto que ronda el medio millón de dólares”, detalló el ejecutivo y amplió: “Participamos accionariamente en las mismas, invertimos y las incubamos en nuestras instalaciones por un período que va entre un año y medio y dos años y medio, que es el período en el que buscamos contribuir a profesionalizar el management de esa compañía”, dijo.

La transformación financiera

Tanto en el caso de Itaú como de BBVA Argentina, la apuesta de sus incubadoras apunta a llevar a sus compañías al siguiente nivel en el universo financiero.

“Los servicios financieros están presentes en la vida diaria de los consumidores, en un mundo en donde el dinero físico tiene cada vez menos presencia, dando lugar al dinero digital. El desafío entonces es generar soluciones disruptivas, que sorprendan al cliente, que ofrezcan nuevas formas de hacer negocios y transaccionar con sus productos. Creemos que muchas de estas soluciones (que combinan innovación y nuevas ideas) pueden ser aportadas por emprendedores, poniendo en valor la agilidad de su tamaño y la cercanía al cliente y mercado”, dijo Álvarez.

En tanto, Zanuto hizo foco en lo rápido que se llegó a los resultados deseados al trabajar en esta forma colaborativa. “El proyecto de Cubo fue ambicioso desde su concepción, y en los tres últimos años el ecosistema evolucionó más que en la década anterior. Crear conexiones era lo que el ambiente necesitaba. El carácter pionero catalizó esfuerzos similares de íconos de otros segmentos, como salud y educación, y ese grupo de empresas producirá olas de gran impacto en lo sucesivo. Ahora, avanzaremos otras dos o tres décadas en los tres próximos años”, expresó la ejecutiva.

Ambas compañías consideran que la colaboración alcanzada en el interior de sus incubadoras puede extenderse a los nuevos jugadores del mercado, las fintech. “Creemos en una colaboración real entre el banco y el mundo fintech”, afirmó Álvarez, del BBVA. “Están claros los beneficios que genera al banco esta conexión, pero es importante remarcar que el beneficio realmente es mutuo ya que, de cara al emprendedor, el banco le propicia un escenario de gran exposición y escalabilidad de su solución, lo cual es superpotente para ellos”, remarcó.

Para Zanuto la irrupción de las fintech tampoco presenta una amenaza. “Entendemos que son complementarias a las posibilidades que el sector financiero tradicional ofrece. Cubo Itaú fomenta más de 15 industrias y tiene verticales en áreas específicas. Cubo Fintech, apoyado por el Itaú Unibanco, es una de ellas. Identificamos startups con soluciones reales y con potencial de escala para generación de negocios”, señaló.

Proyectos multiindustrias

Del portafolio de proyectos en los que Cites ha trabajado, una docena pertenecen al agro, la medicina y la ciencia en general, y sólo uno de ellos apunta al desarrollo de la industria de seguros, el core específico del Grupo Sancor.

“Las startups que potenciamos pueden estar dedicadas a la industria del seguro, las finanzas, o la medicina prepaga, que son los intereses del Grupo Sancor Seguros. Pero también, pueden estar dedicadas a desarrollos científicos totalmente diferentes de estas industrias, como pueden ser el desarrollo de robots o drones para el agro, implantes o dispositivos médicos, nuevos fármacos o productos para cualquier tipo de industria en general”, detalló Tognalli.

“Desde el comienzo decíamos que éramos agnósticos respecto al vertical tecnológico y de negocios. Lo que sí buscamos es que todas estas empresas tengan un nivel de desarrollo tecnológico superlativo, de muy alta calidad, y que eso les permita desarrollar mercados de manera global”, explicó al ser consultado sobre cuáles son las variables que los llevan a elegir los proyectos que luego van a acelerar.

Desde su inauguración en 2013, Cites analizó más de 1.000 proyectos. El 70% se originó en Argentina, pero también en Chile, Colombia, Brasil y México. De ese total, se terminaron mentorizando más de 50 y Cites decidió invertir en 12 startups. “El objetivo es crear un portfolios de inversión de capital de riesgo atractivo y rentable para los inversores; permitir que aprovechen el valor desarrollado por Cites y que las empresas encuentren oportunidades para desarrollar innovación”, explicó Tognalli.

En Sunchales, una ciudad santafecina de 25.000 habitantes, construyeron un centro científico-tecnológico que brinda a sus emprendedores desde equipos de gestión y servicios legales, de propiedad intelectual, impositivos y financieros hasta una completa infraestructura que incluye laboratorios completamente equipados, espacios de coworking y acceso a la última tecnología disponible para desarrollar sus proyectos.

“Contamos con una facilidad de incubación única en Argentina y nos especializamos en formar capacidades en management tecnológico y tender puentes entre la academia y el sector privado, productivo y de inversiones de venture capital. Encontramos en el sistema científico y académico conocimiento no descubierto por el sector productivo que, puesto en valor, permite maximizar el retorno para el inversor”, aseguró Tognalli.

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