Billeteras virtuales: aliadas en el aislamiento

La cuarentena impulsó el uso de billeteras virtuales para emitir y procesar pagos. El sector confía en que, tras la pandemia, seguirá el crecimiento.

La cuarentena dispuesta por el gobierno nacional para contener la COVID-19 alteró los hábitos de consumo y el mundo de las finanzas no estuvo exento. Con restricciones para realizar pagos en efectivo se aceleró el uso de las billeteras electrónicas y las transacciones online se multiplicaron.

La utilización de estas herramientas también se incentivó para minimizar los riesgos de contagios, dado que en los billetes y las tarjetas pueden quedar vestigios del virus.

 

Facilidad para pagar servicios

La industria interpreta a este mayor dinamismo como un paso más en el camino hacia una economía con una menor circulación de dinero físico y confía en que, una vez terminado el confinamiento, seguirá el crecimiento de estas soluciones financieras.

“Nuestros usuarios pueden abonar más de 4.000 servicios, recargar celulares, pagar tarjetas de crédito, invertir o sacar préstamos”, describió Martín Bellocq, gerente de Marketing de Ualá, fintech que recibió 150 millones de dólares en su última ronda de financiación y ya otorgó 1,5 millones de tarjetas prepagas desde su aparición en el mercado local.

El pago de facturas de servicios por esta fintech creció un 177% en este período y las transferencias bancarias a través de la Clave Virtual Uniforme (CVU) aumentaron un 40% frente a los días previos al aislamiento.

También la billetera Moni afirmó que se triplicaron las transacciones relativas a facturas de servicios. “Este comportamiento sigue en alza”, observó Juan Pablo Bruzzo, CEO de la firma.

Por su parte, Naranja X, la billetera virtual de Naranja, registró entre cinco y diez veces más transacciones impulsadas por promociones que la compañía activó para la recarga de celulares y tarjetas de transporte Sube y Red Bus (de un 50% de descuento). “Estas ofertas nos permitieron ganar capilaridad en el interior del país, donde funciona Red Bus”, explicó Gastón Irigoyen, CEO de esta billetera virtual.

En cuanto a MercadoPago, el brazo financiero de MercadoLibre, también registró un crecimiento en el pago de servicios. “En la segunda quincena de marzo subió un 94%”, dijo Alejandro Melhem, country manager de la fintech.

 

Utilidad para las pymes

Las pymes también debieron adaptarse al contexto y empezar a cobrar de forma online. De esta manera, el uso de links de pago y códigos QR registraron un alza a partir del aislamiento obligatorio.

Alejandro Melhem detalló que la compra con códigos QR en supermercados y minimercados aumentó un 20%, mientras que el link de pago, otra funcionalidad de la billetera, ganó impulso. “Tenemos un 90% más de vendedores activos usándolo, un total de 18.000 comerciantes y emprendedores. La facturación por este canal se elevó un 100%”, afirmó.

En tanto, Naranja X eliminó temporalmente la comisión que les cobra a los comercios en la utilización de su link de pagos, y en la cuarentena se duplicó la cantidad de negocios que lo emplean. También lo hizo la facturación obtenida a través de él. “Aumentó un 200% el volumen transaccionado”, puntualizó Gastón Irigoyen.

 

Proyecciones de la industria

Previo a la pandemia, el mercado local de billeteras virtuales ya experimentaba un auge. En 2019, según datos del sector, cuatro millones de argentinos las utilizaron como una alternativa para abonar impuestos y servicios, pagar con códigos QR, recargar el celular, cargar la SUBE o enviar dinero sin la necesidad de contar con una cuenta bancaria.

“La tendencia mundial de la eliminación del efectivo se intensificó con el coronavirus. Una vez asimilado el uso de estas plataformas es difícil volver al formato anterior. La Argentina tiene en este momento una oportunidad de transformación grande”, opinó Juan Pablo Bruzzo.

Para Gastón Irigoyen, “independientemente de lo que suceda con la actividad económica, el uso de soluciones digitales aumentará en el futuro próximo de la mano del boom del e-commerce”. Y agregó: “Además, el uso de efectivo disminuirá por tratarse de una posible vía de contagio y la tecnología contactless ganará protagonismo”.

“Muchas personas se volcaron a medios de pago digitales, en parte obligadas por el contexto. Pero a medida que la población experimenta la comodidad de estas herramientas, incorpora el hábito en el manejo diario de su vida financiera”, analizó Martín Bellocq.

 

¿Qué falta para que el sector despegue?

El sector mira con buenos ojos las medidas tomadas recientemente por el Banco Central (BCRA) y el trabajo realizado por su Mesa de Innovación Financiera en la regulación de las fintech. “Es clave contar con reguladores que entiendan el valor de la innovación y que industrias como la nuestra requieren reglas de juego que acompañen su evolución sin imponer barreras en su desarrollo”, sostuvo Juan Pablo Bruzzo.

Por eso, los actores de la industria creen que las políticas públicas deberán desalentar el uso del efectivo y la economía informal. “Debemos promover la digitalización de las transferencias, lo que conducirá a la formalización de la economía. Hay una base sólida para que esto suceda y un ecosistema fintech que florece con una oferta diversa de soluciones”, aseguró Alejandro Melhem.

En línea con él, el Gastón Irigoyen deslizó que “sería interesante lanzar un impuesto al uso del efectivo” y “quitar trabas” para así incentivar la incorporación de procesadores de pagos electrónicos.

En este sentido, para Martín Bellocq el avance futuro en la digitalización de las finanzas dependerá del trabajo coordinado entre el sector público y el privado. “Es fundamental que aumente la aceptación de tarjetas como medio de pago. También es muy importante la educación financiera para una mayor inclusión”, concluyó.

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