Bitcoin: ¿un refugio ante la volatilidad?

La criptomoneda se volvió más atractiva a partir de la escalada del dólar. Los organismos oficiales todavía debaten cómo regularla.

 

El bitcoin es una moneda virtual que ha ganado la atención ante la volatilidad de la moneda argentina. Pero su cotización también es fluctuante. Mientras en el mundo se debate sobre el rol de esta tecnología en el futuro y los bancos centrales de los países desarrollados buscan regular su impacto, en Argentina llama cada vez más la atención de ahorristas y de empresas, sobre todo en un contexto de crisis financiera.

 

Interés en alza

En Argentina el ecosistema bitcoin es pequeño en relación al tamaño total del sistema financiero. Sin embargo el interés de los usuarios es pujante y parece incrementarse al ritmo de la incertidumbre económica. 

Diego Gutiérrez Zaldívar, fundador de Rif Labs y parte del board directivo de la ONG Bitcoin Argentina, afirma: “Cuando la economía local está más inestable es cuando el bitcoin comienza a ser más atractivo y la gente comienza a informarse sobre cómo funciona”.

Sin embargo la moneda virtual también tiene vaivenes en su cotización: “Cuando tiene una subida de precio importante no es el mejor momento para entrar. Ni cuando hay euforia, ni cuando hay depresión; lo mejor es cuando se estabiliza, porque ahí no hay distorsión”.

Por su parte Manuel Beaudroit, CFO de Bitex, el primer exchange regional en Argentina considera: “Es un excelente refugio ante la manipulación de las monedas soberanas”.

Sebastián Serrano, cofundador de Rippio, una criptobilletera argentina con operaciones en Brasil, México y próximamente en España, coincide: “En Argentina, la necesidad más clara es la alternativa de ahorro o inversión. Esto se ve en momentos de mucha volatilidad o situaciones donde hay restricciones. Vimos un pico de demanda después de las PASO, con nuevos usuarios y mucha actividad de compra y venta”.

Los tres especialistas coinciden en que si se lo quiere usar como una alternativa de ahorro, hay que darle tiempo.

“Si se lo analiza como ahorro, y siempre con consideraciones de poner pequeños montos, es una buena manera de diversificar la inversión en un activo que no está relacionado con la economía tradicional”, remarcó Gutiérrez Zaldívar. A esto agregó: “A largo plazo, en períodos de tres años o más, siempre se ha apreciado, pero entre medio puede haber bajadas importantes”.

 

Salto al cepo

El control del mercado de cambios le dio un impulsó al ecosistema de las monedas virtuales. 

Manuel Beaudroit de Bitex ve en este nuevo escenario una oportunidad adicional: “Entendemos que Argentina es un país donde el dólar tiene una preponderancia muy grande. No podemos decir que la situación del cepo está buena, pero desde nuestro punto de vista le encontramos algo positivo”, aseguró.

Luego de que se conocieran las medidas del Banco Central, hubo un reacomodamiento de las condiciones. “El cepo impactó en los costos de operación de los exchanges, que se volvieron impredecibles”, apuntó Gutiérrez Zaldívar. 

Tal como ocurrió en otros momentos de restricciones en el mercado cambiario, la cotización oficial del dólar no es la que rige las operaciones de estos criptoactivos.

“Cambió mucho el pricing en el mercado, ahora vemos que se está usando un dólar de referencia mas parecido al del contado con liquidación. Esto pasa en nuestro exchange y en el resto de los brokers. Por lo que vemos un spread entre el precio de compra y el de venta”, explicó Serrano.

“El caso de uso más exitoso de bitcoin, además del atesoramiento de largo plazo, es para remesas. Las empresas, por ejemplo, les pagan a sus colaboradores o a sus freelancers en Latinoamérica usando esta tecnología para enviar el dinero, que luego se acredita en la moneda local del país adónde se hace el giro”, contó Gutiérrez Zaldívar. Y detalló: “El bitcoin es acá un sistema de transferencia regional, porque es muy eficiente: en diez minutos tenés la plata con un costo de 0,25 a 0,50 dólares; comparada contra una transferencia bancaria que puede llevar algunos días y tiene un costo de entre 45 y 50 dólares”.

 

Interés por parte de los bancos

Mientras que en otros momentos los bancos se mantuvieron al margen del boom de criptoactivos, ahora los ven como una oportunidad para extender el alcance de sus negocios. 

Manuel Beaudroit anticipó: “Estamos trabajando mucho con proveedores de core bancario, específicamente Bantotal y Red Link. Y vemos mucha permeabilidad tanto de los bancos como de sus clientes, en lo referido a pagos internacionales, o como alternativa a lo que es Red SWIFT; y también en la posibilidad de ofrecerlo como activo a sus clientes. Hoy ya estamos trabajando con un banco en comenzar a integrar la compra y venta de bitcoin para sus clientes a través del homebanking. Esto es algo que seguramente salga para el año que viene, pero ya es una realidad”.

 

Una regulación amigable

Al interés de los usuarios por el bitcoin se le agrega también el de los reguladores financieros locales.

En la Mesa de Innovación Fintech del Banco Central hay un espacio de trabajo dedicado a seguir soluciones del mundo bancario relacionadas con esta tecnología. Lo mismo ocurre en la Mesa de Innovación que estrenó este año la Comisión Nacional de Valores (CNV), que analiza este activo desde el punto de vista de las inversiones. 

Sobre esto Gutiérrez Zaldívar afirmó: “Con la UIF tenemos conversaciones desde la gestión anterior. Fue uno de los primeros organismos estatales que se acercó. Y, en general, la aproximación es positiva. Lo que hacen es extender las reglas que ya hay para otros medios de pago”.

Por su parte, Serrano, de Rippio, afirmó: “El interés del Gobierno es quitarle presión al dólar. Y como se puede ingresar a los exchanges con pesos, el ahorro de mediano o largo plazo en bitcoin, en cierta medida, cumple esta función”.

Sin embargo, para Gutiérrez Zaldívar el tratamiento impositivo que se hizo a nivel local no es favorable para el crecimiento de esta industria, ya que las monedas digitales quedaron alcanzadas por el impuesto a las ganancias. 

“Se trató a las criptomonedas como si fueran un activo especulativo. Y en realidad, el uso es lo que define a la naturaleza de esta tecnología. Si yo estoy usando bitcoin para pagar un café en un bar, en el fondo ese bar ya está pagando impuestos y, si a mí me ponen una imposición adicional por usar bitcoin, ahí me estarían haciendo una doble imposición. Fue un error diseñar las normativas de esa manera y no como se ha hecho en otros países, donde se tributa según el uso”, expresó.

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