familias con deudas

Cautela bancaria por la morosidad crediticia

Las economías familiares todavía tienen un estado incierto en cuanto al crédito en esta segunda ola de la pandemia.

En marzo de este año, el BCRA emitió la Comunicación “A” 6938 que modifica transitoriamente los criterios para categorizar la morosidad de familias y empresas. De esta manera se decidió ampliar de 30 a 60 días el período a partir del cual se considera irregular el atraso de pagos.

La medida tuvo efecto el formal de no afectar los balances de las compañías a partir de un escenario excepcional de la pandemia. Por eso, ahora los bancos se muestran cautelosos con respecto a la posible evolución de la morosidad de sus clientes crediticios. La economía sigue un rumbo dudoso y las medidas para controlar el coronavirus siguen afectando a muchos rubros.

Medidas bancarias

Por el lado de los bancos, decidieron limitar la financiación y el acceso a nuevos créditos y tarjetas. Las medidas surgen a partir del agotamiento de las políticas estatales y de las propias economías familiares que se encuentran exhaustas.

“En marzo estábamos abriendo de nuevo y aflojando el crédito y por eso cerramos ese mes con 18.000 millones de pesos de nuevos préstamos personales. Eso daba cuenta de que había optimismo en relación con el otorgamiento y la toma de créditos, porque si no estás en una buena situación, no te otorgan un crédito. Teníamos un inicio de recuperación. La gente pensaba en irse vacaciones, consumía. Ahora habrá que ver hasta cuándo dura, porque volvieron a cerrar actividades. Con los números de marzo estábamos optimistas, hoy no podemos saber. Con la nueva ola, tenemos un gran interrogante”, aseguró Guillermo Barbero, Socio de First Capital.

Indicadores de riesgo

Un dato distintivo a la hora de pronosticar las tendencias a la morosidad de los créditos personales y los consumos con plástico surge del tipo de consumo que realizan las familias y la financiación de los saldos. Porque cuando las familias recurren a la financiación de sus gastos corrientes con tarjetas, más allá del cumplimiento de los pagos, se trata de una señal de insolvencia de la economía familiar y una posible ruptura en la cadena de pagos.

“En los últimos meses de 2020, hubo mucha gente que compró electrodomésticos porque con el Ahora 12 diferían el pago de la primera cuota y querían aprovechar esas ventajas. Pero también hay mucha gente que se ve obligada a llegar a fin de mes utilizando la tarjeta de crédito. Cuando hacemos el análisis del endeudamiento de las familias, en general, da un equivalente a entre tres y cuatro sueldos. Pero hay familias que no tienen nada de deuda o apenas un sueldo, mientras que hay otras que tienen hasta siete sueldos. Entonces tienen que usar todo lo que tengan a mano para llegar a fin de mes”, señaló Barbero, destacando dónde se encuentra el riesgo y el problema.

Para terminar de describir el riesgo, destacó: “Otro fenómeno que ha surgido en este tiempo es que han desaparecido muchas fuentes alternativas de crédito para las familias. Otras compañías o tipos de empresas que otorgaban crédito en este último año se han retirado porque no tenían un respaldo o porque consideraban que no era negocio para ellas seguir operando”.

¿Cómo resuelven los bancos esta situación? Según Joaquina dos Santos, gerente de Créditos Minorista de Banco Galicia, con un buen uso de modelos predictivos del comportamiento de sus clientes. “Permiten tomar decisiones más precisas y segmentar mejor la cartera”, aclaró.

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