Cinco desafíos del sector bancario

Las entidades financieras no sólo deben enfrentar los retos de la digitalización, sino también las dificultades económicas propias del mercado local.

 

En este artículo elaborado por Gabriela Saavedra, socia líder de Servicios Financieros de KPMG Argentina, se analizan los cinco principales desafíos que enfrenta el sistema financiero argentino en la actualidad. 

A nivel mundial, el negocio bancario se ha desarrollado y transformado de manera significativa. La banca dejó atrás su carácter conservador y estructurado. La globalización y las regulaciones también han continuado con el mismo proceso.

Este contexto afecta al reducido sistema financiero argentino, que se caracteriza por un bajo dinamismo debido al menor otorgamiento de préstamos, fuentes de fondeo afectadas por las tasas de interés y acotados recursos derivados de la emisión de obligaciones negociables.

 

Rentabilidad y eficiencia

El primer desafío tiene que ver con la rentabilidad y la eficiencia.

Al 31 de mayo de 2019 los bancos habían registrado una rentabilidad nominal en torno al 4,5% del total del activo y del 41,6% del patrimonio neto. En términos reales, y comparado con una inflación interanual acumulada a la misma fecha de poco más del 57%, significa que el sistema financiero obtuvo pérdidas.

Entre los componentes del margen financiero –que evidenció una tendencia creciente en términos nominales a lo largo del período– se destacaron las mayores ganancias por títulos valores e intereses por préstamos. 

En cuanto a los ingresos por comisiones se observó, por el contrario, una leve contracción, mientras que los gastos operativos continuaron en ascenso. La misma tendencia se verificó en los cargos por incobrabilidad.

De esta manera, el sistema financiero enfrenta como principal reto lograr desarrollar una mayor eficiencia en sus procesos y en su modelo de negocio que contribuya a la estabilización de los gastos operativos y reduzca el costo de financiación.

 

Calidad de la cartera crediticia

El segundo desafío es enfrentarse a un deterioro en la calidad de la cartera de créditos, causada por un aumento de la morosidad.

Cabe destacar que la calidad de la cartera crediticia comenzó a deteriorarse a fines de 2017. Esa tendencia se acentuó desde mediados de 2018 como parte de la fase recesiva que afecta a la economía argentina y de la caída de préstamos al sector privado. Al 31 de mayo de 2019, el ratio de irregularidad alcanzaba el 4,29% y denotaba un aumento de 2,7 puntos básicos con respecto al cierre del ejercicio 2018.

Sin embargo, los holgados niveles de previsionamiento y de capital hacen que el nivel de solvencia del sistema financiero no resulte afectado de manera significativa ante eventuales aumentos de la irregularidad.

 

Fondeo limitado

Un tercer desafío es que los depósitos continúan siendo la principal, y casi exclusiva, fuente de fondeo de las entidades financieras locales. Y la composición estructural del fondeo bancario revela una limitada capacidad de transformación de plazos. 

De acuerdo con lo publicado por el Banco Central en su Informe de Estabilidad Financiera de mayo de 2019, en el primer trimestre del ejercicio 2019 los depósitos a plazo presentaron apenas un plazo contractual de dos meses.

Sin duda, el desafío en el fondeo está en la estabilización estructural y la gestión de cualquier impacto negativo que resulte de la volatilidad de las tasas de interés.

 

Transformación digital

La transformación digital es el cuarto desafío que enfrenta el sector bancario. Porque se trata de una adaptación a los nuevos procesos y de sumar nuevos enfoques y metodologías de trabajo.

Para lograr el éxito de cualquier transformación del negocio y de los procesos es necesario colocar al cliente en el centro y asegurar que su nivel de confianza y fidelidad se mantenga intacto o se incremente en el nuevo escenario. El sector bancario debe asegurarse de entender al cliente y comprender sus necesidades.

La clave de la transformación digital es, entonces, orientarla hacia el cliente. Para eso se necesita, además, trabajar con la gente y facilitar su participación en este proceso.

Sin un entendimiento cabal de esta lógica cualquier proyecto de transformación (aún el más costoso y disruptivo) se convertirá en un fracaso. 

 

Inclusión financiera

El quinto desafío tiene que ver con que la economía argentina aún está alejada de los indicadores de bancarización de la región y representa un volumen muy menor en términos del Producto Bruto Interno (PBI).

Los países que conforman el grupo del G20 se han comprometido en el desarrollo de la bancarización al adherir a los principios para la inclusión financiera digital. Claramente, las innovaciones tecnológicas aplicadas a las operaciones financieras mejoran y reducen el costo de esos servicios, a la vez que facilitan el acceso a la población. Entonces los bancos deben continuar trabajando en pos de esta meta. 

El desafío, por lo tanto, está en la adecuada planificación de las inversiones y proyectos asociados con este objetivo de inclusión digital.

Los desafíos están planteados. Identificarlos en cada organización y anticiparse a ellos es la clave.

 

Este artículo fue elaborado por Gabriela Saavedra, socia líder de Servicios Financieros de KPMG Argentina

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