Cómo renacer después de un cisne negro

El impacto de la pandemia tuvo consecuencias económicas. El debate entre la salud o la economía no alcanzó para solucionar la crisis.

 

Un cisne negro es una metáfora para referirse a un evento sorpresivo de impacto socioeconómico. En este sentido puede verse a la pandemia, que generó un fuerte parate económico.

A partir de los datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), difundidos en mayo por el Banco Central de la República Argentina, surgió un pronóstico de inflación acumulada en todo 2020 del 44,4%. Y en el caso de la actividad económica, se prevé una caída del PBI del 7% y un rebote del 3,8% que llegará hacia 2021.

Ante esta situación, diversos economistas analizaron para NBS Bancos y Seguros cómo renacer de la crisis actual.

 

Medidas para el despegue

Consultado sobre las mejores decisiones para la recuperación, el economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman explicó que “la obra pública es una salida típica por los encadenamientos que genera, y también habrá que promover crédito barato pero focalizado”.

Por su parte, el director de FIEL, Daniel Artana, consideró que “está muy fuera de foco esa idea de que después de la pandemia viene más Estado, porque hay que financiarlo: o se sube bestialmente la presión tributaria o se coloca deuda”.

En la misma línea, el ex ministro de economía Ricardo López Murphy recordó que la política después de la Segunda Guerra Mundial fue la de que el Estado se retire. “El gasto cayó a un tercio y eso fue muy reactivante porque se pueden bajar los impuestos, dar lugar el sector privado y promover exportaciones”. Según él, no existe la posibilidad de financiar más gastos: “Por eso tenemos esta inflación y problemas con el endeudamiento interno y externo”.

En cambio, las primeras medidas deberían “llevar las tasas de expansión monetaria a un nivel congruente con la evolución del PBI nominal a niveles más consistentes y con metas de inflación razonables”. Con todo, señaló que la clave de la recuperación está en las exportaciones porque la Argentina está muy condicionada por su falta de ahorro y de acceso al crédito. Para eso sugirió que “un tipo de cambio bien competitivo es un gran factor de recuperación, como lo fue entre 2002 y 2005”.

 

El fantasma de la inflación

Las primeras medidas de asistencia que adoptó el Gobierno nacional implicaron una fuerte emisión monetaria. En condiciones normales, según dicta la teoría económica ortodoxa, semejante expansión monetaria, tarde o temprano, se traslada a precios.

Sin embargo, para el ex secretario de finanzas Daniel Marx y actual director ejecutivo de Quantum Finanzas, “es un tema de demanda de dinero. Si hay credibilidad, esa emisión se absorbe”. Para eso, explicó, es necesario generar “un sistema impositivo predecible, un esquema de ordenamiento fiscal y monetario y una ratificación de una política que preserve los contratos”.

Sobre el punto, Daniel Artana señaló: “La emisión primero te pega en la brecha. El BCRA empieza a perder reservas como está sucediendo ahora a pesar de un superávit comercial de 1.200 millones de dólares por mes. En algún momento el BCRA va a tener que soltar el tipo de cambio oficial y hará que esa emisión se traslade a precios”.

Con todo, advirtió que “en una circunstancias como esta, hay más demanda de dinero por un tema de precaución: no se gasta todo porque la gente tiene miedo de perder el empleo”. 

En tanto, Matías Rajnerman estuvo de acuerdo y opinó: “No veo una disparada inflacionaria en el corto plazo si se arregla la deuda. Los pesos de más llegarán a precios si antes van al dólar. Si no ocurre eso, va a estar contenida”.

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