¿Cómo se preparan las fintech e insurtech argentinas para buscar fondeo internacional?

La innovación, el talento y un mercado donde sólo el 50% de las personas accede a servicios financieros, convierten en atractivas para los inversores extranjeros a las fintech e insurtech locales. Sin embargo, participar de una ronda de inversión no es un proceso fácil y requiere mucha preparación.

 

Durante 2019 el mercado fintech e insurtech de Latinoamérica recibió fondeo internacional por un total de 2.659 millones de dólares a través de 94 operaciones. Según el informe “Inversión en Latam 2019”, de Finnovating, el fondeo de fintech creció 180% comparado con 2018. Brasil fue el país de la región que concentró el 70% de las inversiones, le sigue México con el 20% y Argentina con el 8%. Del total de operaciones registradas, 72% fueron equity (capital inversión) y el 28% restantes fueron préstamos.

Brasil es uno de los países de la región que capta el mayor volumen de inversiones por el tamaño del mercado y lo mismo sucede con México y Colombia. Pero otro de los factores que los hacen mercados atractivos tiene que ver con la posibilidad de generar un clima de negocios que asegure a los inversores que van a obtener una buena rentabilidad, algo que el mercado argentino no siempre puede garantizar.

Pese a que el escenario económico local no es el más alentador, Argentina pudo ubicarse en el tercer puesto porque el año pasado obtuvo financiación por 154 millones de dólares. De ese total, 150 millones de dólares fueron conseguidos por Ualá en una ronda de inversión liderada por Goldman Sachs Investment Partners (GSIP) y con la participación de Ribbit Capital y Monashees.

 

A los ojos del mundo

 

Pero, ¿qué es lo que resulta tan atractivo de las startups locales para los inversores extranjeros y que permitió a Argentina ubicarse detrás de Brasil y México, los dos grandes mercados latinoamericanos?

Existen al menos cinco puntos clave que pueden variar según las características o el grado de desarrollo de la empresa: el tamaño del mercado potencial, sus ingresos, el crecimiento mensual, el grado de innovación y el equipo de trabajo.

A esta lista, María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina, agregó que algo que diferencia a los emprendedores argentinos de los de otras partes del mundo es el talento. “Su ADN lo convierte en un emprendedor nato, con capacidad de adaptarse constantemente a entornos cambiantes y también es considerado como inspiración para otros emprendedores del mundo. Es pionero, piensa a nivel global, tiene ambición, creatividad y es resiliente y ejecutivo”, dijo.

Desde su compañía ayudan a emprendedores en su etapa de crecimiento, ya que les prestan asesoramiento y generan conexiones estratégicas entre inversores y emprendedores cuando deciden levantar capital para acelerar su crecimiento. Además, a nivel global, tienen el fondo Endeavor Catalyst dedicado a apoyar exclusivamente a emprendedores de la red en sus rondas de inversión institucional.

Además del talento local, el interés de los inversores extranjeros se mueve en función del tipo de industria (biotecnología, agropecuaria o de base digital) en la que les interese invertir y que les garantice mayores posibilidades de rentabilidad.

A su turno, Maia Eliscovich, gerente de Nuevos Negocios de Ualá, opinó que los mercados emergentes como el argentino tienen todavía mucho por innovar. “Nosotros incluimos financieramente a gente que está fuera del mercado y eso les encanta pero, cuando uno compara las estadísticas de inclusión financiera de Estados Unidos con las de Argentina, por ejemplo, todavía tenemos un 50% de la población a la cual ofrecerles servicios”.

Aunque Ualá logró una inversión millonaria, no siempre es fácil para las startups conseguir financiación. En ese sentido, Martín Ferrari, vicepresidente de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA) y CEO de 123Seguros, explicó que existen una serie de factores que dificultan el acceso al capital, de los cuales hay dos que son determinantes: “Por un lado, el exagerado optimismo de los fundadores frente a las posibilidades de su negocio, lo cual genera que le cierren las puertas de inmediato; y por otro, el excesivo pesimismo, que hace que no puedan tomar los riesgos necesarios para dar saltos de crecimiento lo suficientemente interesantes como para llamar la atención de los fondos de inversión”. ASEA brinda asesoría a los emprendedores y los ayuda a encontrar los inversores para su negocio.

Bearzi, en tanto, se mostró más optimista y enfatizó que si la compañía tiene un proyecto valioso, buenas métricas, un equipo de trabajo potente y algo que la diferencie de las demás, siempre será llamativa para los inversores.

“Cada vez son más las oportunidades que ofrece un ecosistema en crecimiento y todos los actores, de distintas industrias, valoran el conocimiento y el talento emprendedor como un factor de innovación para sus compañías. Así, las startups pueden obtener financiación ya sea trabajando con grandes empresas con programas de innovación abierta, participando de concursos o accediendo a aceleradoras. Sin embargo, es cierto que cada vez son más los emprendedores que se animan a formar parte de esto y eso puede significar mayor competencia”, comentó.

 

Cómo estar preparados

 

Participar de una ronda de inversión es un trabajo casi tan importante como el que se desarrolla todos los días para llevar y hacer crecer el negocio. Debe estar claro que los fondos ubican grandes cantidades de capital y en la misma medida esperan retornos significativos que justifiquen el riesgo que están asumiendo.

Por lo tanto, “lo primero a saber es que el proceso de obtener dinero de estos inversores está lejos de ser simple. Se trata de una tarea 24 × 7 del CEO de la empresa y, como primera parte del proceso, es recomendable que el equipo se organice internamente para seguir funcionando sin contar con él en el día a día”, explicó Ferrari.

Además, cada proceso de inversión difiere según el momento en el que se encuentre la compañía, la industria a la que pertenezca, la proyección o capacidad de crecimiento que tenga y el clima de negocios que acompañe esa búsqueda de capital.

También existen diferentes rondas de acuerdo al momento de la empresa. A medida que el negocio madura, también cambian las formas de buscar financiamiento. “Es común que una empresa comience con una ronda seed (capital semilla) y continúe con las rondas de financiamiento A, B y luego C”, agregó Ferrari.

Es fundamental que la startup tenga definida su estrategia, sustentada por un plan financiero que explicite las razones por las cuales están buscando ese capital, en qué lo van a usar una vez que los obtengan y qué objetivos van a cumplir con ese dinero.

“Otro desafío para el emprendedor será saber elegir a quién presentarle su empresa, asegurándose de que el perfil del inversor se alinee con el perfil de su proyecto. Generalmente el proceso de levantar capital dura no menos de seis meses”, indicó María Julia Bearzi.

Por otra parte, agregó Ferrari: “Antes de que comience cualquier ronda de financiación, los analistas realizan una valoración de la empresa, que incluye diferentes factores como la gestión, el historial comprobado, el tamaño del mercado y el riesgo. Una de las distinciones clave entre las rondas de financiación tiene que ver con la valoración del negocio, así como con su nivel de madurez y sus perspectivas de crecimiento. A su vez, estos factores afectan los tipos de inversores que probablemente se involucren y las razones por las cuales la compañía puede estar buscando nuevo capital”.

 

En primera persona

 

Ualá tiene un historial interesante en la búsqueda de fondeo internacional desde su lanzamiento en 2017 y ya ha participado de tres rondas de inversión: la primera de 10 millones de dólares liderada por Soros Fund Management LLC, junto con Jefferies LLC, Point72 Ventures y el emprendedor Kevin Ryan, entre otros; una segunda ronda de 34 millones de dólares en septiembre de 2018; y la última, en noviembre de 2019, por 150 millones de dólares, con Tencent y Softbank como inversores.

La ejecutiva de Ualá opinó que preparase para participar de una ronda es un proceso difícil que requiere de muchos recursos y tiempo. “Cada vez es más lo que quieren ver los inversores. El nivel de profesionalismo que se espera en una ronda siempre es mayor  y, aunque se va aceitando el proceso, se requiere el esfuerzo de un montón de gente y la capacidad de poder coordinarlo con las prioridades que tiene la empresa”, afirmó Maia Eliscovich.

En ese sentido, la vocera de Ualá dividió el proceso en cuatro partes. En la primera etapa se define la estrategia, la empresa tiene que identificar cuál es el objetivo de esa ronda, qué recursos va a asignar al proceso, identificar a los potenciales inversores y armar un inventario con todo lo que pueden requerir.

“Nos hemos dado cuenta de que las conversaciones con inversores son mucho más fáciles cuando uno no está levantando capital. En general, ellos tienen mucha experiencia en la industria y es fácil acercarse cuando uno todavía no tiene que proponerles una idea. Utilizar organizaciones locales que nuclean emprendedores o incubadoras puede ser muy útil como guía para este proceso”, contó.

En la segunda parte, se presentan los resultados de la empresa hasta el momento: cantidad de usuarios, feedback que recibió del mercado y resultados financieros, si los tuviera. En tercer lugar, se contemplan los planes a futuro de la compañía: cómo planea crecer en el tiempo y el destino de los fondos que está levantando.

La cuarta etapa del proceso tiene que ver con quiénes integran la organización. Para Eliscovich es una de las principales razones que lleva a los inversores a elegir a la empresa. “Les interesa ver quiénes están involucrados, de dónde vienen, cuál es su manera de liderar. Se van a sentar en reuniones con varios integrantes del equipo para ver cómo interactúan”, sostuvo.

Por su parte, Bearzi apuntó: “Una de las recomendaciones más importantes para una empresa que está tratando de levantar inversiones es transmitir confianza y convertirse en un referente del sector, comunicar la dimensión del mercado potencial y la ambición de crecimiento”.

Y agregó que lo que hace atractivos a los emprendedores es “su nivel de disrupción, sus métricas de impacto, como facturación, crecimiento y clientes y un foco global con potencial de escalabilidad”. También señaló: “Los inversores tienen en cuenta el historial y la experiencia de la startup y sus equipos, pero valoran más sus oportunidades para crecer, innovar y captar clientes. Cuando hablamos de ‘valor’, este concepto adopta un significado nuevo, como el equipo emprendedor y el grado de innovación de la tecnología que están usando. Son parte de los activos subjetivos”.

Por su parte, Martín Ferrari enumeró cómo prepararse para el proceso. En ese sentido, mencionó como factores clave investigar tanto el mercado propio como el del inversor e ir construyendo la red con antelación para activar los contactos en el momento indicado.

“A la hora de buscar dinero, una buena reputación es el diferencial que hace lograr una intro con un inversor, que les respondan el email o que puedan presentarle su idea. Es un proceso que puede llevar hasta nueve meses y hay que estar preparado para escuchar muchos ‘no’”, agregó.

Cuando una empresa se prepara para una ronda de inversión, es importante dedicar tiempo para entender cuáles son las prioridades, los objetivos y la misión de la compañía antes de lanzarse a levantar capital.

En ese sentido, Eliscovich enfatizó: “El inversor elige a una empresa y creer en ella, pero también la empresa elige tener al inversor como aliado, un consejero que lo asesore en cómo crecer y operar. El preconcepto que uno tiene antes de empezar es que el inversor es alguien que te da un cheque y después se va a su casa, y en realidad es gente con la que terminas trabajando semanalmente”.

Como conclusión, los entrevistados coincidieron en que el proceso es orgánico y puede ir mejorando sobre la marcha. Aunque no haya un resultado positivo inmediato son experiencias e interacciones que permiten ir haciendo un aprendizaje.

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