Con el foco en la educación

Tras un año sin clases presenciales, la educación se volvió uno de los temas excluyentes en materia de sustentabilidad.

 

La crisis generada por la pandemia también abrió un debate en torno a la educación. Apenas declarada la cuarentena, docentes y estudiantes debieron utilizar las nuevas herramientas informáticas para continuar con el año lectivo.

En este contexto, las empresas adaptaron sus estrategias de responsabilidad social empresaria (RSE) con foco en la educación para la “nueva normalidad”.

 

Seguir pese a todo

 

Según comentó Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad del Banco Galicia, se adaptaron los contenidos de los talleres que, desde 2007, el Galicia y la Asociación Conciencia llevan adelante. Se trata de una serie de capacitaciones que buscan acompañar a jóvenes en la toma de decisiones económicas y financieras responsables a través de la incorporación de conocimientos y herramientas prácticas. A raíz de la pandemia los contenidos se tuvieron que hacer 100% virtuales.

Por su parte, Vanesa Marignan, gerente de Banca Responsable de Santander Argentina, opinó que tras la pandemia, probablemente persistan algunos de los cambios que se hicieron junto con las fortalezas propias del sistema tradicional.

“Es muy difícil pensar en el desarrollo de los jóvenes sin tener en cuenta la importancia que tiene el relacionamiento interpersonal. A su vez, los sistemas educativos se enfrentan al desafío de potenciar las ventajas de la digitalización a la que se tuvieron que adecuar”, señaló.

 

Educación financiera

 

La educación puede ser una herramienta transformadora. Y la educación financiera, un importante instrumento para la inclusión y una mejor toma de decisiones. Por eso, los bancos promueven acciones dirigidas a clientes y a la comunidad en general.

El Santander lleva adelante programas y actividades de becas y acompañamiento a jóvenes de todo el país. La intención es que puedan continuar con sus estudios escolares y acercarse a la educación terciaria. También apoyan iniciativas para la capacitación de docentes y alumnos en el uso de tecnologías. Apadrinan escuelas para la formación de docentes y alumnos. Y realizan acciones de recuperación de infraestructura y equipamiento de instituciones educativas.

La estrategia del Santander tiene tres líneas de acción: facilitar el acceso a servicios financieros básicos; ofrecer financiación adaptada a las necesidades de los colectivos más vulnerables; y promover la resiliencia a través de programas de educación financiera.

Los objetivos son simplificar los conceptos económicos para que las personas puedan tomar mejores decisiones financieras; reducir la brecha de información entre los clientes y los proveedores de servicios financieros; y fomentar la máxima transparencia y confianza. 

En la misma línea, el Banco Patagonia adaptó a la modalidad remota sus programas con foco en educación. Uno es Desafío BP, dirigido a estudiantes secundarios, y el otro es BP Innova, dirigido a estudiantes universitarios, sobre seminarios web a medida de la currícula académica.

En línea con su colega, Heather Feehan, jefa de RSE y Clima Organizacional del banco agregó que en este escenario de transformación digital es prioritario formar jóvenes que puedan complementarse con el potencial que ofrece la tecnología. Y también es importante poner especial énfasis en las competencias que favorecen la capacidad de adaptación, la resiliencia, el trabajo en equipo y el estímulo de un espíritu innovador y emprendedor.

 

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