Continuar con los logros en inclusión financiera – Gustavo Gómez

Gerente general de GIRE-Rapipago

 

El gobierno saliente cosechó éxitos en la bancarización y el uso de medios de pago electrónicos. Al mismo tiempo, la reducción del uso de dinero en efectivo favoreció a nuestra industria. Apostamos a mayores avances en estas temáticas que favorecen la formalidad.

 

A modo de balance, hay que decir que los objetivos macro que se planteó el gobierno de Mauricio Macri, como bajar la inflación y la pobreza o generar empleo, no se cumplieron. Se vio además una complejidad en la tarea impositiva para las empresas porque, si bien bajó la alícuota de ganancias, la presión fiscal no sólo del gobierno nacional, sino también la municipal y provincial, fue fuerte. Las empresas que tienen su modelo blanqueado fueron más castigadas que otras que trabajan más con la economía mixta y creo que eso generó caídas en la rentabilidad y, probablemente, pérdida de empleo en algunos sectores.

Vimos muchos avances con respecto a la inclusión financiera en estos últimos años. La ley de inclusión financiera y el desarrollo de medios de pago electrónico, como las billeteras digitales, facilitó la habilitación de nuevos jugadores en medios de pago no tradicionales. Fue muy positivo teniendo en cuenta que el nuestro es un negocio muy basado en el efectivo y que el Banco Central le puso mucho foco. Desde el último año y medio, en que se tomaron las últimas decisiones, ya un 20% del volumen pasó a manejarse con dinero electrónico.

En nuestro caso, es una industria que no creció mucho en estos años, pero por las eficiencias del menor uso de efectivo se mantuvo estable. Creció poco pero creció en estos cuatro años; más que nada, sobrevivió. Teniendo en cuenta que el manejo de efectivo es nuestro principal costo, estos avances nos permitieron trabajar más con tarjetas y pudimos bajar los costos del movimiento de caudales.

El aumento de tarifas, la falta de crédito y la alta inflación impactaron mucho. Por ejemplo, los planes de ahorro previo para autos, que eran importantes, cayeron a la mitad en los últimos dos años. Eso afecta a la industria automotriz y también impacta en nuestro volumen. De todos modos, en nuestro caso veníamos haciendo inversiones de otro tipo y abrimos dos compañías: una de transporte de caudales y una fintech de billeteras digitales. Esto nos permitió crecer.

Como empresa de perfil tecnológico, la devaluación también tuvo su impacto negativo para la compra de tecnología. El valor del dólar creció más que nuestros precios, lo que generó una pérdida de rentabilidad en las empresas que compran tecnología en forma intensiva y también mano de obra, porque hay un déficit de entre 5.000 y 10.000 trabajadores con perfil tecnológico.

Es muy importante cuidar los costos para este 2020. Ya hicimos y terminamos las inversiones; ahora, queremos consolidar el negocio. Prevemos un primer semestre aún con alta inflación, tasas reales negativas y algunos ajustes de salarios –por lo menos nivelando la brecha de 2019 y con algo de suba para 2020–. Creemos que el salario le va a ganar un poco a la inflación para recuperar algo de lo atrasado. En relación con nuestra actividad prevemos mantenernos sin crecimiento durante el primer semestre y luego empezar a crecer de a poco hasta llegar a 1% en el año.

Es fundamental que la economía pueda recuperarse, mejorar el consumo y el crédito. También creo que es importante la reforma impositiva y laboral. Es necesaria porque, si no se hace, termina por aumentar la informalidad. Es fundamental generar más simplificaciones en los impuestos. Y, desde el punto de vista del gasto, la mayor parte recae en lo previsional. Este no es un problema de Argentina si no del mundo, no es fácil, pero a nivel del gasto público hay que encontrarle alguna vuelta para que sea más sustentable el proceso. Revisar, sincerar y conversar para poder avanzar en este sentido.

Apostamos a los avances en materia de inclusión y bancarización y creemos que los mensajes del nuevo gobierno harán foco en este sentido. Seguramente llegarán a través de distintas herramientas para que, por ejemplo, la gente se acostumbre al uso del medio de pago electrónico y los negocios dispongan de las terminales para vender con tarjeta. Es un problema cultural aunque también hay algunos comercios que no lo fomentan para evitar retenciones impositivas.

En definitiva, hay cosas buenas y cosas que funcionaron mal. Pero hay una base y ojalá todas las cuestiones que necesitamos que se arreglen, que son de largo plazo, puedan ir avanzando. Confiamos y tenemos mirada positiva. La democracia argentina salió fortalecida y ojalá le vaya bien a este nuevo gobierno porque va a ser mejor para todos.

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