Controversia en el mercado de reaseguros

Advierten contra la creación de un oligopolio

Mercado

Hace algunas semanas, la Superintendencia de Seguros de la Nación aumentó los capitales mínimos para las reaseguradoras que operan en el mercado local de 30 a 300 millones de pesos. Esto generó una fuerte reacción tanto de los jugadores de este segmento como de las compañías de seguros, que consideran que la medida no se condice con la realidad.

Semanas atrás, la Superintendencia de Seguros de la Nación emitió una resolución que incrementa los capitales mínimos que deben poseer las reaseguradoras que desarrollan sus actividades en nuestro país desde 30 a 300 millones de pesos. Esta decisión despertó una airada reacción de los operadores del mercado que, si bien esperaban una actualización de esa cifra, en modo alguno imaginaban que fuera de esa magnitud.

“Este salto impuesto por las autoridades estaría dejando un mercado sobrecapitalizado”, afirmó, en diálogo con NBS Bancos y Seguros, Horacio Cavallero, gerente general de Punto Sur Sociedad Argentina de Reaseguros y presidente de la Cámara Argentina de Reaseguradores (CAR).

El directivo destacó que están a la espera de que el organismo justifique esta decisión: “La pregunta que aún nos deben contestar es en qué marco y para qué mercado ellos están pensando esta inversión. Es la clave para que cualquier empresario pueda entender su negocio”.

Cavallero señaló que, si bien la CAR había sido consultada por el ente regulador antes de tomar la medida, los análisis propuestos no parecieron haber sido escuchados y la resolución se implementó en el mes de julio sin previo aviso.

Martín Heine, responsable de Administración y Reporting de Latin American Re, enfatizó, por su parte, que “si bien hacía falta un reajuste de los números del 2012, a causa de la inflación, el monto elegido es exagerado. Necesitamos escuchar cómo justifican las autoridades esta medida. ¿Para qué mercado son los 300 millones de pesos?”.

Heine coincidió en que, si se tienen en cuenta los últimos números oficiales publicados, según los cuales el mercado de reaseguros maneja un volumen de primas de unos 16 mil millones de pesos anuales, las nuevas medidas estarían dejando al negocio con un exceso de capitales “absurdo”.

El ejecutivo agregó que ahora están a la espera de una novedad de las autoridades: “Queremos que nos expliquen qué avizora el superintendente, qué forma de negocio o de mercado está pensando. Los accionistas piden explicaciones y nosotros tenemos que poder dárselas”.

Cavallero agregó que “estamos justo en el medio del río. Necesitamos una segunda medida conciliadora de la Superintendencia para poder entender a dónde llega el agua”.

Los ejecutivos lamentaron los vaivenes a los que está siendo sujeto el mercado, de acuerdo a los cambios que se producen a nivel político.

“Esto fue una imposición del gobierno de turno en el 2011 y tuvimos que inmiscuirnos de la nada en este mercado que no conocíamos, en el marco de un país con fronteras cerradas, cuyo objetivo era impedir la fuga del dólar. En cambio, ahora, con el cambio de modelo, debemos readaptarnos a otra economía, con medidas totalmente diferentes”, recalcó Cavallero.

Heine destacó, en este sentido, que “nuestro mercado no debería responder al color político. Deberíamos tener un sustento legal que nos apoye y que no sea la decisión de una única figura la continuidad de las medidas. Sería interesante que haya un decreto del Poder Ejecutivo de la Nación que le dé un marco de mayor estabilidad al mercado y que sea entonces el Congreso el que pueda derogar o no las medidas”.

¿Hacia un oligopolio reasegurador?

Los ejecutivos consultados advirtieron sobre la posible desaparición de una parte importante de los jugadores actuales si la medida no es revisada por las autoridades.

Según Cavallero, “las reaseguradoras que abrieron pensando ser compañías cautivas, en función de su propia cartera, y que no tienen ninguna meta estratégica para sostener, dado que generarán poca prima en función al capital invertido, seguramente tendrán que repensar el proceso. Si bien no hay aún una definición concreta, la reducción es casi inminente”.

Heine, por su parte, sostuvo que, de las 23 reaseguradoras existentes, sólo 5 o 6 son capaces de solventar los 300 millones de capital mínimo: “Si bien hay un cronograma para ir cumpliendo con el monto, la mayoría de las empresas no serán capaces de lograr adaptarse a la norma y la consecuencia será que el mercado se oligopolice en manos de un par de jugadores. Eso no es nada bueno para el negocio”.

Este temor es compartido por las compañías de seguros nucleadas en la Asociación de Aseguradores Argentinos (ADEAA), que a mediados de septiembre presentaron un recurso administrativo en la Superintendencia contra la resolución de capitales mínimos.

Las compañías consideran que esta decisión las afecta indirectamente porque, al provocar una oligopolización del mercado de reaseguros, va a terminar aumentando el costo de estas pólizas.

De acuerdo a la presentación de ADEAA, “la concentración del mercado reasegurador en pocas manos es una pésima noticia para los aseguradores. El reaseguro es un insumo imprescindible para la industria aseguradora y, como tal, es necesario que exista oferta suficiente, desalentando los monopolios u oligopolios”.

La entidad agrega en el documento que, tal como están dadas las cosas, todas las reaseguradoras que se encuentran operando en el mercado, excepto una, “deberán integrar capital, en cantidades ingentes algunas de ellas, multiplicando varias veces su capitalización actual –probablemente para seguir haciendo el mismo negocio que actualmente–, en los próximos 14 meses”.

“La única forma de que se mantenga la oferta de reaseguros variada y amplia que actualmente propone el mercado reasegurador es que las compañías de reaseguros realicen un aporte total de 4.895 millones de pesos en el exiguo plazo de 14 meses, sin que se haya esbozado un plan de crecimiento de ese mercado como para, al menos, absorber parcialmente con futuras cesiones semejante oferta de capital”, enfatiza el recurso administrativo. Para concluir que “las consecuencias de la aplicación de la Resolución que se impugna serán graves para el sistema asegurador, ya que eliminará toda competencia entre reaseguradores, generando un oligopolio con escasas oferentes abiertas al mercado, a las que se sumarán algunas cautivas de aseguradoras”.

“La normativa pareciera que quiere legislar la permanencia de entidades en el mercado por la vía de los capitales. El problema con las reaseguradoras nos termina perjudicando, dado que es a ellas a las que tenemos que recurrir obligatoriamente para hacer nuestros reaseguros. Con el aumento desproporcionado, sin mayor razonabilidad, que se está aplicando a los capitales mínimos, se generará un mercado oligopólico, sin competencia y con precios ilógicos”, le comentó a NBS Bancos y Seguros un importante ejecutivo de una compañía de seguros de capitales nacionales que prefirió mantener su nombre bajo reserva.

El mercado reasegurador local cumple 5 años

En medio del alboroto causado por la decisión del organismo regulador, el mercado de reaseguros local se encuentra cumpliendo 5 años desde su controvertida creación en el 2011.

Según Cavallero, el mayor logro en estos 5 años ha sido haber generado una incipiente capacidad de reaseguros local y una gran fuente de conocimiento: “Se formaron equipos de trabajo en todas las áreas y esto ha dejado un importante know how. Tener estas cualidades en el país y no depender del vaivén de las compañías multinacionales es un gran logro”.

“Generar la capacidad de reaseguro local, empezar a atar cabos del mundo financiero y tener reservas y capitales en el país implica alimentar todo el distrito económico y tener mayor disponibilidad financiera para el mercado de inversiones. Eso sólo se genera creando y sosteniendo las reservas en el país”, enfatizó.

Heine precisó que la creación del régimen nacional permitió apoderarse de un porcentaje de las primas que antes se enviaba al exterior: “Hoy, por lo menos, queda un 40% retenido en el mercado de reaseguros local, que luego es reinvertido y genera más puestos de trabajo”.

El ejecutivo también coincidió en destacar la importancia de que las compañías argentinas o las filiales locales de las empresas extranjeras hayan logrado una especialización en el negocio: “Este ramo antes estaba supeditado a los brokers extranjeros, mientras que ahora logramos recursos humanos con grandes capacidades y amplio conocimiento del rubro”.

De todas formas, los ejecutivos reconocen que el mercado no está exento de críticas y existen deficiencias que los reaseguradores esperan poder resolver.

Para Cavallero, el modelo aplicado a partir del 2011 estaba dirigido a impedir los flujos de divisas hacia el exterior, “algo que no tiene nada que ver con la actividad de reaseguros. El punto de partida fue equivocado. Cerrar el mercado y perseguir a quienes manejaban divisas no tiene nada que ver con la generación de la capacidad de reaseguros local”.

“La idea es crear una nueva visión de negocio, cambiarlo, darle un nuevo formato y encontrar la capacidad de tener facilidad propia de reaseguros, para después lograr la distinción del riesgo a nivel internacional”, destacó el directivo.

“Somos aseguradoras de segundo grado, que sería como un mayorista de seguros, con un camino largo por recorrer. Esto no se logra de la noche a la mañana y todo el mercado se debe profesionalizar. Debemos invertir en know how y en tecnología en todo el mercado de seguros en general. Necesitamos el apoyo de la superintendencia y también necesitamos años para lograrlo”, agregó.

Share Button