Coronavirus y la vulnerabilidad regional del sector privado

Por Jorge Day

 

• El consumo energético por sectores de actividad es un indicador temprano del impacto combinado de la crisis mundial y de la cuarentena a propósito de la pandemia. Así, respecto del tramo que va del 1 al 19 de marzo, el consumo energético en el período del 20 de marzo al 13 de abril registró una caída de más de 70 % en la industria automotriz, la metalúrgica, textil y la construcción; en torno al 50 % en el comercio; entre 40% y 20% en la industria de la madera, extracción de minerales, químicos, refinerías y puertos; mientras que sólo se encuentra a tres sectores con merma inferior al 20 %: servicios públicos, alimentos y extracción de hidrocarburos
• Considerando el impacto por sectores, su distribución territorial y su participación en el PBG, se construyó un indicador de vulnerabilidad regional, así se tiene entre las provincias más afectadas por la crisis y la cuarentena resultan Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chaco, Neuquén y Chubut. Con incidencia algo menor, pero igualmente muy significativa, se tiene La Pampa, Corrientes, Santiago del Estero, Salta, Tierra del Fuego y Rio Negro. El análisis de vulnerabilidad se concentró en el sector privado, quedando excluido de los cálculos el sector público, la administración, enseñanza y salud
• Mientras más larga sea la cuarentena, mayor será la caída de ingresos, por lo cual no sólo se irán complicando los pagos (salarios, impuestos, etc.), sino además pueden cerrar varios negocios. Como no es fácil volver a recuperarlos, es vital evitar su quiebra. Inicialmente el gobierno nacional ha salido en su auxilio. Pero sus medidas no son sostenibles en el tiempo porque, al no contar con ahorros ni financiamiento, recurre a la emisión monetaria, con su correspondiente mayor inflación. Por ello, surge el planteo de cómo flexibilizar la cuarentena, minimizando los riesgos de esta epidemia. En este sentido, están surgiendo propuestas, que sería interesante analizar. Por ej., Paul Romer, premio nobel de economía, ha delineado pautas simples para controlar el contagio, tratando de mantener activo el sector productivo

El coronavirus y su consecuente cuarentena están perjudicando notoriamente al sector privado, que padece una importante reducción en sus ingresos. Esa disminución puede ser por menores cantidades vendidas (por ej. comercio minorista, shoppings,hotelería, industria), por menores precios (petróleo) y/o por morosidad (cobran menos temporariamente) aun prestando el servicio o proveyendo los bienes (por ej., eléctricas y productores agrícolas).

Esta caída en ingresos por ventas es muy heterogénea por sectores. Es más grave en aquellos que proveen bienes y servicios cuya compra se puede postergar (autos, indumentaria, turismo), mientras que será menor en aquellos que se siguen consumiendo (alimentos, remedios, internet).

Por ej., un indicador que muestra esa heterogeneidad es el consumo energético, por parte de grandes usuarios. Los más afectados son de las industrias de la construcción, textil, metálicos y automotriz. En cambio, ha sido menor el impacto en alimentos. Llamativo es el de la extracción de petróleo. Su consumo energético ha disminuido poco, pero enfrenta un serio problema con los menores precios internacionales, cayendo a la mitad.

Si la caída en ventas en un sector es sustancial y además ese rubro tiene un peso fuerte en el PBI, mayor será el impacto en la economía nacional. Señal de mayor problema porque, al no generar ingresos, se complicarán los pagos de salarios, impuestos y otros vinculados a proveedores. Un indicador de esta consecuencia está en la disminución abrupta en la recaudación impositiva en las distintas provincias.

Para dimensionar este difícil panorama, se ha hecho una categorización de los sectores, acorde a la probable caída de ventas1, teniendo en cuenta los primeros indicadores (por ej., consumo de energía) y la opinión de referentes y especialistas.

Claramente, el más notorio es el comercio que no se dedica a vender alimentos para el hogar (entre los cuales, están los shoppings y una buena parte del comercio minorista), con gran peso en la economía nacional y posiblemente muy perjudicado por sus menores ventas. Otros complicados son la construcción, transporte de pasajeros, hoteles, restaurantes, y las vinculadas a la producción y venta de autos.

Regiones

Este mismo análisis se puede realizar para cada provincia, teniendo en cuenta su estructura productiva2. Como son más de una veintena, se recurre a un indicador de vulnerabilidad regional en ventas en este contexto de cuarentena. Mientras mayor sea el indicador, más vulnerable será la provincia en materia de ingresos del sector privado.
Siguiendo el mismo análisis anterior, este indicador tiene en cuenta, para cada sector, su participación en la economía provincial y su probable caída de ventas durante la actual cuarentena (siguiendo la categorización mencionada anteriormente).

¿Cuáles presentan mayores indicadores? Notoria es Córdoba, está explicado por la relevancia de la construcción, un sector muy afectado por esta situación. Otra es la Ciudad de Buenos Aires, muy intensiva en servicios para empresas (la mayoría de las casas matrices se hallan en esa localidad), que posiblemente se vean resentida en ingresos. Algo similar acontece con Santa Fe. Además, la región pampeana se ve muy afectada por la industria (no alimenticia), que presenta fuertes caídas en su consumo energético, señal de baja producción.

Otra es la región patagónica, muy dependiente del petróleo, sector que sufre principalmente una caída a la mitad en su precio internacional, desalentando entre otros el proyecto de Vaca Muerta. Lo llamativo es que su consumo energético, en esta primera parte de la pandemia, poco ha disminuido.

Un factor que puede variar este panorama es el agro, actividad muy estacional y que difiere en cada provincia. Por ej., la cuarentena se produjo en plena cosecha de uvas en Cuyo, y no se conoce qué ocurrirá con sus precios. Previamente venían de valores muy bajos, debido a los altos stocks vínicos. Ahora posiblemente se complicará porque, aunque la cosecha sea menor, la menor demanda por la cuarentena no genera un impulso alcista en sus precios.

En cambio, en otras regiones, todavía falta para sus cosechas. Por eso, se ha considerado que todavía la cuarentena no genera, por ahora, un gran impacto sobre ese sector.

En todo este análisis, se excluyó al sector público (administración, enseñanza y salud públicas), que también sufre una reducción de sus ingresos, por la menor recaudación impositiva. Una ventaja de este sector es que puede emitir moneda, para cubrir sus déficits (con el costo de mayor inflación), y de esta manera salir a auxiliar a los estados provinciales y al sector privado.
Todo este análisis es una mirada actual y hacia el futuro, por lo que varios datos son estimaciones, en base a las opiniones de referentes y especialistas. Obviamente, pueden mejorarse esas estimaciones. Sólo se pretende dar una dimensión del problema que enfrenta el sector privado durante esta cuarentena.

Comentarios finales

El sector privado está pasando una situación muy complicada con la fuerte reducción de sus ingresos, y debiendo hacer frente a gastos (salarios, impuestos, alquileres, etc.). Las estimaciones presentadas en este informe dan una magnitud de las dificultades que enfrentan las empresas en los distintos sectores.

Entre las regiones más vulnerables, está la Pampeana (junto con la Ciudad de Buenos Aires), afectada por la industria “no alimenticia”, más otras actividades (alto peso de la construcción en Córdoba) y las intensivas en servicios “no demandados durante la cuarentena”, como los profesionales y servicios para empresas.

También son vulnerables aquellas jurisdicciones que dependen de un solo producto, y que justo enfrenta una fuerte caída en sus precios internacionales, como el petróleo (Patagonia).
Mientras más vulnerable sea un sector y una región, peor será su panorama porque habrá mayor presión por flexibilizar la cuarentena, sin tener en claro si puede controlar la epidemia.
Entre los varios inconvenientes que genera esta pandemia, se destacan dos. El primero es la duración de la cuarentena total, y la otra es la recuperación post-cuarentena.

Mientras más larga sea la cuarentena, mayor será la caída de ingresos, por lo cual no sólo se irán complicando los pagos (salarios, impuestos, etc.), sino además pueden cerrar varios negocios. Como no es fácil volver a recuperarlos, es vital evitar su quiebra.

Inicialmente el gobierno nacional ha salido en su auxilio. Pero sus medidas no son sostenibles en el tiempo porque, al no contar con ahorros ni financiamiento, recurre a la emisión monetaria, con su correspondiente mayor inflación. Por ello, surge el planteo de cómo flexibilizar la cuarentena, minimizando los riesgos de esta epidemia. En este sentido, están surgiendo propuestas, que sería interesante analizar. Por ej., Paul Romer, premio nobel de economía, ha delineado pautas simples para controlar el contagio, tratando de mantener activo el sector productivo.
El segundo inconveniente es la recuperación económica post-cuarentena. En algunos rubros será rápida en sus ventas, pero no así en otras (por ej., las actividades vinculadas al turismo).
Además, a nivel general, luego de la cuarentena habrá una mayor disposición a gastar, pero es probable que los ingresos de la población se vean resentidos (ajuste privado y deterioro por inflación), y habrá necesidad de recuperar los ahorros perdidos. En ese sentido, la recuperación quizá no sea plena, en el sentido de no alcanzar los niveles de consumo registrados antes de la pandemia.

Concluyendo, es claro que esta situación no es para nada fácil para el gobierno, en sus distintos niveles. Ojalá esta pandemia termine pronto, pero mientras tanto, conviene estar preparado para cuidar la salud de su población y para evitar la quiebra masiva de su estructura productiva, generadora de los ingresos que perciben los trabajadores y el Estado.

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