Crece la demanda por cajas de seguridad no bancarias

Crece la demanda de cajas de seguridad no bancarias

Por la incertidumbre económica, desde la pandemia aumentó la contratación de un servicio que apunta a diferenciarse de la competencia tradicional.

La pandemia disparó la demanda de cajas de seguridad extrabancarias. A diferencia de otros sectores en crisis, el resguardo de valores vive un boom y el futuro es promisorio para el mercado local.

Con bóvedas llenas y listas de espera, los principales jugadores del rubro se expanden con nuevas sucursales para darle pelea a la banca. Se apalancan en el mayor interés que generan sus propuestas en un contexto de incertidumbre e inestabilidad macro.

En Hausler, pionera en el sector desde 2014, creció un 30% la contratación del servicio desde marzo de 2020. Cuenta con más de 7.000 clientes y cuatro sucursales ubicadas en el microcentro porteño (Florida y Paraguay), Belgrano, Pilar y Córdoba capital.

“Las sucursales están al límite de su ocupación total, como la de microcentro. Las de Belgrano y Pilar están al 90% de la capacidad y la de Córdoba, al 80%”, sostuvo Carlos Gesino, gerente general de la compañía.

En los próximos meses, Hausler inaugurará dos nuevas sucursales y el plan de expansión contempla otras diez aperturas en 2022. “Convivirán algunas tradicionales con otras robotizadas, un concepto de última tendencia en el mundo, con tecnología y operatividad modernas y eficientes”, anticipó Gesino.

Inversiones para un sector promisorio

En 2019, Juan Piantoni, uno de los fundadores de Hausler, invirtió 200 millones de pesos en la creación de Ingot, una compañía que ahora disputa el liderazgo.

Su casa central está situada en la Avenida Corrientes, en una superficie de 1.000 metros cuadrados con capacidad para 6.000 clientes y cuatro bóvedas. Dos de ellas están dedicadas a la protección de obras de arte y criptowallets.

En mayo, la empresa cortó las cintas de su primera sucursal automatizada en Nordelta. Además, tiene en obra otra en Flores y prevé llegar a Córdoba. El año que viene piensa arribar a Parque Leloir y Rosario.

“La demanda continúa en alza y las consultas aumentan día a día, con nuevas visitas en la página web. Existe más de un millón de potenciales clientes que desean resguardar sus valores de manera privada”, analizó Piantoni.

Diferencial frente a los bancos

Con precios similares a los de su competencia bancaria, el sector busca diferenciarse de la oferta tradicional con más prestaciones y tecnología de avanzada en su seguridad. Entre sus ventajas, sobresalen un horario de atención más amplio y un plazo de contratación flexible.

El alquiler puede pactarse por días, semanas o meses, mientras que en los bancos, generalmente, los contratos son anuales. Para abrir una caja, sólo hace falta presentar el DNI y un servicio a nombre del titular. Como valor agregado, los clientes disponen de amplias salas de reunión para efectuar transacciones.

Al ingresar a las sucursales, se deben atravesar hasta nueve niveles de acceso. Estas instancias incluyen molinetes, puertas enrejadas, detectores de metales, sensores de movimientos, barreras infrarrojas e identificación personal con lector de huellas dactilares y reconocimiento facial y de iris.

Además, las compañías poseen personal de seguridad las 24 horas los 365 días del año, circuitos cerrados de cámaras con monitoreo remoto, sistemas de alarmas sofisticados y protección de datos personales encriptados.