Crecimiento y diversificación de los fondos sustentables

Los fondos de inversión sustentables experimentan un crecimiento ininterrumpido e incorporan diversas cuestiones además de las ambientales.

Las inversiones sustentables continuaron creciendo durante el 2020. La pandemia de coronavirus no sólo no las detuvo, sino que las diversificó y ahora abarcan desde los originales temas medioambientales hasta proyectos con características sociales, como el empleo y las cuestiones de diversidad de género.

Según datos de Black Rock, el fondo de inversión más grande del mundo, en el primer trimestre de 2020, solamente los fondos abiertos sustentables captaron inversiones por 40.500 millones de dólares a nivel global, lo que representa un aumento del 41% interanual.

Tipos de proyectos sustentables

Consultados sobre cómo se seleccionan los proyectos para este tipo de inversiones, Gabriela Ruggeri, managing partner de Kamay Ventures (un fondo abierto de capital corporativo), manifestó: “Prestamos especial atención al impacto derivado de la actividad principal del emprendimiento, como también a su conciencia social, la diversidad de género, tanto en su liderazgo como en la composición de sus equipos, y su responsabilidad con el medioambiente”.

Este fondo se centra en tres pilares: el programa de aceleración para impulsar proyectos ya existentes; el de company building, para apoyar ideas desde el momento cero; y las alianzas estratégicas con entidades que contribuyen a acercar startups a las corporaciones.

En la actualidad, este fondo busca emprendimientos relacionados con el comercio digital, la inclusión financiera, el sector ag-tech (que surge de la combinación de agricultura y tecnología en inglés), biotecnología aplicada, y medioambiente, sobre todo relacionado con la recolección.

Otros ejemplo para este tipo de fondos es el de la plataforma Sumatoria, que vincula a prestadores solidarios con microempresarios a través de préstamos sin interés otorgados de manera directa. Uno de sus proyectos es Sigma, un fideicomiso que otorga créditos a actores de la economía social que no acceden a financiamiento, para que puedan prepararse para cuando termine la pandemia. Para esto logró un acuerdo con San Cristóbal Caja Mutual, que actúa como principal inversor.

Al mismo tiempo estos instrumentos financieros requieren una evaluación sistemática sobre el reparto y el destino de los fondos, al igual que una medición constante de su impacto. El análisis es realizado por la misma gestión de la operación, pero cada vez más se recurre a auditorías externas, que aportan un mayor grado de credibilidad.

Normativa local

El marco regulatorio del sistema financiero busca incorporar este nuevo tipo de proyectos de inversión. El objetivo es favorecer los mecanismos de ahorro nacional y su canalización hacia el desarrollo productivo.

En enero de este año, la Comisión Nacional de Valores (CNV) publicó la resolución N.° 879, que establece el procedimiento de un régimen especial de “productos de inversión colectiva, sostenibles y sustentables”. El texto incorpora un régimen especial para la constitución de fondos comunes de inversión abiertos sostenibles, fondos comunes de inversión cerrados sustentables y fideicomisos financieros sustentables.

La norma determina que, para que un fondo común de inversión abierto sea considerado sostenible, al menos el 45% del haber del fondo deberá invertirse en alguna de estas cuatro áreas: en primer lugar, valores negociables listados en segmentos sociales, verdes o sustentables; en segundo lugar, valores negociables listados en paneles que destaquen las buenas prácticas de gobierno corporativo o que formen parte de índices de sustentabilidad, en tercer lugar, valores negociables que cuenten con revisión externa y sean considerados sociales, verdes y sustentables; y, en cuarto lugar valores fiduciarios de fideicomisos financieros solidarios.

Con respecto a los fondos comunes de inversión cerrados y a los fideicomisos financieros, serán considerados sustentables cuando los fondos obtenidos de la colocación de dichos instrumentos se destinen a proyectos o actividades que puedan considerarse dentro de los lineamientos para la emisión de valores negociables sociales, verdes y sustentables.

Finalmente, con respecto a los fideicomisos financieros sustentables, la CNV prevé la emisión en tramos, sujeto al análisis, la aprobación y la integración diferida del precio de suscripción, sobre la base de lo que se establezca en el contrato respectivo.

El panorama para invertir ahora ofrece mayores posibilidades, con la opción de contribuir en la promoción de una sociedad con conciencia sustentable.
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