Criptomonedas y regulaciones

La volatilidad de las criptomonedas plantea incógnitas sobre su futuro. A la vez crecen los cuestionamientos sobre su regulación.

En los primeros meses del año, el bitcoin, la más conocida de las criptomonedas, inició un bull market que llevó su cotización a un pico de 57.000 dólares. La escalada causó furor entre los inversores por su altísimo rendimiento. Porque apenas once meses antes, ese mismo activo se pagaba poco menos de 5.000 dólares.

Tras esta euforia, las dudas sobre el futuro del criptoactivo y su falta de regulación volvieron a ser tema de análisis.

Características del bitcoin

Según explicó Marcos Bazán socio líder de Asesoría Financiera de Deloitte Marketplace para el Cono Sur, las criptomonedas son fundamentalmente una reserva de valor: “Se pueden comparar con el oro, en ambos casos se necesita trabajo para producirla y son finitos. El límite son 22 millones de bitcoins y no va a haber más porque así está definido. Ahora ya hay más de 17 millones”.

Si bien cotizan en el mercado de valores, no se trata de acciones ni de títulos. Tampoco son monedas sujetas a las regulaciones de bancos centrales. Se trata de un instrumento financiero que puede ser intercambiado entre privados en forma directa o a través de plataformas del tipo exchange que resultan en una suerte de sociedad de bolsa.

Esa diversidad de modalidades, el crecimiento explosivo del mercado y la ausencia de una jurisdiccionalidad taxativa para las operaciones ha generado un retraso en materia regulatoria, tanto desde el punto de vista de la política tributaria como también para el combate al lavado de dinero.

Desafíos de la volatilidad

Para Lisandro López, socio del Departamento de Tax & Legal de la consultora PwC, atribuyó la escalada a que en el último tiempo se intensificó, sobre todo, entre el público minoritario y se hizo más popular. “No hay semana en la que algún medio gráfico o digital o las revistas del mercado no hablen del tema. Con la coyuntura y las dificultades de ahorro se volvió una opción para algunos. Con todo no veo, a nivel general, su uso en el ámbito corporativo. Por ahora es de uso frecuente sólo en el público minorista”, detalló.

Marcos Bazán agregó que hay grandes referentes que lo ven como una reserva de valor y eso hace que se empuje la demanda. Sin embargo, hay otra parte del mercado global que lo ve como especulativo porque tiene una volatilidad mucho mayor que, por ejemplo, el oro, que hace siglos que es una reserva de valor. Así, el bitcoin sigue teniendo alta volatilidad en su cotización.

Por su parte, el especialista Christian Buteler remarcó que es un activo nuevo que todavía no está consolidado: “Está naciendo y eso le da mucha volatilidad. Además, está de moda. Hasta que se consolide y sea más frecuente va a seguir esa volatilidad. En algún momento encontrará un precio de equilibrio”.

Cuando eso ocurra, según Buteler, va a pasar a ser un activo importante que podrá ser monetizado. Sin embargo, aseguró que no hay forma de poder justificar su valor actual. En ese sentido, sostuvo que, hoy, es un activo para inversores muy sofisticados que tengan rápida reacción y coberturas.

Regulación

La falta de regulación, advierten los especialistas, es uno de los principales factores a tener en cuenta. Si en algún momento los gobiernos empiezan a poner el ojo en este tipo de activos, hay grandes posibilidades de que su valor se desplome.

La regulación es un debate abierto y todavía en desarrollo. Tal es así que existen actualmente en el Congreso dos proyectos presentados con ese propósito cuyo tratamiento, por ahora, no está en la agenda de prioridades.

Lisandro López, señaló que hubo una regulación en materia impositiva a partir de la reforma fiscal de 2017 que incorporó el concepto de “moneda digital” pero sin mayores precisiones. A nivel doctrinario todavía hay discusiones sobre qué implica ese concepto.

En cambio, sí hay una normativa específica en el impuesto a las ganancias. La resolución 4614 de la AFIP alcanza a las cuentas virtuales locales que tienen que cumplir con este régimen de información. Sin embargo, no es fácil que el organismo recaudador pueda encontrar a quienes tienen criptoactivos en su poder. Los regímenes de intercambio de información no son eficientes en este caso, pues los emisores están descentralizados y falta la información de quiénes son.