Desempeño financiero de los bancos en 2020

Los resultados financieros de los bancos en el primer trimestre se verán afectados por el escenario macro a nivel global y local. 

 

Luego del primer trimestre del año, la economía y el sistema financiero afrontan nuevos desafíos. Muchos inversores, ahorristas y público en general –lo que en la jerga se denominan stakeholders– , se preguntan acerca del impacto en el desempeño financiera de los bancos.

Por la extensión de plazos que dispuso el BCRA para la presentación de estados financieros para el primer trimestre del 2020, al cierre de esta nota no hay información pública disponible sobre la performance de los bancos en lo que va del 2020. Hay informes del BCRA de carácter macro del sistema financiero, pero no hay información específica de las entidades.

Desde una perspectiva financiera, existe consenso de que, en general, los bancos han cerrado el año 2019 con buenos indicadores en términos de liquidez, solvencia y rentabilidad, a pesar del contexto recesivo en el que nos encontrábamos el año pasado. 

Por eso cabe la pregunta de cómo será la situación en el 2020, en un entorno mucho más complicado que el año previo.

Un análisis cualitativo a nivel macro puede agrupar los efectos del contexto en tres grupos: primero, los derivados de la aplicación de nuevas normas contables; segundo, los relacionados con disposiciones adoptadas por el Gobierno; y tercero, los relacionados con las implicancias de la COVID-19.

 

Nuevas normas contables

En cuanto al primer grupo, el los efectos de la aplicación de nuevas normas contables, a partir del 2020 comenzaron a regir el ajuste por inflación contable y la nueva norma internacional de contabilidad sobre previsionamiento NIIF 9. 

Es esperable ver que, por el ajuste por inflación, el total del patrimonio neto de los bancos se vea incrementado, básicamente por la reexpresión del activo fijo. Mientras que el resultado del período 2020 es esperable que se vea disminuido. Y este último efecto se compensa con un aumento en las otras partidas que componen el patrimonio. 

Si bien esto a priori implicará una disminución del ROE y del ROA, para los banqueros la buena noticia es que un aumento en el total del patrimonio se traducirá en un aumento de la responsabilidad patrimonial computable RPC y, consecuentemente, podrán aumentar los límites de crédito con los clientes.

En relación a las nuevas normas de previsionamiento, a nivel macro, en épocas de baja morosidad, los bancos con buenos indicadores de cartera deberían haberse beneficiado. Pero, por el contrario, niveles de mora creciente, como se vienen evidenciando desde 2018, generarán una suba de previsiones, fundamentalmente en aquellos bancos que tengan indicadores de cartera inferiores al promedio del sistema.

 

Disposiciones adoptadas por el Gobierno

Con respecto a otras normas adoptadas por el Gobierno, debería verse un aumento en las carteras de crédito producto de los préstamos a pymes al 24% anual. También debería verse un crecimiento en las carteras producto de los préstamos a tasa cero a monotributistas y autónomos. 

Estas dos medidas pueden implicar una disminución en los ratios de liquidez, que se compensan parcialmente con una liberación de encajes por créditos otorgados bajo estas líneas. En cambio, la suspensión de distribución de dividendos es otra política que afecta de manera positiva a la liquidez de los bancos –aunque no a los accionistas–.

En cuanto a la deuda soberana en proceso de reestructuración, para aquellas entidades que venían contabilizando sus tenencias a valor de mercado, se les permitirá mantenerlas a los valores contables al 31 de diciembre de 2019, de modo tal que no se verán reflejados contablemente los impactos de la renegociación. 

Y a través de otras diversas medidas, el BCRA tendió a una baja de las tasas, lo cual debería repercutir en una disminución del margen financiero en el mediano plazo.

 

Implicancias de la COVID-19

En cuanto al tercer grupo de efectos, las implicancias de la COVID-19, puede haber efectos negativos producto de un aumento en los niveles de morosidad y un menor rendimiento de las carteras activas. 

Sin embargo, hay un efecto positivo, y es el hecho de que hubo menos extracciones de depósitos en cuentas a la vista por parte de individuos. Esto no sólo implica una mejora en la liquidez, sino también una reducción en el costo de fondeo, lo cual amortigua la disminución en el margen financiero.

 

Este artículo fue elaborado por Marcelo Bastante, socio y líder de la industria de Servicios Financieros de Deloitte.

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