Economía del conocimiento

En el mercado local, bancos y aseguradoras invierten en el desarrollo de emprendedores vinculados a la industria del software, la digital y la tecnológica.

A medida que surgen nuevas startups vinculadas a la economía del conocimiento, las empresas apuestan al corporate venturing –la inversión de riesgo corporativa– para promover el crecimiento de estos proyectos.

En la Argentina, según la Asociación Argentina de Capital Privado (Arcap), en 2019 hubo inversiones por 403 millones de dólares; 2,5 veces más que en 2018.

María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor, afirmó: “En lo que va de 2020, la mitad de las inversiones fueron para startups de fintech, con 951 millones de dólares. Cada vez más instituciones bancarias y aseguradoras apuestan a emprendedores a través de la inyección de capital o de su potenciamiento por medio de programas de aceleración o competencias”.

Los escenarios son variados: empresas que realizan corporate venture en startups que acompañarán sus estrategias de transformación digital, empresas que aceleran proyectos de emprendedores que complementarán sus actividades y hasta derivados de grandes entidades financieras. 

 

En busca de startups

Las aseguradoras y las entidades financieras no pierden de vista el beneficio que representa la inversión en la economía del conocimiento, no sólo para todo el ecosistema sino también para las propias compañías puertas adentro.

Cites, la aceleradora de base científico-tecnológica de Sancor Seguros que nació en 2013, inyectó 350.000 dólares en la plataforma Llamando al Doctor que fue la primera del país en ofrecer servicios de videollamadas médicas y que hoy, en plena pandemia, es un éxito.

Pero es sólo una de sus inversiones más conocidas, hasta ahora lleva invertidos 5,5 millones de dólares en once compañías.

Otro caso es el de Supervielle, que en 2018 lanzó un fondo corporativo con el fin de invertir en fintechs e insurtechs con operaciones en la Argentina afines a la estrategia del grupo para generar un retorno financiero y generar sinergias comerciales.

El fondo invierte desde un fideicomiso cerrado y busca participar en las compañías de manera minoritaria y no controlante. Espera armar un portfolio de entre diez y doce empresas. Ya aceleró a cuatro compañías: 123Seguro, Increase, Avancargo y Blended, con montos de entre 150.0000 dólares y 500.000 dólares en cada una.

También es relevante el caso de Río Uruguay Seguros (RUS), que en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay potencia a empresas emergentes de la zona.

Belén Gómez, coordinadora de la Universidad Corporativa de RUS (U-RUS) y de Gestión Institucional del Consejo de Administración, sostuvo: ““La incubadora es un espacio de articulación para hacer crecer a empresas jóvenes. Pero no auspiciamos cualquier proyecto, debe ser de base tecnológica y brindar una mejora en los servicios de las aseguradoras”.

Actualmente tiene dos proyectos que están en la etapa de constituirse jurídicamente.

Y para el futuro pretende también incubar temas medioambientales, con el foco en energías renovables.

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