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Educación financiera y seguridad de las criptomonedas

Las estafas pusieron en dudas la seguridad del sistema. Claves para blindar las inversiones.

Los últimos casos de estafas a inversores en criptomonedas encendieron la alerta sobre la seguridad de la tecnología blockchain. En mayo un grupo de ciberdelincuentes ofrecieron, por Telegram, la preventa de un supuesto token y robaron 2 millones de dólares a los que mordieron el anzuelo. Un mes antes, el quiebre de la plataforma turca Thodex arrastró a 391.000 inversores. En España se investiga la mayor estafa piramidal en criptomonedas conocida en ese país, realizada por la empresa Arbistar 2.0 SL, que afectó a más de 32.000 personas.

Los especialistas coinciden en que esos delitos no se producen por fallas de seguridad asignables a la blockchain. Con diferencias, los equiparan con el riesgo que pueden tener las transacciones con otros activos. También ponen el foco en las prácticas de las empresas, en la fiabilidad del medio que se utiliza y en las decisiones y herramientas de los usuarios.

Red segura

Manuel Beaudroit, CEO de Belo y anteriormente cofounder de Bitex, señaló: “A nivel del blockchain, las posibilidades de fraude son muy acotadas. Puede haber contratos inteligentes que hayan sido manipulados por hackers o casas de cambio que hayan tenido algún robo de información. En el primer caso lo que suele suceder es que el contrato no fue auditado o desarrollado correctamente. Y con las exchanges también serían problemas de seguridad del sitio”.

Para Ignacio E. Carballo, director del Ecosistema de Programas Fintech en UCA para AL, “gran parte de esos fraudes no son producto de la criptomoneda ni de la tecnología subyacente (blockchain), sino de los intermediarios que abren la puerta a las personas para ingresar en ese mundo”.

Mauro Avendaño, director de Experiencia Digital de la consultora tecnológica Everis, explicó que lo que las últimas estafas tienen más que ver con fraudes sobre productos digitales, más allá de que sean criptomonedas: “Se dan cuestiones oportunistas sobre inversores que, tal vez, tienen poco conocimiento, una población que se está empezando a volcar a lo digital por la pandemia”.

Capacitación y conocimiento

Los fraudes afectan la confianza de la inversión en criptodivisas, “se pone en tela de juicio la credibilidad de las empresas que se dedican a eso, no tanto a la tecnología, que sigue siendo segura”, señaló Beaudroit.

La Federal Trade Commission (FTC), el organismo de control financiero estadounidense, advierte que los ilícitos en criptomonedas afectan primordialmente a la franja de personas entre los 20 y los 49 años de edad. Reporta que los delincuentes suelen aprovecharse de la falta de conocimiento sobre cómo funcionan los criptoactivos.

“La mejor manera de proteger es educarse, no dar pasos en falso, y apresurarse a invertir por miedo a perder precio. Hoy hay muchísima información y expertos que nos pueden ayudar. La clave es tener todas las herramientas para tomar las mejores decisiones”, recomendó Manuel Beaudroit.

Sobre el riesgo del fraude, Carballo señaló: “El riesgo de fraude siempre está distribuido entre el oferente del servicio financiero y el demandante. Puesto que no hay un regulador que proteja a los consumidores, lo más que puede hacer el consumidor es estar bien informado, no dejarse llevar por proyectos que no tienen credibilidad ni ofrecen garantías. Y, sin duda, no dejarse impulsar por el fanatismo cuando se lee o escucha sobre tasas de ganancia extraordinarias”.

“Lo principal, hoy por hoy, es el medio”, agregó Mauro Avendaño. Y resumió su postura sobre el riesgo de las inversiones en general: “Uno puede tener toda la intención de saber cómo invertir en acciones, letras, bonos o criptomonedas, pero después, hay que saber elegir el medio para la transacción, es necesaria una educación digital correcta para elegirlo bien”.