El 2020 será un año de reacomodamiento para el sistema financiero – Francisco Cerviño

Gerente general de Banco Comafi

 

El nuevo gobierno tendrá que reducir gradualmente las tasas para no estimular una suba del tipo de cambio o la inflación. Además, deberá elaborar un plan para bajar el gasto público. No habrá  nuevas fuentes de ganancias para el sector financiero.

 

El de Mauricio Macri fue un gobierno que ha tenido buenas intenciones y ha querido llevar el país a un nivel de mayor institucionalidad, transparencia, respeto e integración con el mundo. En el medio, enfrentó obstáculos en el ámbito externo, además de errores serios de gestión y decisiones equivocadas que nos han llevado a estar metidos y no poder superar una crisis que fue la que, en definitiva, generó el cambio de gobierno.

La gestión de Macri tendría que haber puesto mucho más foco en la inflación. El gobierno entrante va a tener que hacerlo como el principal punto a cuidar. Para que un país pueda crecer sosteniblemente tiene que reducir el gasto público para tener superávit fiscal y lograr un difícil equilibrio de modo de no generar medidas de shock que apremien más a la población (en especial a la clase media y baja), pero que son necesarias para generar un cambio de tendencia y empezar a crecer.

Alberto Fernández y su equipo van a tener que demostrar que son confiables. La confianza casi dada que tenía Macri (por su perfil y por las relaciones que tenía) ellos no la tienen. Hay mucha incertidumbre y expectativa por saber adónde se va a parar Fernández, ya que todavía se lo asocia con el kirchnerismo, que fue un gobierno totalmente cerrado.

Con respecto a las medidas, tienen que bajar las tasas de interés suavemente porque si lo hacen en shock se puede ir toda la liquidez al dólar y la inflación. Además, tienen que elaborar un plan de reducción del gasto público. Esas son las dos primeras medidas que deben encarar. Pero no se sabe cuán dispuesto estará el gobierno, en un principio, a bajar el gasto público para controlar la inflación y el déficit.

Lamentablemente, van a tardar un buen tiempo en salir del cepo. Para eso hay que generar confianza en la moneda. Asimismo, existe riesgo de hiperinflación, en parte, por la inestabilidad cambiaria que ahora tienen controlada con ese torniquete que es el cepo. La inflación dependerá de lo que hagan con la emisión monetaria y la tasa de interés.

Vale destacar que el sistema financiero ha mostrado una solvencia y liquidez ante la última crisis que no tiene precedentes. Debería ser un caso de estudio. Ningún sistema financiero resiste ante una caída de depósitos del 45%. Desde hace 18 meses que hay una retracción de la demanda y de la oferta y un incremento de la mora.

Los bancos venían viendo una crisis que se fue dando en gradientes. Arrancaron mucho más líquidos en pesos porque no había demanda de crédito ni oferta y, cuando se empezó a ver venir la crisis, empezaron a juntar liquidez en dólares. Finalmente quedaron preparados para afrontar el cimbronazo.

El 2020 será un año de reacomodamiento del sistema financiero. No esperamos que se desarrollen grandes fuentes de ganancias para el sector. Por el cepo habrá menos negocios de compraventa de moneda extranjera.

Al contrario de lo que cree el pensamiento popular, que indica que fueron una “fiesta”, las Leliq fueron más bien un instrumento de supervivencia para los bancos. Ahora viene un desarme fortísimo de estos instrumentos.

En función de las medidas que tome el nuevo gobierno, los bancos canalizarán ese dinero hacia las tasas que les den mayor rendimiento. Hay una presuposición acerca de que vuelven las líneas de inversión productiva, con lo cual, algo del dinero irá hacia allí. El resto dependerá del nuevo equilibrio. Se espera una reactivación del consumo y el crédito y una tasa de interés negativa para el ahorrista.

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